El silencio de la  prensa puertorriqueña ante el escándalo de la Fundación Nacional Cubano Americana

Raúl Álzaga Manresa

 

 INTRODUCCIÓN

No hace tanto tiempo, el periodista, Max Lesnik, director de Radio Miami, el diario cubano Granma y, finalmente, después de retener la información pertinente por seis meses, el diario miamense, El Nuevo Herald, se hicieron eco de una demanda radicada ante los tribunales de dicha ciudad por José Antonio Llama Muñoz, Toñín, en contra un número de personas, algunas residentes en Puerto Rico, por incumplimiento del compromiso contraído con él, de saldarle un préstamo bancario ascendente a 1 millón 400 mil dólares.

 

Este tipo de demanda se radica diariamente en los tribunales de Puerto Rico y Estados Unidos, y hubiera pasado desapercibida si no fuera por los personajes involucrados y por el propósito para los cuales fue usado ese dinero.

 

 ANTECEDENTES DE UNA DISCUSIÓN

 

 José Antonio Llama, fue miembro del directorio de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) hasta 1999.  La FNCA ha sido una poderosa organización política del exilio cubano, compuesta por millonarios y fundada por Jorge Mas Canosa, en 1980, bajo la protección y el apoyo de la recién electa administración de Ronald Reagan.

 

Dicha organización se trazó como meta desarrollar un activo grupo de presión –cabildeo-, política que por un lado le diera justificación a la administración Reagan para desarrollar su política agresiva contra la Revolución cubana, a la vez que ayudaría a esa administración a poner en práctica dicha política.

 

La Fundación fue responsable en gran medida de propiciar y diseñar proyectos como Radio Martí, en 1985, y TV Martí, en 1990, y prácticamente redactaron los proyectos de ley que luego se convirtieron en la Ley Torricelli, en 1992, y la Ley Helms-Burton, en 1996, estas dos últimas con el propósito de estrangular la economía cubana.

 

 Mas Canosa, no fue un personaje ajeno a Puerto Rico. Vivió, e hizo su primer capital en Puerto Rico, para luego convertirse en un multimillonario. Para los 70 trabajó para una empresa vinculada al negocio de las telecomunicaciones llamada Church and Tower (Iglesias y Torres, sus dueños). Esta empresa tenía un volumen grande de negocios con la Telefónica de Puerto Rico, entre otros clientes. Participó activamente como rompe-huelga en el paro de la Telefónica de esos años, e incluso algunas de sus guaguas fueron incendiadas durante el conflicto huelguista.  Mas Canosa se consolidó como vendedor en esa empresa, mientras que los dueños descuidaban la atención de su negocio, y decidió comprarles el negocio, a lo que sus dueños se negaron.

 

Como era él quien bregaba con los clientes, éste le dijo a Iglesias y a Torres: “O me venden el negocio o les monto uno en la acera de enfrente y me llevo a los clientes”. Ante este chantaje, ellos tuvieron que venderle el negocio. Así comenzó su fortuna. Si Toñín Llama hubiera sabido esto, que en puertorriqueño se llama “dar un tumbe”, no se hubiera sorprendido por el que le dieron a él los discípulos de Mas Canosa.

 

 La Fundación Nacional Cubano Americana estaba diseñada para trabajar dentro de los “parámetros legítimos del régimen constitucional norteamericano”, pero resulta que entre 1992 y 1993, ante el derrumbe del Bloque Socialista y las expectativas de que la Revolución cubana no se podría mantener en el poder, un grupo de miembros de la Fundación decidió plantear la creación de una estructura militar clandestina que acelerara el fin del “castrismo”, a la misma vez, que mantenía su fachada de “organización pacífica, no violenta, amante de los cambios democráticos”.

 

Es en este contexto que Llama se compromete a aportar el millón 400 mil dólares para la compra de equipos bélicos, que incluían armas, explosivos, lanchas rápidas, mini-aviones por control remoto, helicópteros, y otros, siempre y cuando los selectos miembros de esa estructura militar le repusieran su dinero.

 

En dicha demanda radicada en un tribunal de Miami se señalan los nombres de una serie de personas que no cumplieron con sus compromisos de pagar el préstamo bancario, además de sacar a la luz pública una serie de informaciones nuevas en cuanto a la actividad clandestina de la Fundación.

