La mitad imprescindible                                                                         

8 de marzo del 2006                      

 

Anoche, en el círculo de estudios semanal de las organizaciones que componen la Alianza Martiana, a propósito de la celebración hoy, 8 de marzo, del Día Internacional de la Mujer, tratamos de manera específica los avances de la mujer en el mundo contemporáneo, así como los obstáculos jurídicos, culturales, sociales, políticos e individuales que impiden a la mujer el goce pleno de sus derechos como ser humano.

Fue una reunión estimulante y fecunda. Como parámetro de la discusión se señaló lo obvio: que las estructuras actuales de la sociedad humana son herencia de una concepción patriarcal, producto del varón –del hombre-, controladas, desarrolladas y mantenidas a través del tiempo por el hombre, en detrimento de la mujer, para controlar y explotar a la mujer, la otra mitad de toda sociedad. Desde un principio la mujer ha sido el campo inmediato de explotación de cualquier sociedad: de no haber habido otro grupo humano al cual esquilmar, ahí han estado las mujeres para ser explotadas por los hombres.

En el recuento de cómo surgió la idea de esta celebración se hizo saber que fue en una reunión europea, La Segunda Conferencia de Mujeres Socialistas que tuvo lugar en la capital danesa, Copenhague, en agosto de 1910, en la que se estableció el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, para honrar la memoria de un grupo de mujeres que en 1857 ocuparon la fábrica textil donde trabajaban en la ciudad de Nueva York, para exigir igualdad de salarios (todavía aún no logrado en este país) y una jornada de diez horas de trabajo. El resultado fue criminal: los dueños de la fábrica provocaron un incendio en la planta en el cual murieron en las llamas 129 de las obreras.

En Cuba esta fecha se celebró por primera vez en 1931, en un acto celebrado en La Habana, para ese efecto convocado por la Central Nacional Obrera de Cuba y la Federación Obrera de La Habana.

La discusión de anoche entonces trató sobre algunos de los adelantos ganados por la mujer en la última generación, los últimos treinta años. Se señaló que aquí, en Estados Unidos, aunque con anterioridad a la Segunda Guerra Mundial las mujeres se habían organizado para lograr derechos fundamentales, como el del voto, fue la imprescindible  intervención de la mujer en las necesidades de la producción durante esa guerra la que provocó los cambios fundamentales para la mujer en esta sociedad dada su participación irreversible, desde entonces, en la economía nacional y, como resultado de éste, su independencia económica del hombre. De ahí los cambios subsiguientes en el ejercicio y defensa de sus derechos, y los que se han venido dando en la relación entre la mujer y el hombre, dentro y fuera del matrimonio.

Tratamos también sobre los extraordinarios logros de la mujer en Cuba desde el triunfo revolucionario.  Cómo éstos han transformado de manera radical a la sociedad cubana: que actualmente la mujer conforma el 45% de la fuerza laboral del país; que el 66% de los técnicos y los profesionales son mujeres; que la mayoría de los graduados universitarios, de los médicos y de los maestros son mujeres; que son el 36% de los diputados en la Asamblea Nacional y el 25% del Consejo de Ministros.  Que en Cuba las mujeres han logrado lugares destacadísimos, y no a manera de excepción, en la cultura, como artistas y escritoras, y en la prensa, tanto escrita, radial como televisiva; en los sindicatos, y en la política: en las estructuras de la administración del Estado, en el Partido y en las organizaciones de masa.

Se conversó sobre la diferencia abismal que existe entre estas sociedades más desarrolladas socialmente y el resto del mundo que, desgraciadamente, aún compone la inmensa mayoría de la humanidad. Situación que permite la inhumana explotación y el maltrato no sólo de la mujer sino también de los más indefensos, los niños, hembras y varones.  Como se señala en un reciente Informe de Amnistía Internacional sobre la situación de la mujer en el mundo aún existen leyes en ciertos países que la discriminan.  Por ejemplo, en Nigeria la violencia intrafamiliar está permitida por ley; en Guatemala la ley libera de responsabilidad criminal al hombre que comete violación si contrae matrimonio con la víctima; en Sudán se permiten los matrimonios forzados; en Camerún el marido tiene el derecho a decidir si la mujer trabaja fuera de la casa o no; en Israel la mujer no puede solicitar el divorcio; y en algunos cantones de Suiza y en Arabia Saudita la mujer no tiene el derecho al voto.

Reflexionamos cómo a pesar de los excepcionales logros de la mujer en esta sociedad y en Cuba, todavía perduran, inclusive, por parte de las mismas mujeres, aún entre las jóvenes, patrones de conducta y comportamiento en las relaciones sociales y personales con el hombre y con respecto al hombre, que hacen posible la explotación, la discriminación y el maltrato. Que es a través de un efectivo y continuo proceso educacional cómo se podrán lograr esos cambios tan necesarios en esta conducta los cuales están profundamente inculcados en la forma de ser de todos.

Hoy, oficialmente el Día Internacional de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional, debemos reflexionar y celebrar todos, mujeres y hombres, la lucha por el pleno ejercicio de la libertad y de la vida, que es la lucha contra la discriminación, la violencia y la explotación, especialmente de las mujeres que son nuestra mitad imprescindible.