UN RECURSO DE LA NACIÓN

 1 de diciembre del 2004

 

 

Mucho se viene hablando en Miami desde hace unos días sobre la reciente excarcelación de algunos, hasta hoy 5, de los célebres 75 individuos a los que en marzo y abril del 2003 se les impusieron en Cuba sanciones entre 6 y 28 años de cárcel por delitos relacionados al ellos colaborar y estar a la paga del gobierno de los Estados Unidos. En total son 12 de estos 75 los que han sido excarcelados durante el transcurso de este año.

 

Para los enemigos de Cuba y, para los que se empeñan en mantenerse engañados, estos individuos son símbolos de la libertad, cuando en realidad son todo lo contrario. Han sido, y son, colaboracionistas de la reacción en contra de las libertades fundamentales del pueblo cubano. Todos con copiosa tacha y ninguna gloria.

 

Además de discutirse sobre estos individuos personalmente, especialmente de estos últimos 5 en ser excarcelados, sobre todo del “corresponsal habanero de El Nuevo Herald”, vicepresidente regional para el Caribe de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), presidente de la agencia CubaPress y acreedor del Premio Mundial de la Libertad de Prensa de la UNESCO, 2004, y, ah, prisionero de conciencia (?), poeta y escritor, Raúl Rivero (fuerza esto a recordar las loas que hace 20 años se le tributaban entonces a ese otro “prisionero de conciencia” y también poeta, el aborrecible Armando Valladares), en Miami se trata sobre la cuestión de que el gobierno cubano, al excarcelar a estos individuos, está haciendo concesiones a la Unión Europea para que esta cambie su actual política hacia la Isla y levante las sanciones impuestas.

 

¿Y por qué no?

 

Comencemos por el principio de este cuento y recordemos quiénes son estos 75 individuos y qué papel desempeñaban hace 24 meses cuando el señor James Cason, Jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en Cuba, dirigía una campaña de confrontación frontal contra el gobierno cubano cuyo propósito era el rompimiento de las relaciones diplomáticas, al nivel que estas existen entre ambos gobiernos, y de ahí en adelante la justificación de cualquier agresión posterior contra Cuba por parte de los Estados Unidos, basadas en la amenaza a la seguridad nacional de este país que entonces presentarían posibles situaciones, previsibles e imprevisibles, entre ambos países ---como podría ser otra oleada de emigrantes ilegales por mar desde Cuba— y otras.

 

Cuba hábilmente evitó los gravísimos peligros de esa posibilidad. En vez de expulsar de la Isla al señor Cason, como era el objetivo de la campaña estadounidense, obró en contra de algunos de los agentes cubanos, del señor Cason y su gobierno, en Cuba, quienes impúdicamente se prestaban a semejante alevosía, y los arrestó, encausó, enjuició y condenó a prisión.

 

Como todos sabemos, sobre todo aquí en Miami, los Órganos de la Seguridad del Estado del gobierno cubano han tenido infiltradas, al más alto nivel, las organizaciones contrarrevolucionarias cubanas tanto en el extranjero como en la Isla. Especialmente las que existen en la Isla. Desde tiempo atrás el gobierno cubano venía acumulando información sobre las actividades subversivas de estos 75 individuos, y muchos otros como ellos, y sus funciones como agentes del gobierno de los Estados Unidos.

 

El gobierno de los Estados Unidos utilizó a estos 75 individuos para lograr sus fines subversivos en contra de la independencia y las libertades del pueblo cubano.  El gobierno cubano, al poder probar jurídicamente, sin lugar a dudas, su colaboracionismo con una potencia extranjera, los utilizó en aquella fatídica situación para defender la integridad nacional y dar solución a esa crisis. Devinieron en un recurso de la nación para defenderse de la agresión enemiga.

 

Como era de suponer esa decisión del gobierno cubano tuvo consecuencias adversas en el extranjero.  Para muchos órganos de la prensa extranjera --por razones de su propia naturaleza--, para muchos gobiernos y organizaciones internacionales --por razones de sus intereses afines a los de los Estados Unidos--, y para ciertas figuras internacionales de la cultura --por razones explicables e inexplicables--, estos 75 individuos son víctimas en vez de traidores.  Para Cuba el costo inicial fue relativamente alto. Aunque ni remotamente tan alto como hubiera sido el costo del objetivo fundamental de la operación estadounidense.

 

Actualmente el nuevo gobierno español ha dado señales públicas de querer revertir la política hacia Cuba asumida entonces por la Unión Europea a instancias del gobierno español, presidido por José María Aznar, aliado incondicional de la Administración Bush.  Es entendible que ahora se haga necesario, para dar solución a la situación existente entre Cuba y la Unión Europea, que el gobierno cubano también deba dar ciertos pasos. Es una negociación.  A pesar de que la actual posición de la Unión Europea no es una de principios sino de fuerza, ya no existen las condiciones de peligro para Cuba que obligaron al gobierno cubano a encarcelar a estos 75, y es por eso porque, durante el transcurso de este año, por diversas razones, comenzaron a ser excarcelados.

 

Por sus acciones estos 75 individuos se situaron fuera de la ley, cometiendo el más vil de los delitos.  Tal como hace 21 meses, cuando devinieron en un recurso de la nación para malograr aquella agresión, ahora vuelven a convertirse en recurso de la nación para posiblemente dar solución al extrañamiento entre la Unión Europea y la Isla producto de una situación hace rato superada. fin