 

Cuba había acusado a la Fundación de actividades terroristas contra su territorio. La Fundación decidió utilizar a Luis Posada Carriles (uno de los responsables de la voladura del avión de pasajeros de Cubana de Aviación en octubre de 1976, que costó la vida a 73 personas) como coordinador, entre otros, de elementos centroamericanos para que viajaran a Cuba a colocar bombas en hoteles cubanos. Una de esas bombas le costó la vida a un turista italiano.

 

 Llama es también conocido en Puerto Rico, ya que residió en la Isla desde 1961 hasta 1981, desarrollando un próspero negocio de instalación de alarmas y aires acondicionados, trasladándose luego a vivir a la ciudad de Miami. Su vínculo con  Puerto Rico se mantuvo de forma continua y estrecha en la medida que sus hijos continuaron en Borinquen sus negocios.

 

 También Llama ocupó las primeras planas de los periódicos puertorriqueños cuando su embarcación La Esperanza fue intervenida y confiscada por la Guardia Costanera, cerca de las costa de Aguadilla, al oeste de Puerto Rico, el 28 de octubre de 1977. En dicha embarcación se encontraron dos potentes rifles calibre 50. Cuatro tripulantes fueron arrestados y uno de ellos, Ángel Manuel Alfonso, quien al ser intervenido por las autoridades alegó que “esas armas son para matar a Fidel Castro en la Cumbre Iberoamericana que se lleva acabo en Isla Margarita”. Alfonso, estoy seguro, pensó que, como antes, en los viejos tiempos, decir eso era suficiente como para obtener inmunidad, impunidad, o una especie de salvoconducto. Las cosas ya no eran exactamente “como antes”.

                             

El 2 de septiembre de 1998, casi un año después, Llama, junto a Alfredo Domingo Otero, dueño de la empresa, Nautical Sport, y  José Rodríguez Sosa, fueron acusados por un Gran Jurado Federal por su vinculación con el caso conocido como La Esperanza. Llama en particular fue acusado por ser el dueño de la embarcación y de uno de los rifles de calibre 50.

                             

En el pliego de la demanda de Llama se mencionan a tres miembros de la FNCA, capítulo de Puerto Rico, como parte del grupo que le adeudan dinero. Estos son Fernando Ojeda, Fernando Canto y Domingo Sadurni Casas. También se menciona al primer presidente del capítulo de Puerto Rico de la FNCA, Miguel Ángel Martínez, como el que en una reunión de la Fundación, en julio de 1992, en la ciudad de Naples, Florida, aportó la idea de la creación de una célula terrorista clandestina, con el propósito de acelerar la caída del “castrismo”.

 

 Llama señala que había una pugna por quién dirigiría dicha estructura militar clandestina, si Miguel Ángel Martínez o José” Pepe” Hernández, presidente de la FNCA.  Se decidió que sería Pepe Hernández por este haber sido un veterano de la Brigada 2506 que invadió a Cuba por Playa Girón, y con más experiencia en esos asuntos. A Sadurni Casas se le menciona como la persona que consiguió el helicóptero de carga el cual serviría como base aérea para lanzar los mini aviones por control remoto.

 

 Dado el silencio manifestado por los medios  comerciales de comunicación puertorriqueños ante estos hechos (El Nuevo Día, Primera Hora, The San Juan Star y El Vocero), haré algunos apuntes, parte de un trabajo futuro más extenso, sobre el desarrollo de la Fundación Nacional Cubana Americana en Puerto Rico y, en particular, la participación de Miguel Ángel Martínez y Domingo Sadurni Casas en ese proceso.

 

 

  CREACIÓN DEL CAPÍTULO DE PUERTO RICO DE LA FNCA

 

En 1983, tres años después de creada la FNCA en Estados Unidos, se organiza su   capítulo en Puerto Rico. Su primer presidente y personaje relevante a lo largo de estos 23 años, es Miguel Ángel Martínez. Ya en 1984 éste forma parte del selecto grupo de 16 directores de la organización. Siendo uno de los directivos de las Empresas Rojo, cuyo dueño era, Agustín  Rojo García, uno de los 13 fideicomisarios de la Fundación.  Su otro jefe, y hermano de Agustín, Delio Rojo García, también era fideicomisario. Los Rojo habían participado en los campamentos militares de la CIA en Centroamérica, entrenándose para participar en la invasión de la Brigada 2506 por Playa Girón, en 1961, pero permanecieron en la base centroamericana.

