Migraciones internacionales en Cuba: Persistencia y cambios

 

 

 

Rolando García Quiñones
 

Un fenómeno no reciente

La migración internacional en Cuba no es un evento no reciente. Desde antes del descubrimiento pobladores indígenas de otros territorios de las Antillas arribaban a Cuba y sometían a nuestros aborígenes quienes, por cierto, eran de los más atrasados y pacíficos de la región. La colonización y la conquista iniciada a partir del siglo XVI trajo, como en otras partes de América, un volumen creciente de migrantes españoles, acontecimientos, cuyo impacto, eliminó a la población aborígen en tan sólo cuatro décadas. La desaparición de esta fuerza de trabajo, trajo como consecuencia, la introducción de esclavos africanos. Aunque la primera señal de presencia africana se ubica en 1513 con el traslado de cuatro negros esclavos al país; es durante el siglo XIX que la migración forzada de esclavos africanos alcanzó un auge impresionante. Por ejemplo, en 1841 se registraron 436 495 esclavos que representaban el 43 % de la población total de Cuba que, en ese entonces, alcanzó la cifra de 1 007 624 habitantes. Se estima que, entre 1521 y 1873, deben haberse introducido en Cuba unos 816 000 esclavos.

También durante la segunda mitad del siglo XIX, se produjeron corrientes migratorias de chinos. Se calcula que, entre 1848 y 1874, llegaron a Cuba unas 124 000 personas procedentes de China, en condiciones no muy diferentes a las de los esclavos.1

Entre 1849 y 1861 se registraron, además, movimientos migratorios de indios procedentes de Yucatán, en condiciones semejantes a la de los chinos. El monto total que se ha sido fijado por algunos autores reporta una inmigración de alrededor de 2000 personas de origen yucateco.

Algunos datos provenientes de Censos, permitieron una estimación aproximada de tasas de inmigración para el siglo XIX.

Tabla No. 1. Cuba: Tasas de Inmigración estimadas para el siglo XIX

Año

Tasas

1792

31,3

1817

46,7

1827

6,8

1841

8,8

1861

15,7

         Fuente: CEDEM, " La población de Cuba". Editorial Ciencias Sociales,
                     La Habana, Cuba; 1974; p. 67.

En realidad Cuba era una "provincia" española; por ello no existía mucho interés por registrar los movimientos migratorios, de manera que, resulta difícil cuantificar el total de españoles que llegaron a la Isla. Porque además de ser una de las últimas colonias en alcanzar su independencia, acogió a muchos militares, funcionarios que abandonaron antiguas colonias que se liberaron o pasaron a ser colonia de otras naciones europeas.2

Durante la segunda mitad del siglo XIX se agudizaron las contradiciones entre las fuerzas políticas producto de la precaria situación económica y social que existía en el país, acelerando el deterioro del modelo colonial. Con el grito de la Demajagua se iniciaron las guerras por la independencia de Cuba: Guerra de los Diez Años (1868-1878); Guerra de Independencia (1895-1898) y Guerra Hispano - Cubana (1898); está ultima tuvo como actos peculiares la intervención de Estados Unidos, la rendición de España, el nombramiento de un gobernador estadounidense y la instauración de la llamada "República Mediatizada" (1898-1902).

Realmente, las inversiones norteamericanas en Cuba habían comenzado mucho antes de su intervención militar en el conflicto. Desde la década de los años 70s del siglo XIX ya Estados Unidos había iniciado inversiones en ferrocarriles y centrales azucareros, con la correspondiente entrada al país de personal encargado de velar por sus inversiones.

Con el establecimiento del nuevo gobierno, la idea de reconstrucción económica de la Isla, incentivó la inmigración en Cuba a través de medidas y leyes que propiciaron la importación de mano de obra que sería empleada en el sector agrícola. Las tres primeras décadas del siglo XX que, sin dudas, fueron de auge y bonanza económica para el país trajeron consigo olas de inmigrantes, en su mayoría ávidos de encontrar trabajo remunerado. Las autoridades de la época trataron, sin embargo, de hacerlas selectivas en cuanto a la procedencia de los inmigrantes. Una orden militar del 15 de mayo de 1902 trató de evitar la entrada de haitianos, jamaiquinos y chinos; y una ley del 12 de junio de 1906 destinó fondos para atraer familias blancas para el fomento agrícola.

Unos pocos años después las reglamentaciones dirigidas a restringir la inmigración de antillanos fueron derogadas y en 1913 una empresa estadounidense recibió permiso para introducir jornaleros de las Antillas. Así, a la creciente inmigración española se sumó la de jamaiquinos, haitianos y algunos puertorriqueños. La de Estados Unidos representó fundamentalmente la entrada de administradores, funcionarios y técnicos destinados a las empresas establecidas por ellos.

