Entre calzoncillos anda el Sida

Katia Monteagudo

 

 

Aunque al cierre de 2008, Cuba registró la tasa de prevalencia de VIH/Sida más baja del Caribe, la epidemia sigue aumentando de forma sostenida en la Isla. En los últimos cuatro años este indicador ha crecido de 0,05 por ciento a 0,1 por ciento. Hoy en el país, una de cada mil personas está infectada con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana.

En números más concretos 10 mil 655 cubanos han sido diagnosticados como seropositivos al VIH desde 1986 hasta la fecha. De ese total, ocho mil 746 estaban vivos a fines del año pasado.

A pesar de la arraigada herencia del machismo latino que ha privilegiado la heterosexualidad por sobre las demás conductas y orientaciones sexuales en esta isla caribeña, otra realidad se ha ido imponiendo: los hombres que tienen sexo con hombres (HSH) suman más de dos tercios de las personas infectadas por el VIH/Sida en Cuba; y son precisamente el grupo de mayor riesgo frente a una enfermedad que se sigue expandiendo de manera sostenida.

La Encuesta sobre indicadores de prevención de infección por el VIH/Sida, realizada por el Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE) de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), definió a los HSH como aquellos “hombres que han tenido relaciones sexuales con otro hombre al menos una vez en la vida”.

El texto precisa que el 51,4 por ciento de los HSH, más de la mitad, se agrupa entre Ciudad de La Habana, las provincias orientales de Santiago de Cuba y Holguín, y la occidental Pinar del Río. "Representan el 4,6 por ciento de los hombres cubanos de 12 a 49 años y el 5,1 por ciento de los hombres que han tenido relaciones sexuales alguna vez”. De acuerdo con el estudio, tienen una edad media de 33,6 años y en su mayoría (66,2 por ciento) son de piel blanca.

Según la doctora Rosaida Ochoa, directora del Centro Nacional de Prevención de ITS/IHV/Sida, de manera general las edades más afectadas son las que van de los 20 a los 39 años. Sin embargo, opina la especialista, ya comienza a observarse un desplazamiento de la epidemia hacia edades por encima de los treinta años en algunas zonas de la Isla. Eso quiere decir que no solo los jóvenes se pueden infectar, las personas de la edad mediana también están en riesgo.

Cerca del 75 por ciento de las personas con VIH/Sida reciben atención de forma ambulatoria. El resto se encuentra en fase de entrenamiento en los cursos Aprendiendo a Vivir con VIH o en los Centros de Atención Integral (sanatorios).

Para la encargada del Centro Nacional de Prevención de ITS/VIH/Sida, el VIH está más extendido entre los habitantes del sexo masculino de esta Isla, debido a los conceptos culturales de la masculinidad en Cuba. “Los hombres tienen una baja percepción del riesgo, no sienten que la epidemia los pueda afectar más a ellos: cambian frecuentemente de pareja, son más reacios a utilizar el condón y a las mujeres les resulta difícil pedirles que lo usen.

La homofobia también influye

No nació por gusto el concepto HSH. Estos hombres, a pesar de ir delante en los números de la epidemia, no tienen mucha noción del peligro a que están expuestos. Y es justamente la intolerancia a la diversidad sexual una de las trabas fundamentales en la labor cotidiana de los promotores del Proyecto HSH, del Centro Nacional de Prevención.

Andrey Hernández, coordinador de la esfera de capacitación e investigación de ese equipo, contó que el proyecto surgió en el año 2000 con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los HSH y aumentar las labores de prevención dirigidas a ese grupo. Hasta el momento, agrupa a más de mil 400 voluntarios y unos 120 equipos de trabajo en todo el país, con una presencia significativa de los propios implicados.

“La homofobia se ha interiorizado no solo en la sociedad, sino entre hombres que no se reconocen como homosexuales o bisexuales aunque practiquen el sexo con otros hombres, lo cual atenta contra el alcance de nuestro mensaje preventivo porque existe una población que no alcanzamos a identificar”, expresó Andrey.

A diferencia de otras legislaciones, la cubana no incluye regulaciones de corte homofóbico. Pero el rechazo hacia estas personas está fuertemente arraigado en buena parte de la sociedad.