 

Delio Rojo García, en particular, llegó a desarrollar una estrecha amistad con el ex-jefe de la CIA. y  ex-presidente, George Bush, padre, al punto de que en las ocasiones que éste visitó Puerto Rico, visitaba la casa de los Rojo en Guaynabo.

 

Desde 1983 a 1988,  Miguel Ángel Martínez, desarrolló un sólido capítulo de la Fundación en Puerto Rico, compuesto por al menos 18 multimillonarios cubanos, en un país en donde en ese momento no habrían alrededor de no menos de 50 individuos con capital multimillonario.

 

Su primera  aparición pública se produce con la publicación, en 1988, de un suplemento de varias páginas en los periódicos del país.  Miguel Ángel Martínez señalaba en ese suplemento que el capítulo de Puerto Rico de la FNCA ocupaba el 25 % de la Junta de Directores, con 6 miembros de un total de 28, y que tenían 11 fideicomisarios de un total de 25; casi el 50 % del total. Además se atribuye que el capítulo de Puerto Rico de la FNCA era responsable de recaudar más del 25% de los fondos de la FNCA.

 

 En ese suplemento trazaron como metas las luchas por los derechos humanos en Cuba, la recopilación de testimonios que avalen esas violaciones de derechos humanos, y el desarrollo de la presencia internacional de la Fundación.

 

 Inesperadamente en 1989, Miguel Ángel Martínez, es sustituido en la presidencia,  por un breve tiempo, por el arquitecto Ariel Gutiérrez. Son momentos difíciles para las Empresas Rojo.  Miguel Ángel  se desempeñaba como el contable de la empresa, y es en ese preciso momento que Delio Rojo García y otros inversionistas de Puerto Rico son investigados por el gobierno federal por lo que se conoció como “El Escándalo HUD” (Department of Housing and  Urban Development). En el caso de Delio Rojo García, la sangre no llego al río. Algunos señalan que su relación con el presidente Bush, padre, le evitó que fuera acusado por fraude y malversación en los programas de vivienda federal.

 

 Mientras tanto, la Fundación continuó con su trabajo de relaciones públicas ante la opinión pública de Puerto Rico, haciendo sentir su poder económico. En octubre de 1989 publica  en diferentes medios de comunicación del país sus objetivos programáticos y los nombres de todos sus viejos y nuevos directores y fideicomisarios. En noviembre del mismo año traen a Puerto Rico a la recién electa representante al Congreso de Estados Unidos, Ileana Ros-Lehtinen. Parece que esa visita no tuvo buena coordinación, con el resultado que el gobernador de Puerto Rico, Rafael Hernández Colón, no pudo recibirla al no estar en el país; fue recibida por la gobernadora interina y Secretaria de Estado, Sila María Calderón.

 

 La Fundación pretendía proyectarse como la llave al poder político en Estados Unidos. En  marzo de 1990 la FNCA publica un anuncio en todos los periódicos del país bajo el lema, “Misión Cumplida”, donde se atribuye haber logrado que TV Martí, al igual que Radio Martí, estuvieran transmitiendo sus señales a Cuba. Lamentablemente, para Estados Unidos y la FNCA, las señales televisivas de TV Martí apenas son recibidas en Cuba, trasmisiones que le cuesta cerca de 15 millones anuales a los contribuyentes norteamericanos.

 

 Es entonces cuando el arquitecto Ariel Gutiérrez, entonces presidente de la FNCA en Puerto Rico, tiene problemas de proyección pública, al radicar, en febrero de 1990, una demanda contra el Banco Caguas Federal y, en 1991, otra en contra del cubano-judío David Efrén  por cuestiones de negocio. Éste siguió en problemas, hasta que recientemente uno de los hermanos Gutiérrez terminó siendo declarado culpable en el Tribunal Federal por fraude de un préstamo bancario. 

