Actualización del negocio de la contrarrevolución                                 

1 de marzo del 2006

 

En tiempos recientes la contrarrevolución cubana, la cual siempre ha sido un excelente negocio, vuelve a tener una época floreciente, otra época de “vacas gordas”.  Hay que recordar que durante la Administración Kennedy, entre los años 1962 y 1963, la Operación Mangosta fue la fuente de empleo más lucrativa de aquella época, la más costosa operación de la CIA hasta entonces, en la que el gobierno federal llegó a gastar cerca de mil millones de dólares –dólares de aquellos años--, y en la cual empleó a miles de cubanos contrarrevolucionarios.  Ahora, la Administración Bush presupuesta anualmente cincuenta y pico millones de dólares –por sobre la mesa--, de dineros públicos, –en tiempos de enormes déficit  presupuestarios y de extraordinarios e inhumanos recortes a esenciales programas sociales, de salud y educacionales— para el negocio de su política anticubana.

Surgen así en Miami innumerables organizaciones contrarrevolucionarias cubanoamericanas, las cuales abarcan una gama inverosímil de actividades. Antes, unas pocas organizaciones lo hacían todo, hoy se inventan muchas, de esta manera cada cual puede montar su tinglado. Después de la experiencia de la Fundación Nacional Cubanoamericana, inicialmente, obra de la Administración Reagan, el gobierno federal ha optado, al comprar clientes, atomizar el negocio, para así controlarlo mejor.

Da la casualidad que recientemente, durante los días de la vista oral en Atlanta del caso de los Cinco, familiares de los cuatro individuos --militantes de Hermanos al Rescate-- que fueron derribados en dos aviones en febrero de 1996 sobre aguas jurisdiccionales cubanas, cuestionaron el origen de los fondos que nos permitieron ir a Atlanta. Es de entenderse, pertenecen al tipo de gente que está acostumbrada a ser subvencionada por Washington.  Nuestros fondos, que son pocos – no viajamos a Atlanta volando en primera clase, ni nos hospedamos en hoteles cinco estrellas, o comemos en restaurantes de lujo--, provienen de los bolsillos de la membresía de nuestras organizaciones y de los nuestros propios, no de los noventa y pico millones de dólares pertenecientes a los fondos de la República de Cuba, congelados desde 1959 en Estados Unidos, que arbitrariamente el gobierno federal otorgó, para saciarles el apetito y callarles la boca, a esos mismos inconsolables familiares preguntones.  

En un informe de la NED (National Endowment for Democracy) [Dotación Nacional para la Democracia] --uno de los organismos del gobierno federal a través del cual éste distribuye dineros para subvertir a otros países--, hecho público, se detalla el monto asignado, durante el año fiscal 2005, a ciertas organizaciones contrarrevolucionarias cubanoamericanas.  Éste evidentemente es un listado parcial ya que enumera a sólo 17 organizaciones envueltas en el negocio por un monto que apenas llega a $2,365,000 dólares, de los cincuenta y pico de millones presupuestados.

¿Y cuáles son estas organizaciones “patrióticas”, y cuáles son sus fines?  A pesar de lo escandaloso de estas operaciones, por su mendacidad y propósitos criminales en contra del pueblo cubano, la explicación de los fines de estas organizaciones es verdaderamente risible por lo asombroso de su descaro.

Una de éstas es la Afro-Cuban Alliance, así, en inglés.  Sus propósitos, según explica el informe de la NED, son “promover la discusión sobre las condiciones de los afro-cubanos y sobre temas afro-cubanos” a través de la “publicación de un boletín trimestral a ser distribuido dentro y fuera de la Isla” cuyo propósito es “informar a cubanos de ascendencia africana en la Isla y en el exilio sobre materia de derechos civiles, la historia oculta de la esclavitud y la discriminación racial existente en Cuba”…  Así que los descendientes y herederos ideológicos de los traficantes de esclavos africanos y de los dueños de esclavos en Estados Unidos encargan a los descendientes y herederos ideológicos de los traficantes de esclavos africanos y de los dueños de esclavos en Cuba de esta útil y loable tarea.  A esta organización la cual aquí, y estoy seguro, en Cuba, nadie conoce, excepto, aquel o aquellos que se engullen el dinero, se le conceden $62,000 dólares anuales.

Otra, es Bibliotecas Independientes de Cuba, a la que se le asignan $133,773 dólares anuales.  Entre sus tareas están “promover la libertad intelectual y el debate en Cuba” y “dar ayuda financiera y asistencia material a las bibliotecas independientes en Cuba”.  Esta organización --cuyo único miembro visible es un negrito muy viajero, quien por su comportamiento y modales me recuerda a las criadas en Cuba antes de 1959, vestidas siempre en su uniforme blanco--, parece ignorar, al igual que sus dueños, que en Cuba, por ejemplo, durante los últimos quince años se celebra anualmente una feria nacional del libro. Las tres últimas han acogido a 12,160,555 personas, muchos de ellos niños, en las que se han vendido, a precios bajísimos, 10,121,405 libros. En la actual feria, la décimo quinta, que comenzó en La Habana el 3 de febrero último, y que antes de clausurar próximamente habrá recorrido 35 ciudades y pueblos del país, habían participado, hasta fecha reciente, cuatro millones de personas…

Por razón de espacio, como último ejemplo dentro de este listado de la NED de 17 organizaciones, quiero mencionar a la Asociación Encuentro de la Cultura Cubana. En este informe se hace saber que por los servicios prestados a los Estados Unidos se le asignan a esta organización $200,000 dólares anuales. Este dinero, según la NED, “cubrirá parcialmente gastos administrativos que permitirá a Encuentro publicar su Revista Encuentro y continuar la publicación en la internet de su diario ´Encuentro On-Line´.  Encuentro se publicará trimestralmente y será distribuida en Cuba y en el extranjero.” 

Y es así como estos intelectuales y sus dueños garantizan la verdad, la libertad y la integridad intelectual, y el libre debate de ideas en Cuba y en el extranjero.