Para Leo Brouwer el Premio Nacional de Cine

 

Mercedes Santos Moray

 

 

Desde el 2003 viene entregándose, por el Ministerio de Cultura y el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos (ICAIC) el Premio Nacional de Cine, como reconocimiento a la trascendencia y significación que, para el séptimo arte, tiene la obra de toda una vida de un creador vinculado a esta expresión audiovisual.

Con anterioridad le fue otorgado a Alfredo Guevara, presidente y fundador desde sus orígenes del ICAIC, así como a los realizadores Julio García Espinosa, Humberto Solás, Enrique Pineda Barnet, Fernando Pérez y Juan Padrón, este último destacado dentro del lenguaje del animado, y a una actriz del calibre de Daisy Granados, así como al más prestigioso de los editores cubanos, Nelson Rodríguez.

Ahora, en el 2009, y cuando además acaba de cumplir 70 años de fructífera vida, uno de los más reconocidos compositores cubanos de nuestros días, a escala internacional, Leo Brouwer recibe el Premio Nacional de Cine, y se abre así una vía para reconocer no sólo a los realizadores, sino a otros creadores que, desde otras especialidades, contribuyen al lenguaje del cine, y por extensión, a la expresión del audiovisual desde la magia de las 24 imágenes por segundo.

Ese habanero universal nació en una familia de músicos muy reconocidos, y entre sus miembros nos encontramos con su abuela, la también compositora Ernestina Lecuona, así como con su célebre tíoabuelo, el más universal de los músicos cubanos del siglo XX, el maestro Ernesto Lecuona, y en su trayectoria, desde la infancia y la juventud, Leo contó con grandes mentores como Isaac Nicola, así como amplió sus estudios, posteriormente, en la Escuela de Música Julliard y en la Universidad de Hartford, en los Estados Unidos.

Desde su instrumento solista, la guitarra, así como desde la dirección orquestal, dentro del ámbito de la llamada música culta contemporánea, en Cuba, España y otros países, y sobre todo con la composición, Leo Brouwer ha dejado una profunda huella en el universo sonoro iberoamericano, al tiempo que se ha desempeñado como maestro en la forja de otros talentos.

En este 2009 y por primera vez, el alto galardón ha recaído en un músico que, con sus composiciones, ha sido clave para el discurso estético de la cinematografía cubana desde la creación de la industria, en 1959, hace ya medio siglo, por la primera ley cultural aprobada por el Gobierno Revolucionario. Y ese compositor, destacadísimo intérprete de la guitarra y director de orquesta, es el maestro Leo Brouwer, quien fue desde la fundación del ICAIC y durante años, director del departamento de música de ese institución, como más tarde encabezó el Grupo de Experimentación Sonora (GES) del ICAIC, en el que participaron figuras como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola, Emiliano Salvador, Sara González, entre otros.

Desde las primeras raíces de aquel movimiento fundacional, Leo Brouwer contribuyó, también, ha definir el perfil, la proyección y la estética del llamado nuevo cine cubano, desde su participación en el primer largometraje producido por el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos, al escribir, siendo muy joven, la música del tercer episodio del primer largometraje producido y estrenado por el ICAIC: Historias de la Revolución, de la autoría de Tomás Gutiérrez Alea, Titón.

Vinculado al cine cubano desde sus orígenes, Leo Brouwer fue colaborador de numerosos realizadores como Julio García Espinosa, Oscar Valdés, Sergio Giral, Enrique Pineda Barnet, Manuel Octavio Gómez, Manuel Pérez, Humberto Solás y, sobre todo, de Titón, siendo su música uno de los elementos singulares del impacto dramático de cada una de esas producciones, tanto de ficción como en el género del documental, destacándose en su filmografía algunas películas antológicas como La muerte de un burócrata, Memorias del subdesarrollo y La última cena, de Tomás Gutiérrez Alea y Lucía, Un día de noviembre, Cecilia y Amada, de Humberto Solás, así como también escribió la música de otro clásico como La primera carga al machete, de Manuel Octavio Gómez y de la película El hombre de Maisinicú, de Manuel Pérez, entre otras producciones.

El jurado que, por unanimidad valoró las diversas nominaciones de los candidatos al Premio Nacional de Cine, estuvo presidido por el también compositor e intérprete Sergio Vitier, quien trabajó con Leo Brouwer en el GES, y contó entre sus miembros al director de fotografía José Manuel Riera, el realizador Jorge Luis Sánchez, el productor Aramís Acosta, el director de arte y Premio Nacional de Diseño José Manuel Villa, así como la actriz Daisy Granados y al crítico Joel del Río quienes reconocieron la significación de la obra de maestro Leo Brouwer para el cine cubano quien, con su talento y sensibilidad, ha enriquecido con valores estéticos universales la cinematografía y la cultura cubanas.

 

Mercedes Santos Moray, cubana, Doctora en Ciencias Históricas. Profesora Titular Adjunta de la Facultad de Comunicación Social de Universidad de La Habana. Es poeta, ensayista y crítica literaria, cinematográfica y de arte.  

 

Tomado de  CUBARTE