 

 Ariel Gutiérrez es sustituido en la presidencia del capítulo de Puerto Rico de la FNCA por el ingeniero, Arturo Alfonso, administrador y gerente de la empresa de aires acondicionados, marca Trane Air Condition.  Alfonso se destaca por ocurrírsele la brillante idea de proponerle a la administración del gobernador Hernández Colón la aprobación de un proyecto de ley parecido a la Ley Torricelli, pero de aplicación en Puerto Rico. Se destacó en el apoyo a la deserción de atletas cubanos, en particular de jugadores de baloncesto  y  propició la donación de una avioneta tipo reconocimiento, como las usadas en Vietnam, a José Basulto, jefe de Hermanos al Rescate. Dicha avioneta, con el nombre de Borinquen, fue una de las dos avionetas derribadas por la fuerza aérea cubana, el 24 de febrero de 1996, luego que durante ese día violaran el espacio aéreo cubano.

 

Pasado el temporal de los Rojo, Miguel Ángel Martínez  reaparece en público, en esta ocasión desde las páginas del periódico, El Nuevo Día, cuando el 26 de julio de 1991, publica un artículo titulado “El peso del exilio en la crisis cubana”.

 

Esta es una etapa donde el Chairman de la FNCA, Jorge Mas Canosa, apoyado por la administración de Bush, padre, va a forjar una proyección internacional de su persona. Es un período donde se le arreglan entrevistas con el primer ministro de Portugal, y con los presidentes de Costa Rica, Nicaragua, Argentina y Venezuela entre otros. Puerto Rico no podía estar ausente de esa campaña. El 19 de agosto de 1991, el presidente del Senado de Puerto Rico, Miguel Hernández Agosto, aprobó una resolución de reconocimiento a Más Canosa. En aquella ocasión el único senador que votó en contra y consumió un turno en contra, ante la presencia en la cámara de Mas Canosa, fue el senador independentista, Fernando Martín. En el proceso de cuadrar el homenaje a Mas Canosa, tuvieron una participación destacada Miguel Ángel Martínez y Domingo Sadurni Casas.

 

Miguel Ángel Martínez empieza a dirigir el Buró Iberoamericano con el objetivo de que la Fundación tenga presencia política y capítulos en España, Venezuela y otros países latinoamericanos. De hecho, en noviembre de 1991, planifican traer a Puerto Rico a unos senadores venezolanos que se oponían a los acercamientos del presidente Carlos Andrés Pérez con Cuba.

 

En diciembre de 1991, otro miembro de la directiva de la Fundación en Puerto Rico,  Eduardo López-Ballori, enfrentó problemas con la ley, al ser acusado de fraude electoral ante el Tribunal Federal de Puerto Rico, al hacer donaciones ilegales a la campaña del senador republicano por Nueva York, Alfonso D’Amato.  Es declarado, como dicen los fiscales, “técnicamente inocente”.

 

Eduardo López-Ballori había sido Secretario de Energía durante la primera administración del gobernador Carlos Romero Barceló (1976-1980).  Miembro destacado del Partido Republicano en Puerto Rico, llegó a ocupar la categoría de Republican Eagle, categoría otorgada a todos aquellos que donan más de $10,000 anuales. Trabaja en la industria de la publicidad junto a otro cubano también muy relacionado con la Fundación, Jorge Marquina.

 

En mayo de 1992, la FNCA publica otro suplemento en la prensa del país, donde se proyectan las figuras de Miguel Ángel Martínez, Domingo Sadurni Casas y Gerónimo Estévez Abril. Hay optimismo en el ambiente. Aquel año Mas Canosa se convierte en un pitoniso. Anuncia el fin del “castrismo” para el próximo año y vuelven a caer en el mismo error de los 60 de cantar: “preparen las maletas que el lechón nos lo comemos en Cuba la próxima Nochebuena”.

 

Estamos a dos meses de la creación de la estructura militar clandestina a sugerencia e idea de Miguel Ángel Martínez. Martínez tuvo que haberse sentido un poco decepcionado al no ser nombrado jefe de dicha estructura  clandestina.

 

El  9 de junio de 1993 la Fundación trae a Puerto Rico al congresista Robert Torricelli,  para un almuerzo de desagravio a su persona. El anterior 28 de enero de ese mismo año el ex-senador Nicolás Nogueras y el mafioso Julio Labatut intentaron traer a Puerto Rico, para la Cena Martiana, a dicho congresista, unos meses antes se había  aprobado la Ley Torricelli. Una fuerte campaña en contra, que incluyó el primer piquete a una actividad de exiliados cubanos fue llevada a cabo por los grupos de solidaridad con Cuba y por las organizaciones independentistas. Torricelli canceló su visita a la Cena Martiana. Ya para esa fecha se había cuajado la célula terrorista clandestina de la Fundación.

