Diez años de Revolución Bolivariana

La nueva Venezuela del presidente Hugo Chávez

 

Salim Lamrani

 

 

Nueva y clara victoria del presidente Hugo Chávez en las elecciones regionales y municipales del 23 de noviembre pasado. Su formación, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ha ganado en 233 municipios (80%) y en 17 estados (70%). En número de votos ha obtenido el 53,45% frente al 41?65% de los diversos opositores. Además, éstos pierden 555 442 votos con respecto al referéndum de diciembre de 2007 mientras que el PSUV gana 694342.

Desde su elección hace diez años, Hugo Chávez ha emprendido una amplia transformación de Venezuela. Su objetivo principal ha consistido en mejorar el nivel de vida del 70% de la población que vivía por debajo del nivel de pobreza. Con ocasión de este décimo aniversario, he aquí un primer balance de las principales reformas.

 

            Hugo Chávez es un presidente apreciado por su pueblo. En un sondeo realizado en septiembre de 2008 recogió un 69% de opiniones favorables. Chávez es también el presidente que puede vanagloriarse de disponer de la legitimidad democrática más fuerte del continente. En efecto, salió ampliamente victorioso de tres elecciones presidenciales sucesivas en 1998, 2000 y 2006 con más del 60% de los votos, y de un referéndum revocatorio en 2004 con un 59,1% de los sufragios. Las más eminentes instituciones internacionales saludaron la transparencia de los procesos electorales. Única sombra en el cuadro: el rechazo de la reforma constitucional en el referéndum de diciembre de 2007, que puso término a doce victorias electorales consecutivas desde 1998.1

 

         La popularidad del líder venezolano se explica gracias a las espectaculares reformas económicas y sociales que han permitido mejorar el nivel de vida de la población. No obstante, nada ha sido sencillo para Chávez. Víctima, en abril de 2002, de un golpe de Estado orquestado por Washington, fue salvado por una extraordinaria movilización popular. Luego, en 2003, tuvo que enfrentarse a un sabotaje de las infraestructuras petroleras que costó 10.000 millones de dólares a la economía nacional, y todavía sigue enfrentándose a múltiples intentos de desestabilización.2

 

Nacionalizaciones

 

         En 2003, el gobierno bolivariano pudo retomar el control de la empresa estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), entonces en manos de la oligarquía, así como de los recursos energéticos del país nacionalizando los hidrocarburos. Ahora, PDVSA es propietaria al menos del 60% de las nuevas empresas mixtas. Por otra parte, en mayo de 2007, el gobierno venezolano procedió a la nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco, económicamente muy lucrativa, y que contiene las reservas mundiales más importantes.3

 

Antes, las multinacionales petroleras sacaban el barril de petróleo con un coste de producción de 4 dólares y lo revendían al Estado venezolano a 25 dólares para su comercialización, embolsándose por el camino una sustancial ganancia. Este nuevo sistema permite al Estado ahorrar 3.000 millones de dólares por la producción de 500.000 barriles diarios procedentes de las concesiones petroleras del Orinoco. Estas nacionalizaciones permiten al país disponer actualmente de más de 400.000 barriles de petróleo suplementarios diarios.4

 

El gobierno venezolano también decidió subir el impuesto sobre las ganancias del 34% al 50%, después de constatar que varias firmas internacionales recurrían a la evasión fiscal. Se ha creado un nuevo impuesto sobre la extracción de crudo de un 33,3%, lo que generará ingresos adicionales a la nación por importe de 1.000 millones de dólares, así como una nueva tasa sobre la exportación de crudo de un 0,1%.5

 

El gobierno emprendió un proceso de nacionalización de algunas empresas eléctricas y de telecomunicaciones que se encontraban en una situación de monopolio. Las empresas privadas “Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela S.A.” (CANTV) y “Electricidad de Caracas”, dependientes en gran parte de capitales estadounidenses, pasaron al control del Estado.6

 

En el plano agrícola, Chávez ha recuperado cerca de 2 millones de hectáreas de los latifundistas, o sea el 28,74% de las tierras productivas, sobre los 6,5 millones de hectáreas que se deben nacionalizar. El objetivo es desarrollar la agricultura para alcanzar la soberanía alimentaria. El 49% de las tierras recuperadas se distribuyeron entre los campesinos, el 40% se destinan a proyectos estratégicos y el 11% se entregaron a cooperativas.7

 

Estas reformas han tenido un efecto beneficioso sobre la economía venezolana, que presenta 19 trimestres consecutivos de crecimiento a un promedio del 11,2%.8

 

Una auténtica revolución social

 

         Las nacionalizaciones de diversos sectores de la economía, añadidas al aumento del precio del petróleo, han generado importantes ingresos para el Estado, que ha emprendido una auténtica revolución social. La política del gobierno ha tenido resultados espectaculares gracias a la multiplicación de los programas en favor de los desheredados.

