Los guisos latinos de Juan Flores

 

Pedro de la Hoz

 

 

La adjudicación en el certamen literario Casa de las Américas 2009 del Premio Extraordinario de Estudios sobre Latinos en EE.UU. al libro Bugalú y otros guisos, no solo reconoce una obra puntual, sino la larga paciencia y el denodado empeño de Juan Flores, uno de los más recios intelectuales que en la nación norteña le ha dado voz a la cultura de la comunidad puertorriqueña.

 

Uno de sus más relevantes aportes a tan necesaria valoración se halla en un volumen que ha devenido clásico: From Bomba to Hip Hop. Con una enorme capacidad para relacionar categorías culturológicas con observaciones de la praxis social y cultural del entorno neoyorquino, Flores pone de relieve la complejidad y riqueza de la trama cultural de su gente, muchas veces marginada o considerada un ghetto espiritual, cuando en realidad son muchos sus aportes a las corrientes principales de la música urbana norteamericana contemporánea.

 

Flores creció en la ciudad de Nueva York. Sus padres provenían del ámbito académico, el mismo por donde él transita, pero siempre tuvo a bien escuchar el latido de la calle. De modo que mientras estudiaba nada menos que Germanística en la Universidad de Yale, no se perdía ni uno solo de los bailes en los tiempos del nacimiento del bugalú y luego de la salsa.

 

Fue decisivo en su crecimiento político y espiritual su vinculación con la atmósfera de rebeldía que caracterizó el final de los años 60, época en que muchos jóvenes protestaron contra la vergonzosa intromisión bélica en Vietnam. Por esos años, Flores colaboró con el Partido Panteras Negras, descabezado por los servicios especiales del imperio.

 

Tuvo contactos también con el movimiento chicano. En ese tránsito se dio cuenta de que lo que los norteamericanos de origen mexicano estaban logrando a nivel de concientización, también era necesario hacerlo en la comunidad puertorriqueña, sobre todo con los que se identificaban como nuyorrican.

 

Al comenzar a escribir en la década de los 70, obviamente focalizó sus intereses intelectuales en la cultura que le era propia. Y dentro de esa cultura, la música sería el territorio que frecuentaría. Pero no desde un estricto punto de vista musicológico, ni a partir de los cánones de los estudios sociológicos de entonces. La música fue punto de partida para revelar conflictos identitarios y asumir reivindicaciones justicieras.

 

Eso se respira en sus libros Divided borders y The Diaspora strikes back, aunque también ha realizado estudios más sistemáticos en el campo de la literatura como el que le valió conquistar por primera vez el Premio Casa de Ensayo en 1979, Insularismo e ideología burguesa en Antonio S. Pedreira.

Desde ahora esperamos con ansiedad Bugalú, en tanto promete ser audaz y polémico como la obra y vida de este destacado autor, que alguna vez fue John y ahora es simplemente, y a mucha honra, Juan.

 

Pedro de la Hoz renombrado periodista y crítico de arte cubano.  Forma parte del colectivo del diario Granma.  Ha sido por años colaborador de Areíto y Areítodigital.