Responso para el dueño de un perro amarrado

 

Dr. Walfrido López

 

 

Su perro Stafford, fuerte, hermoso por su color negro brillante, se mantiene ora amarrado, ora suelto en un patio pequeño y cuando sale a la calle atado a una traílla, la emprende contra cualquier ladrador que encuentre en su camino. 

 

 Y usted pide consejos a fin de mejorar estas condiciones, nada agradables, que enfrenta.

 

Allá vamos: El Bullterrier de los Mineros de la Bahía de Staffordshire y Poblados Cercanos, que era la denominación original de la raza, es, un terrero inglés que originalmente fue creado para eso de andar cuidando de la casa, las propiedades y el ganado y que,  mejorado durante siglos  ha llegado a nuestros días imbatible, poderoso y admirado. 

 

Después, hombres rastacueros lo seleccionaron para esos terribles combates entre perros y toros y perro contra perro. ¡Horror! Tal como usted señala, tiene una energía intrínseca casi inagotable. Por demás, joven y bien nutrido se transforma en lo que los cubanos llamamos un perro pesa’o. 

 

Amigo: en lo que usted narra, nada anormal hay, pues escogió por mascota  un can hecho de nervio y músculo; fuerza y movimiento.

 

Docilidad, no espere y amarrado, aunque sea parte del día, lo hará más bravucón contra todo lo que le sea ajeno, es decir, más allá de la familia humana a la que quiere y se subordina. 

 

 Si usted y los que se le acercan lo respetan y acarician, será un can inolvidable; si le amarran, gritan y golpean, están creando un monstruo como Atila, Pirata, Danger, Gladiador, Exterminador, nombres corrientes entre estos canes cuando son destinados   a vergonzosas lidias de horror y espanto.

 

 Si su atención diaria va encaminada a la docilidad, nada hay que temer en el futuro de su perrote, pero si la belleza se convierte en ostentación; la fuerza en arrogancia; si la valentía se torna  en abuso, su futuro será incierto y los muchos enemigos se apostaran contra él a todas horas y en cualquier lugar. 

 

 Manténgalo suelto, alimentación y atención veterinaria  buenas. Lo demás, ya lo tiene: cariño y protección.

 

 

Walfrido López es Doctor en Medicina Veterinaria.  Ejerce su profesión como Especialista desde hace 20 años en la Clínica de Animales Afectivos de La Habana. Escribe desde hace muchos años en la revista Bohemia una columna sobre mascotas. Es autor del libro Con mi veterinario.  Es asiduo colaborador de nuestra revista. Es un honor y un placer publicar su contribución.