Datos aportados por la encuesta del CEPDE, revelan que un 42,6 por ciento de la población estudiada refiere niveles de discriminación de alguna magnitud hacia los HSH. Y aunque esa cifra llegaba al 62,33 por ciento en 2005, lo que muestra un importante avance, aún “no se han alcanzado los niveles deseables”, según el propio estudio.

La investigación del CEPDE arrojó otro dato interesante. En algunas provincias, una significativa proporción de HSH confesó sentir vergüenza a la hora de comprar condones.

Entre el año 2000 y el 2007 se registró un leve incremento del auto reconocimiento de la orientación homosexual. Las cifras del CEPDE indican que entre un 2 y un 5,2 por ciento de los varones que tienen vida sexual activa en Cuba reconocen haber tenido, al menos una vez, alguna relación sexual con otro hombre.

Según la experiencia comunitaria de Andrey con estas poblaciones, “los estereotipos con respecto a los hombres que tienen sexo con otros hombres están muy vinculados al fenómeno de la masculinidad hegemónica, pues socialmente se defienden como positivos los valores y estructuras de la heterosexualidad”.

Algunos de estos hombres reproducen comportamientos asociados al machismo más tradicional, como son la promiscuidad o el autoritarismo frente a sus parejas, lo que los hace obviar los riesgos que un sexo inseguro les puede causar.

Las cifras ilustran el impacto que pueden alcanzar los medios audiovisuales al divulgar la realidad de las personas que viven con Sida. Durante la transmisión de la telenovela La cara oculta de la luna, relacionada con la enfermedad, unas 22 mil personas más de las habituales acudieron espontáneamente a realizarse las pruebas del VIH/Sida, según investigaciones realizadas por el Centro Nacional de Prevención de ITS/VIH/Sida. En ese período, además, se contabilizaron cuatro mil 256 llamadas a la línea telefónica confidencial Línea Ayuda, se recibieron unos 750 correos electrónicos en el Centro.

No basta el conocimiento

Las investigaciones demuestran que la población cubana tiene un alto nivel de conocimiento, más del 95 por ciento ha escuchado hablar sobre VIH/Sida. Pero con los conocimientos solos no se va a revertir la epidemia. Los cubanos siguen teniendo baja apreciación del riesgo.

En los últimos cinco años en todo el mundo ha habido un crecimiento de la epidemia y Cuba no está aislada del mundo, aunque tenga las cifras más bajas de infección de la región.

El número total de personas con VIH/Sida ha aumentado a 33 millones en todo el planeta, con cerca de siete mil 500 nuevas infecciones cada día, según cifras del Informe sobre la epidemia mundial de Sida 2008, de ONUSIDA.

En algunos de los países más gravemente afectados se han realizado mejoras en la prevención de infecciones por el VIH. Es el caso de Rwanda y Zimbabwe, donde los cambios en el comportamiento sexual han desacelerado la expansión.

Entre 2005 y 2007, la proporción mundial de mujeres embarazadas VIH positivas que recibían fármacos antirretrovíricos para prevenir la transmisión materno-infantil (PTMI) pasó del 14 al 33 por ciento. En el mismo periodo, el número de nuevas infecciones entre niños descendió de 410 mil a 370 mil.

Alrededor de 105 países han establecido metas y objetivos encaminados a alcanzar el acceso universal a la prevención, tratamiento, atención y apoyo relacionados con el VIH para 2010.

No obstante, las tasas de nuevas infecciones por el VIH están aumentando en países como China, Indonesia, Kenya, Mozambique, Papua Nueva Guinea, Rusia, Ucrania y Vietnam. La incidencia del VIH crece también en países como Alemania, Australia y Reino Unido.

El Sida continúa siendo la principal causa de mortalidad en África, donde vive el 67 por ciento de las personas VIH positivas del mundo. En este continente, el 60 por ciento de las personas que viven con el VIH son mujeres, y tres de cada cuatro jóvenes infectados son de sexo femenino

 

Tomado de Cubanow

Katia Monteagudo es una reconocida periodista y escritora cubana