La prensa en Cuba: parlamento de trinchera o poesía en el lomo del tigre


Entrevista a Tubal Páez, Presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) con motivo del VIII Congreso de dicha organización.

 

Manolo Rodríguez Salas

Las sesiones a nivel de órganos de prensa del VIII Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), concluyeron hace solo unos días, y todo está listo para el debate plenario en el Palacio de Convenciones de La Habana, del 3 al 5 de julio próximo, informó a Cubavisión Internacional Tubal Páez, presidente nacional de la organización gremial.

A propósito de los temas analizados en los 189 foros de debates en provincias y medios de prensa, así como de las proyecciones y reclamos de los periodistas cubanos, Tubal Páez accedió a responder preguntas de Cubavisión Internacional.

-¿Cuáles han sido las características fundamentales del debate realizado por los periodistas en la base?

- Como era de esperar, en un sector muy bien formado y politizado, conocedor de las realidades de este mundo y del país, las intervenciones han sido casi unánimemente positivas sobre los documentos que llevaremos a la sesión final del Congreso.

Dentro de unas semanas, la UPEC cumplirá 45 años. Casi medio siglo del paso de unidad que dieron todas las organizaciones de periodistas, fotógrafos y camarógrafos que habían en el país en 1959, y que sobrepasaban el centenar.

Esa unión creada en los primeros años de la Revolución surgió para:

-defender el proceso social de grandes transformaciones iniciado

-defender la soberanía nacional

-defender la profesión.

Ninguna de las tres razones que le dieron origen a la UPEC han perdido vigencia, y por tanto continúan como el objetivo básico de la organización. Es decir, la necesidad de perfeccionar el sistema social, que sea más justo, más humano, más solidario, en un mundo complicado.

También la necesidad de defender la independencia nacional permanentemente amenazada, incluso instituida esa amenaza como ley en Estados Unidos para agredir nuestra soberanía.

Se le suma la defensa de los intereses de la profesión, pues somos un gremio que tiene preocupaciones, intereses, obstáculos para el desempeño de su profesión, y que tiene un papel de extraordinaria importancia en la vida social.

- Específicamente, sobre el tema de las relaciones con las fuentes de información, ¿cuáles son los principales reclamos?

- Los obstáculos en nuestro país en este sentido no son contradicciones antagónicas. No es digamos riesgoso como en otros países defender una opinión. No implica agresión ni persecución, ni mucho menos peligro para la vida.

Recuerdo que hace unas semanas conmemoramos el hecho del último periodista que fue asesinado en Cuba, hace cincuenta años. Sucedió unos meses antes del triunfo de la Revolución cubana, cuando fue asesinado un periodista ecuatoriano en La Habana, que había venido a reportar sobre la lucha en la Sierra Maestra. 

Después del triunfo de la Revolución, el periodismo en Cuba se hace con todas las garantías que pueden atestiguar más de 150 corresponsales extranjeros acreditados en La Habana, y los tres mil afiliados de nuestra organización, y otros que aunque no están afiliados ejercen la profesión.

Ninguno puede esgrimir ningún tipo de menosprecio a su condición de periodista, a su persona, a su integridad física o moral.

En cuanto a las relaciones con las fuentes también vale decir que en todas partes del mundo cuando uno emite un criterio público, siempre hay alguien que discrepa, alguien que está de acuerdo y alguien que considera que su imagen ha sido deteriorada. Se producen entonces conflictos.

Nuestra organización media en esos conflictos y trata de defender a sus afiliados sobre la base de lo que está establecido para el ejercicio de la profesión en Cuba.

- Pero, en Cuba no existe una Ley de Prensa…

- Es cierto. Lo que está establecido en Cuba para el ejercicio del periodismo está disperso en la legislación. La Constitución respalda el ejercicio del periodismo, hay figuras en el código penal, hay acciones propias de la organización, hay documentos del Partido, en fin, pero sin dudas es necesario agrupar todas esas herramientas.

No obstante, a los que trabajamos la noticia no nos interesa mucho que un tribunal al cabo de seis meses nos dé la razón en un litigio frente a alguien que negó el acceso a una fuente de información. A los seis meses la noticia ya no es noticia.

Pero pienso que sí, que debemos trabajar para que se actualice la legislación para el ejercicio del periodismo, tal y como existe para otras profesiones.

- La membresía de la UPEC ha crecido. Cientos de cubanos se han incorporado al ejercicio del periodismo. ¿Qué valoraciones se han realizado en las sesiones del Congreso en la base sobre este tema?

- Se ha debatido mucho también sobre la calificación, la superación y la formación de los periodistas en las universidades. Ya se ha extendido el estudio de la carrera en varias universidades en provincias, no solo en La Habana y Santiago de Cuba, promoviendo nuevas generaciones de periodistas.

También ingresan profesionales de otras carreras con aptitudes para el ejercicio del periodismo. Se está experimentando, y es que hay una explosión de empleo en el sector y hay escasez de periodistas.

No podemos olvidar la llegada de las nuevas tecnologías, los espacios web, las páginas en internet de los diferentes medios…Se han abierto nuevas emisoras de radio y televisión locales y todo esto requiere de más periodistas.

