Los gatos del celuloide y el papel                                                                 

Walfrido López 

                              

 

El cine, con su parafernalia de dulces, galletitas y palomitas de maíz, fue desde los inicios del siglo anterior el lugar preferido de grandes y chicos... hasta la llegada de la televisión.

 

Los aficionados a los gatos mucho tenemos que agradecer al cine por la popularidad actual de nuestros amigos con garras, porque el celuloide nos trajo, bajo las formas de dibujos animados gatos hogareños, arrabaleros, inteligentes y tontos.

 

 Nadie podrá mesurar cuantos niños obligaron a sus padres traer un gato a casa después de ver a estos personajes. Muchos formaron parte de nuestras primeras risas: Félix, Tom, Silvestre, Garfield, Shersire, y otros que harían  un listado bastante largo como para cansar a mis tolerantes lectores; sin embargo, al menos recuerdo  tres gatos-artistas que significaron mucho para  mí ya lejana infancia: Felix, Tom y Silvestre.

 

Félix, era un gato negro cuyo origen se remonta a Noviembre de 1919. Salida de la pluma de Otto Messmer para los estudios de Pat Sullivan apareció primero en el cine y su amplia popularidad le llevó en poco tiempo  a 250 periódicos de toda Norteamérica y, casi de inmediato, en cientos de publicaciones de todo el mundo.
 

Su fama consiste en que participaba en historias que rayaban en el surrealismo. La magia, las situaciones ilógicas, el humor, las soluciones absurdas, entre otras características, hicieron que muchos públicos reclamaran en cada tanda un corto de Félix, llegando a registrarse ochenta cortos animados entre 1920 y 1930.

 

Félix, la primera mascota devenida en figura popular, fue todo un éxito en la cultura popular estadounidense, y también en el extranjero. En forma de muñeco, acompañó a Lindbergh en su travesía del Atlántico de 1927. Antes había sido la mascota oficial de los Yankees de New York.

 

Músicos de Jazz como Paul Whiteman cantaron sobre él. Compartió la pantalla con Charlie Chaplin en un memorable momento de "Félix in Hollywood" (1923).

 

A la llegada del cine sonoro en 1932, comenzó su decadencia, quizás, por la tozudez de Sullivan que en un primer momento se negó a ponerle voz, quizás, ya el personaje había dado lo mejor de sí.

 

Con la aparición de la  televisión, a inicios de los cincuenta, la gente empezó a ver los gatos de manera más frecuente y agradable bajo la forma de dibujos animados.

 

Y,  pienso, esto contribuyó a desperjuiciar aún más, su tenencia en el hogar.

 

Cuando ya su gloria parecía perdida, se convirtió en la primera figura  en ser popularizada por una emisora de televisión de América o el mundo. Cuando la TV llegó a Cuba (1950), El gato Félix cautivó a grandes y chicos por igual.

 

El gato Tom y su inseparable camarada de aventuras el ratón Jerry, surgieron del binomio autoral de William  Hanna y Joseph Barbera en los estudios de la Metro Goldwyn-Mayer en 1940. El personaje original duró casi veinte años (desde 1940 hasta 1960) al que siguieron otros Tom que otras productoras cinematográficas le aceptaron de buena gana; sin embargo, el público no lo acogió como al original.

 

Tom es un gato hogareño de color gris azulado (o azul grisáceo, dependiendo del corto,  parecido al gato azul de Rusia), cuya dueña siempre le recuerda su obligación de cazar todo ratón que viva en casa.

 

La trama de cada cortometraje se centra principalmente en los intentos frustrados de Tom por atrapar a Jerry, y el caos y destrucción que esto provoca. Debido a que parecen llevarse bien en algunos capítulos (al menos en los primeros minutos), no está claro por qué Tom persigue tanto a Jerry, pero algunas posibles razones aparecen y pronto el espectador atrapa los hilos de los episodios.

 

Tom no es un desafío para la mente de Jerry. Al final de cada episodio, Jerry es generalmente mostrado como el vencedor. Al antihéroe se le convierte en héroe y al héroe en tonto de capirote, de manera tal, el público se identifica más con el ratón débil que con el fracasado gato cazador.

 

Tom y Jerry ganaron 7 premios Oscar, empatados con “Silly Symphonies” de Walt Disney, siendo las series de animados con más galardones cinematográficos.

 

En 1945 compartió el escenario con Gene Kelly en la cinta “Ahors Aweigh” y en 1953 con Esther Williams  en “Dangerous When Wet”  (1953).

Silvestre es un gato blanco y negro, con nariz roja, que recuerde la de un payaso. En la mayoría de sus historias su objetivo es cazar al canario Piolín  Los intentos siempre resultan fallidos, y Silvestre se gana los castigos de la dueña, una simpática abuelita. Del repertorio de frases de Piolín, una expresión se ha hecho mundial "Me pareció ver un lindo gatito."

 

En otras ocasiones, Silvestre intenta cazar, también infructuosamente al ratón Speedy González y combate con el canguro Hooper. Junto a otros muchos personajes ha aparecido también en Looney Tunes.

 

Silvestre y Piolín fueron ganadores de dos premios Oscar en 1947 y 1957.

En Cuba hace 20 años nació el Capitán Plint, un gato valiente que vive en la Isla de los Cocos y quizás antes un gato creado por el caricaturista Tejedor. En realidad, nunca se desarrolló un personaje felino, al menos a la altura artística de los numerosos perros (Pucho, Lucas Rengifus, El Mejor Amigo y otros). Sin embargo, Vinagrito, una composición musical de mi amiga Teresita Fernández, ha acompañado a muchas generaciones de cubanos ya como canción infantil. Su texto invita a meditar el actuar humano antes situaciones embarazosas y la justicia social ¡Nos vemos!

                                          (Tomado del libro en edición  Las Siete Vidas del Gato)

 

 

 

Walfrido López González es Doctor en Medicina Veterinaria.  Ejerce su profesión como Especialista desde hace 20 años en la Clínica de Animales Afectivos de La Habana. Escribe desde hace muchos años en la revista Bohemia una columna sobre mascotas. Es autor del libro Con mi veterinario.  Es asiduo colaborador de nuestra revista. Es un honor y un placer publicar su contribución.