 

         Gracias a la creación del Fonden, un fondo especial destinado a financiar los programas sociales, la tasa de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza pasó de un 20,3% a un 9,5% en diez años. En cuanto al desempleo, la tasa pasó de un 16,6% en 1998 a un 7,1% en 2008. El índice de desigualdad entre ricos y pobres disminuyó en un 13,7% entre 1998 y 2007. El número de pensionistas de la seguridad social aumentó en un 218,4%. El gasto social pasó de un 47,9% del presupuesto del Estado en 1998 a un 59,5% en 2007.9

 

         La universalización del acceso a la educación elaborada en 1998 ha dado resultados excepcionales. Cerca de 1,5 millones de venezolanos aprendieron a leer gracias a la campaña de alfabetización denominada Robinson I. En diciembre de 2005, la UNESCO decretó la erradicación del analfabetismo en Venezuela. La Misión Robinson II se ha lanzado con el fin de que toda la población acceda al grado de estudios primarios. A ello se añaden las Misiones Ribas y Sucre que han permitido a varias decenas de miles de jóvenes emprender estudios universitarios. En 2007, Venezuela contaba con casi 12,7 millones de niños escolarizados sobre una población de 26 millones de habitantes. El número de matriculados no ha dejado de crecer desde la llegada de Chávez al poder. En 2001 era de 6,9 millones; en 2002 alcanzó la cifra de 9,5 millones para estabilizarse en 11,3 millones en 2004. En 2005 había 11,8 millones de escolarizados y 12,1 millones en 2006.10

 

         En el ámbito de la sanidad, el Sistema Nacional Público de Salud se creó con el fin de garantizar el acceso gratuito a la atención médica a todos los venezolanos. La Misión Barrio Adentro I permitió realizar 300 millones de consultas en los 4.469 centros médicos creados desde 1998. Cerca de 17 millones de personas fueron atendidas. En 1998, menos de 3 millones de personas tenían acceso regular a la salud. Se pudieron salvar más de 104.000 vidas. La tasa de mortalidad infantil se ha reducido a menos de un 10 por mil. Por otra parte, gracias a la Operación Milagro de Cuba, que consiste en operar gratuitamente a los latinoamericanos pobres víctimas de enfermedades oculares, 176.000 venezolanos pobres han recobrado la vista.11

 

         Para eliminar los problemas de desnutrición, el gobierno ha lanzado la Misión Alimentación con la creación de los almacenes alimentarios denominados Mercal, cuyos artículos están subvencionados por el Estado en un 30%. Se han instalado casi 14.000 puntos de venta en el país. La mitad de la población, es decir, más de 13 millones de personas, realiza sus compras en estos almacenes. Por otra parte, más de 4 millones de niños reciben alimentación gratuita a través del Programa de Alimentación Escolar. En 1998, sólo eran 250.000 los beneficiarios de este programa. Según la CEPAL, Venezuela dispone ahora de la tercera tasa de desnutrición infantil más baja de América Latina detrás de Cuba y Chile.12

 

         En 1998, el 80% de los habitantes de las ciudades tenía acceso al agua potable. En 2007, la cifra alcanzó el 92%, gracias a las enormes inversiones realizadas en ese sector. En el ámbito rural también se realizaron esfuerzos notables, pasando del 55% en 1998 al 71% en 2007. Más de 6,5 millones de personas se beneficiaron de ello. Venezuela ha alcanzado así los Objetivos del Milenio fijados por la ONU para 2015 en ese terreno desde 2001.13

 

El salario mínimo mensual pasó de 118 dólares en 1998 a 154 en 2003 y 192 en 2005. Actualmente es de 286 dólares, el más alto del continente latinoamericano. A guisa de comparación, bajo la IV República, el salario mínimo, en el mejor de los casos se estancaba, y a veces disminuía. En 1996, cuando la inflación del país alcanzó una tasa vertiginosa del 100%, el salario mínimo era sólo de 36 dólares, mientras que en 1994 era de 101 dólares y en 1992 de 132 dólares.14

 

Además las personas mayores que nunca han trabajado ahora disponen de un ingreso de protección equivalente al 60% de salario mínimo. Las mujeres desprotegidas, así como las personas discapacitadas, reciben una ayuda equivalente al 80% del salario mínimo. Las amas de casa mayores de 61 años reciben una pensión completa con una prioridad hacia las más pobres. Además, el horario laboral se reducirá a 6 horas diarias y 36 horas semanales a partir de 2010 sin disminución del salario.15

 

         En cuanto a la vivienda, las autoridades han emprendido una política de grandes obras con la construcción masiva de nuevos alojamientos destinados a las capas populares y han iniciado una política de microcréditos. Gracias a esta revolución social, ahora Venezuela forma parte de la lista de los 70 países con un alto Índice de Desarrollo Humano.16