 

Sadurni Casas tiene negocios en la construcción de urbanizaciones e incursionó en la década de los 80 en el negocio de la ganadería. Llegó a Puerto Rico en 1962 cuando tenía 24 años. Trabajó en la Junta de Planificación y luego trabajó, hasta 1969, en la firma de ingenieros y arquitectos, Guillermety Ortiz y Asociados.  En ese año fundó la empresa constructora  Sadurni-Budején, que luego se convertiría en Constructora  Sadurni.

 

En agosto de 1994, saltó a la palestra pública no como constructor, ganadero o prominente líder de la Fundación sino por tener instalado en su finca de Las Carolinas, en el municipio de Salinas, un transmisor de radio que transmitía programas de onda corta a Cuba, bajo el nombre de Frente Nacional de Cuba. El propósito era subvertir el orden dentro de Cuba. La  (Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), detectó la transmisión e intervino.  No hubo confiscación, ni multa. sólo un simple “Cese y Desista”.  En un artículo en el periódico, The San Juan Star, del 28 de agosto de 1994, una fuente de ese diario declaró, “la pregunta que yo hago es por qué el equipo de la emisora no fue confiscado. O  Sadurni creó la emisora porque no está de acuerdo con la política de la  Fundación, o la estación es un frente de la CIA, lo que quiere decir que saldrá al aire de nuevo”.

 

La respuesta, al menos parte de ella, la tuvimos que esperar 22 años, y entonces gracias a Toñín Llama. La emisora clandestina y el nombre usado, Frente Nacional Cubano, cuyas siglas,  FNC,  muy bien pudieran querer decir Fundación  Nacional Cubana, era parte de la materialización de la idea de Miguel Ángel Martínez de crear una estructura militar clandestina al margen de la Fundación.

 

Siguiendo con el proyecto de relaciones públicas, el presidente de la Cámara de Comercio de Puerto Rico, Frank Unanue invitó a Jorge Más Canosa ser orador principal en una reunión de la Cámara de Comercio, en el Hotel Caribe Hilton de San Juan, el 6 de octubre de 1994. Por primera vez también grupos de solidaridad con Cuba y organizaciones independentistas realizaron un piquete de protesta por la presencia de Mas Canosa en Puerto Rico.

 

El 25 de noviembre de 1995, El Nuevo Día, publica en exclusiva una extensa entrevista a Jorge Mas Canosa realizada por el periodista Rubén Arrieta. Es interesante que en dicha entrevista Mas mantiene la fachada que la FNCA como una organización no violenta a pesar que la estructura militar clandestina llevaba mas de dos años de establecida. Dijo  Mas Canosa en esa entrevista, “No conspiramos en Cuba, ni tenemos ejércitos, ni militantes…  No ponemos bombas. Nuestra labor es bien conocida. Consiste en el esfuerzo político en Washington, para alcanzar el aislamiento económico y diplomático del régimen, y tratar, por la vía de la presión internacional, que Cuba haga una transición pacifica hacia la democracia y hacia la libertad”.

                                                                                     

En junio de 1996, reaparece Miguel Ángel Martínez dirigiendo una organización llamada Movimiento Nacional Cubano (MNC), sus siglas al parecida al de la emisora clandestina de Salinas, FNC. La primera actividad pública de esa aparente nueva organización es un anuncio en la prensa del país para promover, el 2 de abril de 1997, un documental  titulado “Adiós Patria: The Cuban Exodus”.  El 28 de julio de ese mismo año se anuncia la salida al aire de un programa de radio titulado “Cuba Hoy” por la estación 1140 AM, de lunes a viernes, con el productor Raúl Vicens, y el locutor Fidel Cabrera, ex-periodista del periódico cubano, Girón, de la provincia de Matanzas, Cuba, y Elda Acevedo, también, de origen cubano. Se anuncia que el proyecto comenzaría con una inversión de $30,000.  Parece que el proyecto enfrentó problemas y duró  “lo que un merengue en la puerta de un colegio”.

