Por la libertad de los 5 y la soberanía de Cuba

9 de agosto del 2006

 

 

La Habana.-  Hace hoy un año de la decisión del Tribunal de Apelaciones del Onceno Circuito con sede en Atlanta que anuló el juicio y revocó las condenas de los 5: Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González. Asimismo, el Tribunal ordenó que se le celebrara un nuevo juicio.

 

A pesar de esa extraordinaria decisión anunciada el 9 de agosto del año pasado los 5 continúan en prisión.  De hecho han estado injustamente encarcelados hará ocho años el mes próximo.

 

Si bien puede entenderse que el Estado, como parte adversamente afectada por este fallo, tenga el derecho de apelar a la instancia superior esa decisión, como lo hizo, lo que resulta arbitrario, de hecho despótico, y en contra de lo justo, es que el Estado pueda mantener indefinidamente encarcelados a los 5 después que un Tribunal superior haya encontrado nulo, por ilegal, el juicio en los que se basa sus condenas.

 

Por tanto, si bien el Estado debe tener el derecho de apelar la decisión, si se tuviera como principio la justicia, a los 5 se le debería haber concedido su libertad, aunque fuera condicional, hasta tanto los Tribunales determinaran de manera final el resultado del proceso de apelaciones. De no ser así, como lo es, el Estado logra su caprichoso objetivo de mantener presos, en contra de la justicia, a los 5.

 

Veamos por qué este proceso es injusto y arbitrario.  Hace ocho años, en septiembre de 1998, el Estado detuvo a los 5 en Miami y falsamente los acusó de cargos por conspirar para cometer espionaje en contra de Estados Unidos.

 

A propósito, y violando fundamentos de los derechos procesales de los 5, el Estado logró imponer que su juicio tuviera lugar en Miami.  Tales fueron las violaciones procesales durante ese juicio que un Tribunal de Apelaciones, por primera vez en la historia de Estados Unidos, anuló un juicio celebrado por un tribunal federal de distrito por la razón de negarse este a un cambio de sede para así garantizar un juicio imparcial como lo requiere la VI Enmienda de la Constitución.

 

Desde septiembre de 1998, cuando los 5 fueron encarcelados, hasta cuando se les sentenció en Miami, en diciembre del 2001; después durante el proceso de apelación del juicio, y después de la decisión del Tribunal de Apelaciones hace un año, como también después de la decisión del Pleno del Tribunal de Apelaciones de atender la apelación de la Fiscalía sobre el fallo de agosto del año pasado, el Estado ha conseguido su objetivo de mantener encarcelados a los 5.

 

¿No es entonces este proceso injusto y arbitrario?  Aun actuando el Estado ilegalmente, como lo ha hecho al acusarlos de cargos falsos, éste logra mantener en prisión a aquellos que se le antoje.  Por ocho años, a los 5, en este caso.  ¿Acaso no es esto despotismo?

 

Tenemos que mantener la ineludible necesidad de que se haga justicia con los 5. Por estas razones debemos exigir que se les dé su inmediata libertad mientras los Tribunales determinen una decisión final en lo que es un interminable proceso de apelaciones.

Tenemos que hacer valer que se haga justicia y de sostener la decisión del Tribunal de Apelaciones del Onceno Circuito de agosto del año pasado: “A la luz de todos los argumentos expuestos las condenas de los acusados son revocadas y ordenamos la realización de un nuevo juicio”.

 

En relación a otra vital cuestión, antier, 7 de agosto, se dio a conocer en una nutrida conferencia de prensa en esta capital, una Declaración que exige al Gobierno de Estados Unidos que respete la soberanía del pueblo cubano.

 

Este documento es un llamamiento a la opinión pública internacional, especialmente a la del pueblo norteamericano, para que se haga consciente del peligro que existe para la paz y las libertades del pueblo cubano debido a la política guerrerista e intervencionista de la Administración Bush en contra de Cuba.

 

La proponen e inicialmente la firman respetados y reconocidos intelectuales, artistas y profesionales internacionales.

 

Esta Declaración fue presentada en el Centro de Prensa Internacional por un panel compuesto por Roberto Fernández Retamar, presidente de la Casa de las Américas, afamada institución cultural cubana; François Houtart, sacerdote católico, sociólogo y teólogo belga, director del Centro Tricontinental de la Universidad de Lovaina, y el que escribe.

 

En las 48 horas previas a hacerse pública la Declaración se pudo conseguir las firmas de más de 40 intelectuales, artistas y profesionales de 52 países.

 

Siete Premios Nobel encabezan la lista: Rigoberto Menchú, José Saramago, Adolfo Pérez Esquivel, Desmond Tutu, Nadine Gordiner, Wole Soyinka, Zhores Alfiorov y Dario Fo.  Entre los otros firmantes se encuentran, Thiago Mello, Alice Walter, Ramsey Clark, Danny Glover, Harry Belafonte, Russell Banks, Angela Davis, Pablo González Casanova e Ignacio Ramonet.

 

A continuación el texto de la Declaración la cual se titula,

 

                     “La soberanía de Cuba debe ser respetada”

 

A raíz de la comunicación de Fidel Castro sobre su estado de salud y la delegación provisional de sus cargos, altos funcionarios estadounidenses han formulado declaraciones cada vez más explícitas acerca del futuro inmediato de Cuba.  El Secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, opinó que llegó el momento de una verdadera transición hacia una verdadera democracia, y el vocero de la Casa Blanca, Tony Snow, dijo que su gobierno está listo y ansioso para otorgar asistencia humanitaria, económica y de otra naturaleza al pueblo de Cuba, lo que acaba de ser reiterado por el Presidente Bush.

 

Ya la Comisión para una Cuba Libre, presidida por la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, había destacado en un informe a mediados de junio la urgencia de trabajar hoy para garantizar que la estrategia de sucesión del régimen de Castro no tenga éxito, y el Presidente Bush señaló que este documento demuestra que estamos trabajando activamente por un cambio en Cuba, no simplemente esperando a que ocurra. El Departamento de Estado ha subrayado que el plan incluye medidas que permanecerán secretas por razones de seguridad nacional y para asegurar su efectiva realización.

 

No es difícil imaginar el carácter de tales medidas y de la asistencia anunciada si se tiene en cuenta la militarización de la política exterior de la actual administración estadounidense y actuación en Irak.

 

Ante esta amenaza creciente contra la integridad de una nación, la paz y la seguridad en América Latina y el mundo, los abajo firmantes exigimos que el gobierno de los Estados Unidos respete la soberanía de Cuba. Debemos impedir a toda costa una nueva agresión.

 

 

Para adherirse: soberanía@porcuba.org  /  www.porcuba.org