En los años de mayor bonanza azucarera y económica en general, como al inicio de los años 20s, se produjeron, consecuentemente, los mayores volúmenes de inmigración; incluso un gran número de chinos formó parte de ese contingente, quienes en gran parte provenían de los propios Estados Unidos.

El monto de la inmigración llegó a sobrepasar el millón de personas (Tabla No.2).

Tabla No.2. Cuba: Inmigrantes según períodos de entrada (1902-1934)
y distribución según país de procedencia.

Períodos

Inmigrantes

Total de inmigrantes

1 293 058

1902 - 1903

30 040

España

734 454

1904 - 1908

178 326

Jamaica, Haití y P. Rico

323 264

1909 - 1913

188 906

Estados Unidos

60 774

1914 - 1918

108 245

China

10 344

1919 - 1923

415 111

Otros países

166 804

1924 - 1928

232 189

 

 

1929 - 1934

40 241

 

 

Total

1 293 058

 

 

Fuente: República de Cuba. Secretaría de Hacienda: "Inmigración y movilidad
             de pasajeros" (Informes de los años 1902 a 1934).

Entre las características sociodemográficas de los inmigrantes de esas tres décadas destaca el predominio del sexo masculino que, en la mayoría de esos lustros, superaba el 80 %. En más del 90 % se trató de población entre 15 y 45 años, y más del 70 %, eran personas solteras.

A partir de 1930 las inmigraciones perdieron importancia hasta el punto de que dejaron de publicarse en los boletines sobre inmigración y movimiento de pasajeros aparecidos durante los primeros años del siglo XX.

Muchos españoles que llegaron a Cuba en los años de auge económico regresaron a su país de nuevo; y, las leyes dictadas en 1933, contribuyeron no sólo a estas emigraciones, sino también a la de los antillanos. En el período intercensal 1931 a 1943 el saldo migratorio externo refleja, por primera vez, un signo negativo, como producto, entre otros factores, de la repatriación forzada de antillanos iniciada por el gobierno de Gerardo Machado y la continuidad de la emigración de cubanos.

A los movimientos anteriores debe agregarse, y no con poca importancia, las salidas de cubanos hacia otros países de América, principalmente hacia los Estados Unidos. La corriente migratoria hacia ese país, por esta época, la integran básicamente trabajadores y obreros negros y mulatos jóvenes, quienes se establecen en Nueva York y Nueva Jersey en busca de empleo y no experimentan movilidad social ascendente en el tiempo, al igual que casi todos los inmigrantes procedentes del Caribe en ese entonces.

Así, la crisis mundial (1929-1933) y el consecuente colapso de la producción azucarera al inicio de los años 30, marcó la ruptura de la condición de Cuba como país de inmigración.

Realmente, la migración que tiene como su principal destino a los Estados Unidos, comenzó a presentarse de forma significativa desde hace casi siglo y medio. Durante la segunda mitad del siglo XIX, los flujos migratorios de cubanos hacia los Estados Unidos comenzaron a manifestarse. En 1870 se registraron 12 000 inmigrantes cubanos en los Estados Unidos, frente a una población en Cuba de aproximadamente 1 445 000 habitantes 3 (representativa de una tasa de 8 por mil); en 1890, la cifra llegó a 20 000, cuando el país tenía alrededor de 1 600 000 habitantes (tasa de 12 por mil) y en 1910, ese volumen se duplicó a 40 000, cuando la población de Cuba apenas rebasaba 2 236 000 personas, para una tasa equivalente a 18 inmigrantes cubanos en Estados Unidos por cada mil habitantes.

Según algunas fuentes, entre 1930 y 1950 emigran unas 35 145 personas de Cuba, la mayoría hacia los Estados Unidos, y entre 1950 y 1958 la cifra de inmigrantes cubanos registrada en suelo estadounidense se eleva a 50 950.

Estas evidencias han contribuido a que algunos especialistas sean de la hipótesis de la posibilidad de que, aun sin producirse la Revolución Cubana, se hubiera sostenido la tendencia de la migración hacia los Estados Unidos y hacia otras partes del mundo y, muy probablemente, con intensidades mayores.


1 Los culíes chinos que arribaron a Cuba, venían bajo un contrato mediante el cual tenían que trabajar durante ocho años para el dueño y al finalizar el mismo, podían regresar a su país, si el jornal que recibían se los permitía. La realidad era que las condiciones de la travesía, así como las del trabajo, eran muy similares a la de los negros esclavos.
2 Ejemplo de estos hechos se extraen del Censo de 1899 en que se observa que 8 000 españoles vinieron de Jamaica en 1656; así como grupos no cuantificados procedentes de Florida, Luisiana y Santo Domingo, donde, además, se incluyen otras nacionalidades, fundamentalmente francesa.
3 Estimaciones de población realizadas por el autor a partir de utilizar las tasas de crecimiento de los períodos intercensales (1861 - 1877), (1887 - 1899), y (1907 - 1919).

 

Rolando García Quiñones es Director del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM) de Cuba