 

El 16 de septiembre de 1997 se produce la tercera actividad del MNC.  Los directivos de esa organización se reúnen con el entonces gobernador, Pedro Rosselló González.  Estos fueron: Miguel Ángel Martínez, Roberto Echevarría, Domingo Sadurni Casas, Gerónimo Estévez Abril y Sergio Ramos. Le indicaron al gobernador que ellos están vinculados a una organización en Cuba llamada Alianza Nacional Cubana, cuyo líder es Leonel  Morejón Almagro. Le solicitan que endosara públicamente los esfuerzos que hacían para recoger 10,000 firmas de peticionarios, las cuales serían entregadas a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba para solicitarle un plebiscito. Algo parecido al Proyecto Varela, dirigido por Oswaldo Payá.

 

El 24 de noviembre de 1997 falleció Jorge Mas Canosa en la ciudad de Miami, luego de una prolongada enfermedad. Ese año, el 21 de diciembre, el MNC hace su última aparición, cuando manifestó su satisfacción porque el Partido Popular Europeo, con ocho gobiernos en el poder en Europa, hizo suya la demanda del MNC de un plebiscito en Cuba. Esta es la última actividad pública del MNC.  Tuvo una duración de apenas un año y medio. Pienso que formaba parte de las ideas aprobadas en Naples, Florida, en junio de 1992. La muerte de Mas Canosa puso fin también a mucho de esos planes.

 

El 28 de octubre de 1997, dos meses antes de esta última actividad del MNC, se había producido la intercepción del yate La Esperanza y el arresto de sus cuatro tripulantes, todos vinculados a la FNCA. Tres otros, para un total de siete personas, serían acusados por un Gran Jurado Federal casi un año más tarde, el  2 de septiembre de 1998.  Los siete acusados fueron:  Ángel Manuel Alfonso, que había confesado tranquilamente a las autoridades federales en el momento del abordaje que los rifles eran para asesinar a Fidel Castro; Ángel Hernández Rojo, capitán de la embarcación; Juan Bautista Marques, acusado paralelamente en otra causa por tráfico de drogas; Francisco Secundino Otero; Alfredo Domingo Otero, dueño de la empresa Nautical Sport, una de las empresas fachada de la célula terrorista clandestina de la Fundación; José Rodríguez Sosa; y el propio José Antonio ‘Toñín” Llama, acusado por ser el dueño del yate La Esperanza y de uno de los potentes rifles calibre 50.

 

Miguel Ángel Martínez, el mismo de la idea de crear una estructura militar clandestina en la FNCA, para acelerar la caída de Castro y que ahora sabemos tenía que tener conocimiento pleno de los planes del yate La Esperanza, escribió para el periódico, The San Juan Star, el 24 de noviembre de 1999, unos días antes del dictamen de la corte:

 

“Estos valientes hombres mayores estaban camino a la Isla Margarita, Venezuela, para ayudar a los cubanos que sabían iban a desertar de Castro. No contaban con el respaldo de la CIA en esta ocasión, así que la lancha era muy vieja, el armamento obsoleto y hasta el GPS se manejaba manualmente”. Este argumento falso se parece mucho al mismo, que en noviembre del año 2000,  dieron los miembros de la FNCA, cuando en Panamá fueron arrestados Luis Posada Carriles, Pedro Crispín Remón, Guillermo Novo Sampoll y Gaspar Jiménez Escobedo. En esta ocasión fueron arrestados por tener una gran cantidad de explosivos para ser detonados en una actividad, en el Paraninfo de la Universidad de Panamá, en la cual era invitado de honor el presidente cubano, Fidel Castro.  En aquella ocasión en Panamá el argumento de los amigos de los terroristas fue que éstos estaban en Panamá para coordinar la deserción de un alto  jefe militar cubano…

 

El 8 de diciembre de 1999,  en la sala del Juez  Federal, Laffite, fueron absueltos los siete acusados en la conspiración del yate La Esperanza. Tres miembros del jurado salieron a la calle para felicitar y celebrar con los acusados recién liberados. Sólo en casos raciales en el Sur de Estados Unidos se han dado casos donde miembros de un jurado felicitan a los acusados blancos, que luego de asesinar a un negro, salen absueltos en un juicio. El jefe de los Fiscales Federales en Puerto Rico, al ser confrontado por la prensa ante este extraño comportamiento de algunos jurados declaró, “La función de ellos [los jurados], no es de ciudadanos, es el de ser juez. Esa no es la mejor imagen o mensaje que se le puede dar a la comunidad sobre nuestro sistema de justicia”.  ¿Qué pensarán ahora el juez Laffite y los miembros de aquel jurado cuando en la presente demanda  radicada por  Toñín Llama, éste reconoce que era el jefe del operativo del yate La Esperanza que tenía como propósito asesinar al presidente cubano? ¿Les remorderá la conciencia luego de saber estos hechos A la salida del tribunal, Llama exclamó eufórico, “Alerta Castro que aquí vamos”.

