Tienen odre por corazón

 13 de julio del 2005

 

 

 Es cuando el pueblo cubano sufre una  penosa situación debido a un desastre natural de gran magnitud, como padece actualmente debido a las consecuencias del paso por la Isla del huracán Dennis, cuando se confirman la esencia y las intenciones desnaturalizadas de la política anticubana de la Administración Bush y sus aliados de la extrema derecha cubanoamericana, especialmente en lo que respecta a las prohibiciones de viaje a Cuba, y los impedimentos que imposibilitan a los emigrados cubanos residentes en Estados Unidos ayudar a sus familias en la Isla.

 

Un sector mayoritario de la comunidad cubana, en Miami y en otras partes de Estados Unidos, movido por su preocupación, debido a las urgentes necesidades que sus familias encaran en Cuba como consecuencia del paso de este huracán, así como por la comprensión que este es sólo el comienzo de una larga temporada ciclónica que bien pudiera afectar a los suyos en la Isla más de una vez, hoy reclaman con más ardor que en otros momentos desde la imposición de esas medidas hace un año, sus inalienables derechos de ayudar y compartir con sus familias en Cuba.

 

Aún antes de ocurrir esta situación extraordinaria muchos han sido los que, pertenecientes o no a la comunidad cubana en este país, impactados por lo cruel y siniestro de esas medidas han reclamado su derogación. Inclusive, lo exigió en un insólito editorial la semana pasada el ultra conservador diario The Miami Herald.

 

Solamente la recalcitrante dirigencia contrarrevolucionaria, apoyada por una minoría de igual carácter, se mantienen en su inclaudicable apoyo a esas medidas, obra suya. Esos engendros tienen odres por corazones, donde almacenan su desenfrenado odio al pueblo cubano y los millones de dólares que han obtenido durante todos estos años producto de las dádivas de Washington en su afán por destruir la independencia de Cuba.

 

Dentro del sector mayoritario que se oponen a las medidas prohibitivas de viaje y ayuda se encuentran, en lugar principal, las organizaciones que componen la Alianza Martiana, las cuales desde un principio se han mantenido activas, en las calles y en otros foros, en Miami y en otras ciudades del país, en rechazo a semejante discrimen, violatorios de derechos fundamentales.

 

De la misma manera, como han hecho en momentos similares anteriores a través de los años, esas organizaciones están organizando, junto a otras, una campaña de ayuda humanitaria a favor de los damnificados en Cuba por el paso del huracán Dennis.

 

Las pérdidas causadas por este ciclón han sido las mayores que ningún otro ciclón haya causado en la Isla durante muchos años, ascienden a 1,400 millones de dólares.  De hecho, a pesar de las ejemplares medidas que siempre son tomadas por los servicios de la Defensa Civil y por la población misma, educada en esos menesteres, (en esta ocasión fueron evacuadas de lugares inseguros más de un millón y medio de personas) este huracán causó la muerte a un total de 16 personas (la cifra más alta de muertes por un ciclón en Cuba en los últimos 42 años) 15 de ellas en dos de las provincias orientales, de los territorios más afectados por los vientos y las aguas del ciclón.

Después de tocar tierra oriental, en Cabo Cruz, el ciclón se adentró en el Golfo de Guacanayabo, y tuvo un recorrido paralelo a la costa sur de la Isla hasta finalmente entrar en territorio insular justo al oeste de la bahía de Cienfuegos, con fuerza de huracán categoría 4, y entonces, por 10 insufribles horas, recorrió principalmente en dirección noroeste territorios de las provincias de Cienfuegos, Matanzas y La Habana para finalmente salir del territorio nacional, mucho menos fuerte, rumbo al noroeste por la costa norte, entre Boca de Jaruco y Guanabo. 8 millones de cubanos y 11 de las 14 provincias del país fueron afectados por el huracán.

 

120 mil viviendas fueron fuertemente dañadas parcial o totalmente en todo el país, especialmente en las provincias de Granma, Santiago de Cuba, Sancti Spíritus y Cienfuegos. Hubo 15 mil derrumbes totales y 25 mil derrumbes parciales.  En Granma, por ejemplo, se estima que 25 mil viviendas fueron dañadas parcial o totalmente; en la provincia de Santiago de Cuba la cifra estimada es de 5,421 viviendas dañadas, de estas 659 totalmente, y estas cifras no incluyen los datos de los municipios de Guamá y III Frente, los más afectados.  En la provincia de Sancti Spíritus las poblaciones pesqueras de la costa sur, que sufrieron los peores embates del huracán, fueron las más afectadas: en el puerto trinatario de Casilda, por ejemplo, 1,344 viviendas sufrieron daños, el 80% del total.

 

El Sistema Eléctrico Nacional fue dividido en dos partes como resultado de las averías en un número de torres de las líneas de transmisión que unen a Villa Clara y Cienfuegos con Occidente.  1025 postes eléctricos fueron derribados. 21 municipios quedaron sin electricidad. Debido principalmente al derribo o averías en las torres en las provincias centrales y occidentales, y la puesta fuera de servicio, por razones de seguridad, de las termoeléctricas de la Habana del Este y la de Matanzas, hasta el lunes en la noche, sólo podía satisfacerse el 25% de la demanda eléctrica de las provincias de Pinar del Río, las provincias habaneras y Matanzas. Todavía el lunes, día 11, 2.5 millones de personas no recibían directamente abasto de agua por falta de electricidad.

 

Igualmente por los territorios por donde pasaron con más intensidad los vientos y las aguas del ciclón las pérdidas a los cultivos son cuantiosas, especialmente, como ocurre en todos estos casos, la cosecha de plátanos, y en Jagüey Grande, en Matanzas, hubo grandes afectaciones a la cosecha de cítricos.

 

Resultado positivo de Dennis, y que es de carácter vital, es la alimentación de las cuencas subterráneas y el reabastecimiento de las 235 presas, existentes en todo el país, como consecuencia de las grandes lluvias que acompañaron al monstruo, hoy abastecidas al 53.7% de su capacidad general.  La excepción fueron las zonas norte de las provincias de Camagüey, Las Tunas y Holguín que no se recuperaron de la sequía de manera significativa.

 

Miles de trabajadores especializados en las diferentes tareas a resolver han sido movilizados en todo el país, al igual que otros miles de ciudadanos enfrascados en la recogida de cientos de toneladas de escombros producto del desastre. Otros tantos se enfrascan en la reparación de las instalaciones de producción y servicios, y la puesta en marcha de las mismas lo antes posible.

 

Entonces ellos allá a sus tareas.  Nosotros aquí a lo que nos corresponde en lograr ayudar a los nuestros a resolver los daños ocasionados por este huracán. fin