Pero cualquiera no puede ser periodista. El periodista necesita talento, necesita vocación, convicciones, causas que lo motiven, necesita ética, y también, como hemos visto, en todas partes, necesita una dosis grande de sentido común, condiciones que a veces no abundan en cualquier persona.

- Hoy en Cuba tiene lugar un proceso de debate popular para la búsqueda de vías que permitan perfeccionar el socialismo. En este contexto, ¿Cuál es el papel de los periodistas?

- En los debates ha surgido mucho el tema del modelo de comunicación, que es también un resultado del modelo determinante en el mundo: el modelo difusionista. Es decir, yo soy el poseedor del medio y me dirijo a una audiencia pasiva.

Las nuevas tecnologías van sin embargo hacia un modelo dialoguista participativo donde el que recibe el mensaje tiene la posibilidad de opinar.

El modelo cubano pasa necesariamente por una adaptación de un modelo de comunicación de un país en guerra porque para nadie es un secreto la realidad de nuestro país. Solamente hay que visitar los sitios del gobierno de los Estados Unidos para ver cuánto se destina desde ese país para producir un cambio de sistema en Cuba.

Por lo tanto la defensa, las luchas por el respeto a la dignidad nacional, etc., nos hace que estemos en una situación permanente de acoso, de agresión, que tiene además su máxima expresión en un bloqueo económico y financiero cada vez más férreo.

En ese contexto, algunos definen a la prensa en Cuba como UN PARLAMENTO DENTRO DE LA TRINCHERA, o dicho de una manera más imaginativa, HACER POESÍA EN EL LOMO DE UN TIGRE.

No deja de ser una imagen, pero en la práctica diaria, nosotros los periodistas pensamos mucho en primer lugar en la economía nacional asediada y agredida.

Esto de ninguna manera puede ser una razón para guardar silencio, para limitarnos, pues me parece que la mayor limitación está en que no seamos capaces de reproducir una realidad profundamente humana, transformadora de la esencia de las personas, que tiene lugar en Cuba desde hace casi cincuenta años en el campo de la educación, del amparo social, cosas que le dan seguridad y firmeza a nuestro sistema.

A veces la palabra cambio es la que más se le reclama a Cuba, obviándose que Cuba es precisamente un país que permanentemente ha estado cambiando.

Hablando del propio modelo comunicacional , hay que recordar que cuando triunfa la Revolución la televisión era muy nueva, y es el medio que utiliza la vanguardia revolucionaria para transformar el modo de pensar y la conciencia de los cubanos, y prepararlos para los cambios que se avecinaban.

Las comparecencias de Fidel durante horas varias veces a la semana por la televisión preparaban a los cubanos para los cambios profundos, no sólo de las relaciones y formas de producción, sino para el más importante de los cambios: Ser Independientes.

En estos momentos, por tanto, los medios de difusión y los periodistas tienen un papel muy importante en el debate público para producir nuevos cambios que deriven en una mejor organización de la sociedad, en un socialismo mejor.

Los medios y los periodistas deben encauzar ese debate como corresponde a su carácter social, donde los medios no son propiedad privada. No hay un ente estatal monopólico de los medios de difusión en Cuba. Los medios en Cuba son de las organizaciones sociales, del movimiento obrero, de la Juventud, del Partido.

- ¿Existe realmente la llamada libertad de prensa?

- El criterio dominante sobre la libertad de prensa es la libertad de empresa. Es decir, la posibilidad del que tiene dinero y posee un medio para reproducir mensajes. Todo aquello que limite esa libertad va a presentarse como una falta de libertad de prensa. O sea, los dueños, han secuestrado el concepto y lo utilizan en su propio beneficio. 

América Latina es la región del mundo donde peor se distribuye la riqueza, y no es casual que sea también la región del mundo donde más asesinan a periodistas. Todo aquel que tenga una opinión tendente a hacer un cambio en los privilegios de las clases dominantes va a producir una acción en su contra. Por lo tanto, es un sofisma la llamada libertad de prensa o libertad de expresión, como quieran llamarla.

Qué decimos nosotros.

Tenemos que despojar a nuestra prensa de aquellos lastres que la hacen más limitada para la expresión de las ideas. No obedece su contenido a un dueño, no obedece a un patrón publicitario, no compite en el mercado como una maquinaria de negocios, no convierte a la noticia en una mercancía, potenciando la banalidad, la espectacularidad, el embrutecimiento y la idiotez, factores de los que se aprovechan las empresas para irrumpir en el mercado y competir unos con otros.

Cada vez más se discute menos en el mundo sobre la llamada libertad de prensa, pues los propios dueños de los medios dan por sentado esas realidades.

Se calcula que hay seis grandes transnacionales que dominan los medios de comunicación en el mundo y hay consenso en que pronto serán solo tres. O sea, los dueños de tres grandes monopolios mediáticos serán los que pongan en la agenda informativa del planeta lo que consideren.

Por lo tanto, estamos en un mundo donde la inmensa mayoría de las masas está imposibilitada de decidir qué se publica o no.

A los grandes monopolios mediáticos, a los dueños de los medios de difusión, lo que les conviene en definitiva es que haya libertad de inversión. 

 

Manolo Rodríguez Salas  es corresponsal de Cubavisión Internacional

Tomado de Cubavisión Internacional