 

La solidaridad internacional

 

         Hugo Chávez, que se retiró del Banco Mundial y del FMI reembolsando por adelantado sus deudas, ha extendido su ayuda a las demás naciones americanas elaborando la Alternativa Bolivariana para las Américas y creando el Banco del Sur, destinados a promover la integración económica regional. Actualmente, Venezuela ofrece un apoyo financiero directo al continente más importante que el de Estados Unidos. Para el año 2007, Chávez dedicó más de 8.800 millones de dólares a donaciones, financiaciones y ayuda energética contra sólo 3.000 millones de la administración Bush. Incluso los ciudadanos estadounidenses, abandonados por su propio gobierno, también se benefician de la política altruista de Venezuela recibiendo combustible subvencionado.17

 

Venezuela es la prueba evidente de que un gobierno puede contribuir rápidamente a una reducción drástica de la pobreza y a mejorar sensiblemente el bienestar de su población, con la condición a la vez de disponer de la voluntad política necesaria y de destinar una parte de las riquezas nacionales a los más despojados. Caracas constituye el ejemplo perfecto de la renovación latinoamericana donde los pueblos han llevado al poder de varias naciones a líderes representativos del interés general, con una auténtica voluntad política de acabar con las desigualdades que devastan el continente. A la hora en que una crisis financiera sin precedentes devasta la economía mundial, Venezuela es portadora de una alternativa creíble al neoliberalismo salvaje.

 

 

 

Salim Lamrani es profesor, escritor y periodista francés especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Es asiduo colaborador de nuestra revista. Ha publicado los libros: Washington contre Cuba (Pantin: Le Temps des Cerises, 2005), Cuba face à l’Empire (Genève: Timeli, 2006) y Fidel Castro, Cuba et les Etats-Unis (Pantin: Le Temps des Cerises, 2006). Acaba de publicar Double Morale. Cuba, l’Union européenne et les droits de l’homme (Paris: Editions Estrella, 2008).

 

 

Tomado de Le Monde Diplomatique

 

 

Notas

 

1 ABN, « Gestión presidencial tiene 69% de aceptación », 6 de octubre de 2008; ABN, « Victoria Roja, Rojita », 3 de diciembre de 2006.

2 Salim Lamrani, « Soberanía petrolera, reformas sociales e independencia económica en Venezuela », Rebelión, 15 de mayo de 2007.

3 Ibid.

4 Ibid.

5 Ibid.

6 Erika Hernández, « Cantv: icono de la privatización a la venezolana vuelve a manos del Estado », ABN, 12 de enero de 2007

7 ABN, « Casi 2 millones de hectáreas han sido recuperadas del latifundismo », 25 de marzo 2007.

8 ABN, « Venezuela entre los países con mayor índice de desarrollo Humano », 6 de octubre de 2008.

9 Ibid.

10 Ibid. ; Salim Lamrani, « La revolución social del presidente Hugo Chávez », Rebelión, 9 de mayo de 2006.

11 Ibid.

12 ABN, « Venezuela entre los países con mayor índice de desarrollo Humano », op. cit. ; Salim Lamrani, « La revolución social del presidente Hugo Chávez », op. cit.

13 ABN, « Venezuela sanea las cuencas de sus ríos para reducir escasez de agua », 21 de marzo 2007; ABN, « Venezuela entre los países con mayor índice de desarrollo Humano », op. cit.

14 ABN, « Venezuela con el salario mínimo más alto de Latinoamérica », 20 de abril de 2007.

15 Ibid.

16 ABN, « Venezuela entre los países con mayor índice de desarrollo Humano », op. cit.

17 Salim Lamrani, « Soberanía petrolera, reformas sociales e independencia económica en Venezuela », op. cit. ; Natalie Obiko Pearson & Ian James, « Exclusiva AP: Venezuela ofrece miles de millones a Latinoamérica », The Associated Press, 26 de agosto de 2007; The Associated Press, « Ayuda venezolana a Latinoamérica y el Caribe en el 2007 », 26 de agosto de 2007.

 

Salim Lamrani es profesor encargado de cursos en la Universidad Paris Descartes y periodista francés, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Acaba de publicar Doble Moral. Cuba, la Unión Europea y los derechos humanos (Hondarribia: Editorial Hiru, 2008).

Contacto: lamranisalim@yahoo.fr

 

 

Salim Lamrani es profesor, escritor y periodista francés especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Es asiduo colaborador de nuestra revista. Ha publicado los libros: Washington contre Cuba (Pantin: Le Temps des Cerises, 2005), Cuba face à l’Empire (Genève: Timeli, 2006) y Fidel Castro, Cuba et les Etats-Unis (Pantin: Le Temps des Cerises, 2006). Acaba de publicar Double Morale. Cuba, l’Union européenne et les droits de l’homme (Paris: Editions Estrella, 2008).