 

En declaraciones recientes, Llama, alega que además de adeudarle el casi millón y medio de dólares, sus colegas de trajines de la FNCA lo abandonaron entonces, al éstos no querer ayudarlo a pagar los honorarios de sus abogados en ese juicio. A pesar que, días antes del dictamen del Tribunal, se estuvo publicando en la prensa del país, anuncios a página completa a nombre de un grupo de Miami con el nombre de  “La Esperanza Defense Trust”, donde se solicitaba ayuda económica para pagar los gastos de los acusados.  Los miembros del capítulo de Puerto Rico de la Fundación, contaban con recursos más que suficiente para haberse responsabilizado con esos gastos.  Tal parece que no fue así. 

 

Unos meses antes del juicio, en julio de 1999, Miguel Ángel Martínez había retomado el control de la FNCA en Puerto Rico, y coordinaba las deserciones de gran parte de los jugadores del equipo de baloncesto cubano que competían en el Pre-Olímpico de Baloncesto en San Juan.

 

A partir de esa fecha la FNCA comienza a desaparecer de la palestra pública puertorriqueña.  En noviembre de 1997  fallece Mas Canosa, y ya en agosto del 2001 se divide la FNCA en dos organizaciones: en la Fundación se mantiene el sector de los más jóvenes y otros, que supuestamente tienen una cultura política más norteamericana, más anexionista, dirigida por Jorge Mas Santos, hijo y sucesor del fundador, y el Consejo para la Libertad de Cuba (CLC), en el que se concentra el sector batistiano de la antigua Fundación.

 

La Revolución cubana demuestra su gran capacidad de sobrevivencia al recuperarse económicamente, actualmente alcanzando, en muchos renglones, niveles superiores a los de 1989, dejando atrás los rigores del llamado Período Especial. El regreso de los contrarrevolucionarios a Cuba, debido al desplome de la Revolución, se desvanece.  Fracasa, también, la campaña terrorista en contra de la Revolución.

 

Surge ahora, a falta de lo demás, una nueva esperanza para la contrarrevolución: la derrota de la Revolución por vía de la muerte biológica de su líder histórico, Fidel Castro.

 

Miguel Ángel Martínez, Domingo Sadurni Casas y su grupo apuestan a esta nueva esperanza.  Ahora no con el aparato clandestino terrorista de los noventas, ni con el Frente Nacional Cubano de1994, ni con  el Movimiento Nacional Cubano de 1996, ahora crean algo aparentemente más moderado llamado la Comisión Nacional de Transición (CNT), al margen de la FNCA. La CNT sale a la luz pública a principios del 2003, cuando ésta anuncia que celebrará un referéndum en Puerto Rico para preguntar a los cubanos residentes en Borinquen si están de acuerdo en crear algo que llama “La Nación Libre de Cuba en el Exilio”.  Proyecto que es un refrito de viejas ideas de los años 60, de crear una especie de gobierno en el exilio que tenga representación ante los gobiernos del mundo de forma de ir restándole legitimidad y representación al gobierno cubano. Todo esto enmarcado en la posibilidad de una crisis interna provocada por la muerte de Fidel Castro, y de los otros líderes históricos de la Revolución, que le permita a ellos formar gobierno en Cuba.  Algo así como el gobierno iraquí en el exilio previo a la invasión norteamericana  a ese país.

 

En Puerto Rico hay una población de unos 18,000 cubanos, nacidos en Cuba, y se le podría añadir otros 10,000 de descendencia cubana, para un total probable de unos 28,000. Al Cuba Refe-2003, luego de gastar miles de dólares en propaganda y movilización,  participaron unos 3,500 cubanos, un 11 % de la totalidad probable de cubanos y personas de descendencia cubana residentes en Puerto Rico.  Como siempre los contrarrevolucionarios cantaron victoria y anunciaron que dicha experiencia la repetirían durante el año siguiente en otras ciudades y países donde residiesen cubanos y descendientes de cubanos.

