Discurso de Felipe Pérez Roque                                                             Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba                                                     En la sesión inaugural de la II Cumbre  Sur del Grupo de los 77 y China
 

Sr. Presidente;

Estimados colegas:

Nuestra felicitación al Viceprimer Ministro y Canciller de Qatar, y a todo su equipo, por el excelente trabajo realizado para preparar esta Segunda Cumbre Sur.

Como país sede de la Primera Cumbre, comprendemos bien la enorme cantidad de trabajo que han debido hacer nuestros colegas qataries. Nuestro reconocimiento también a Jamaica, Presidente del Grupo de los 77 y China.

La delegación de Cuba desea puntualizar tres ideas claves:

Primera: La situación económica y social de los 132 países que integran el G-77 y China es ahora más dramática y peligrosa que cuando celebramos la Primera Cumbre en La Habana. Al ritmo que vamos, se puede afirmar categóricamente que ni siquiera los modestos objetivos de la Cumbre del Milenio serán cumplidos para el 2015. Veamos:

- Nos propusimos disminuir a la mitad para el 2015 los 1,276 millones de seres humanos en pobreza extrema que había en el año 1990. Se requeriría reducir más de 46 millones de pobres cada año. Sin embargo, excluyendo a China, entre 1990 y el año 2000 la pobreza extrema creció en 28 millones de personas. La pobreza no disminuye, crece.
- Quisimos disminuir a la mitad para el 2015 los 842 millones de hambrientos registrados en el mundo. Se requería disminuir 28 millones por año. Sin embargo, apenas se ha estado reduciendo 2,1 millones de hambrientos por año. A este ritmo, la meta se lograría en el año 2215, doscientos años después de lo previsto. Me temo que para ese momento ninguno de nosotros podrá verlo.
- Proclamamos la aspiración de lograr en el 2015 la enseñanza primaria universal. Sin embargo, más de 120 millones de niños, uno de cada cinco en esa edad escolar, no van a la escuela primaria. Según UNICEF, al ritmo actual la meta se alcanzará después del año 2100.
- Nos propusimos reducir en dos terceras partes la mortalidad en menores de cinco años. Sin embargo, siguen muriendo cada año 13 millones de niños por enfermedades que pueden ser prevenidas o curadas.

La situación es peor, estimados colegas, y no hay absolutamente ninguna razón para hacer una evaluación optimista de lo que está pasando. Crece la pobreza, la exclusión y se agrava el deterioro del medioambiente.

Segunda: La razón principal por la que, lejos de avanzar, se retrocede, es que no hay recursos financieros nuevos y no condicionados para implementar los programas que permitirían cumplir las Metas del Milenio. Nuestros 132 países son emisores netos de flujos financieros hacia los países ricos y desarrollados. Somos pobres para que ellos derrochen. Es la pura verdad.

Ellos son dueños del dinero, de la inversión, de los mercados y de las tecnologías. De cada 100 nuevas patentes, 86 son de países desarrollados. La brecha crece, no disminuye. Veamos:

Se necesitan 150 mil millones de dólares para cumplir las Metas del Milenio. Pero no aparecen. Los países desarrollados no muestran la voluntad política necesaria para cumplir sus compromisos. Palabras bonitas, pero no hechos concretos. Sin embargo, el año pasado ellos dieron 78 mil millones de dólares de Ayuda Oficial para el Desarrollo, apenas el 0,25% del Producto Nacional Bruto. Como sabemos, Estados Unidos dedica apenas el 0,1%. Nosotros, por nuestra parte:

- Les pagamos más de 436 mil millones de dólares anuales a los países desarrollados por concepto de servicio de la deuda; y no nos engañemos: las iniciativas de reducción de la deuda, incluyendo el reciente anuncio del G-8, se perfilan apenas como una gota de agua en el desierto;
- Pagamos 100 mil millones por concepto de aranceles para que nuestros productos entren a sus protegidos mercados;
- Mientras, ellos gastan 300 mil millones anuales en subsidios a sus productores agrícolas;
- Y son los países desarrollados los que gastan también la mayor parte del millón de millones que se gasta en armas y el millón de millones que se gasta en publicidad comercial.

Debemos impulsar la cooperación Sur-Sur y, de hecho, hemos concretado acciones después de la Cumbre de La Habana, pero no debemos dejar de exigirles a los países del Norte desarrollado que cumplan sus compromisos. Es su deber histórico. Su riqueza es el resultado de nuestra explotación colonial.

Tercera: Las propuestas en materia de desarrollo presentadas en el documento sobre la reforma de la ONU son totalmente insuficientes, complacientes con los incumplimientos de los países desarrollados y sin ninguna propuesta real y novedosa.

- Hay un claro desbalance en la prioridad de los temas tratados, en detrimento del tratamiento de nuestro derecho al desarrollo, nuestro acceso a los mercados y las tecnologías, y una solución real al tema de la deuda;
- Por otro lado, se ha desvirtuado el mandato contenido en la Resolución adoptada por la Asamblea General de la ONU al convocar el Segmento de Alto Nivel en septiembre. Se intenta desviar la atención del hecho real de que los países desarrollados no cumplen sus compromisos y esa es la causa principal de que no se alcancen las Metas del Milenio.
Cuba considera necesario reorientar los términos del debate y convertir el evento de Alto Nivel en un foro donde realmente se discutan estos temas, se analicen los flagrantes incumplimientos de los países desarrollados, y se les exija por ello.

Finalmente, señor Presidente, quiero expresar que Cuba apoya el documento preparado para este debate por el Presidente del Grupo de los 77, como guía de política a las posiciones del Grupo con relación al cluster de desarrollo en el proceso de reforma en curso.

Le reitero, señor Presidente, que puede Ud. contar con la plena colaboración de Cuba en el exitoso desarrollo de este debate y en el logro de acuerdos que tengan en cuenta los legítimos intereses de nuestro Grupo.

Muchas gracias.

DOHA, QATAR, 13 DE JUNIO DEL 2005