 

Al fracasar este plan planificaron otro referéndum a realizarse en el 2004 en Puerto Rico, con el propósito de elegir a dos delegados, uno en propiedad y otro sustituto, para cuando se creara “La Nación  Libre de Cuba en el Exilio”.  Algo inaudito, no hay gobierno en el exilio pero hay un delegado para algo que aún no existe.  Para el segundo referéndum permitieron la participación de los puertorriqueños, bajo la excusa  de que algunos estaban emparentados con los cubanos y otros simpatizaban con la causa cubana. Para esa ocasión nominaron a cinco personas para escoger a dos.  De nuevo gastaron miles de dólares en anuncios y movilización,  y con todo y eso, resultó otro fracaso, éste mayor que el anterior.  Sólo participaron 2,553 personas.  Fueron tan deshonestos que para esconder su fracaso, sumaron los 3,500 participantes del primer referéndum con los 2,500 participantes del segundo para decir que se había logrado una participación de 6,000 personas.

 

La Comisión. Nacional de Transición esta formada por Miguel Ángel Martínez, Domingo Sadurni Casas, Jerónimo Estévez Abril, dueño de la franquicia de carros Honda Internacional, Carlos García Pérez, Cleofe Rubí González, constructor de urbanizaciones, Jorge A. Junquera, vicepresidente del Banco Popular de Puerto Rico, y Severino López Sicre.

 

 Llama mantiene en su demanda judicial contra algunas de esta personas que “la causa de Cuba les ha venido como anillo al dedo para enriquecerse, igual harán cuando lleguemos a Cuba, si los dejamos”.  Parafraseándolo  diríamos que “la causa electoral les ha venido como anillo al dedo, si los dejamos que se roban las elecciones”…

 

En noviembre del 2004, la Comisión Nacional de Transición, anunció que en los siguientes seis meses se realizarían referéndums en Nueva Jersey, Nueva York, Houston, Jacksonville, Tampa, Orlando y en la República Dominicana.  La capital del exilio, Miami, reinó por su ausencia.

 

 

CONCLUSIÓN

 

Han pasado casi dos años de ese supuesto compromiso y nada se ha escuchado de la CNT.  Los dos delegados electos, “El hijo de papá”, Antonio Sadurni Lahens y, Sergio Ramos, como sustituto, son delegados de un inexistente gobierno cubano en el exilio.  

                                                                          

 La Fundación Nacional Cubano Americana ha desaparecido de la palestra pública puertorriqueña, sus miembros nos imaginamos continúan acumulando riquezas para cuando la transición soñada llegue. Habrá que esperar a que con la implementación de los Planes Bush y los nuevos 80 millones de dólares a repartirse en los próximos dos años, la Comisión Nacional de Transición, y/o la FNCA, resurjan de las cenizas como aves fénix. Parafraseando al presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular cubana, Ricardo Alarcón de Quesada, en su intervención ante el Congreso de Periodistas Hispanos de Estados Unidos, celebrado en junio pasado, “Este tipo de cubanos jamás regresará a Cuba. Lo juramos ante la memoria de nuestros muertos, héroes  y  mártires de la Patria”.

 

 La prensa puertorriqueña, a su vez, continúa con su complicidad silenciosa de no reseñar el escándalo de la FNCA que se desarrolla en la ciudad de Miami y que afecta a conocidas personas del ámbito económico y político de Puerto Rico. Se dramatiza con esa actitud cuan frágil es la tan cacareada “libertad de prensa” en nuestra sociedad. Comprobándose que la “libertad de prensa” no es otra cosa que la definición particular que pueda darle un dueño de un medio de prensa, un director de un medio de prensa, o un editor de un medio de prensa.  ¿Hasta qué punto las relaciones económicas, políticas, sociales y familiares impiden que la información llegue al pueblo?  

 

 Esperemos que Antonio Llama, Toñín, no sea silenciado por una bala durante el proceso de  demanda. Quizás, sin que la sangre llegue al río, sus demandas sean escuchadas por sus antiguos colegas y su demanda por el casi millón y medio de dólares satisfecha. 

 

 Confiamos que este trabajo ayude a romper el bloqueo informativo a que es sometido el país.   

 

 

Raúl Álzaga Manresa,   fue fundador de la revista Areíto y también fundador y dirigente de la Brigada Antonio Maceo.