"Yo estaba defendiendo al pueblo cubano del terrorismo"

 

 

 

El lunes 2 de julio el programa Newshour de BBC World Service entrevistó a Gerardo Hernández, uno de los Cinco prisioneros políticos cubanos, desde la cárcel de alta seguridad Victorville en California. Esta es la primera entrevista que da uno de los Cinco cubanos presos en Estados Unidos por monitorear las actividades terroristas que se organizan en la Florida con la anuencia de las autoridades norteamericanas.

En esta trascripción publicada por el sitio www.antiterroristas.cu aparece la entrevista completa, incluida la parte que no trasmitió la BBC.

 

Claire Bolderson: Sr. Hernández, sé que ha habido mucha preocupación acerca del tratamiento que usted recibe en prisión y del tiempo que usted permaneció en confinamiento solitario. ¿Puede usted describirme cómo está siendo usted tratado actualmente, qué condiciones tiene usted en prisión?

Gerardo Hernández: Bueno, yo soy un recluso normal en una penitenciaría de los EEUU, y pudiera decir que la peor parte de mi tratamiento no tiene que ver con la prisión, sino con el gobierno de los EEUU. Yo diría que la peor parte de mi encarcelamiento es que no he tenido la posibilidad de ver a mi esposa en los últimos diez años, porque el gobierno de los EEUU no le garantiza una visa para venir a visitarme. Esta es una de las cosas, y yo diría que el resto,… usted sabe, … esto es una prisión y yo soy un recluso como otro y no es fácil ser un recluso, pero yo lo estoy haciendo bien.

 

Claire Bolderson: Entonces, ¿usted está planteando que usted no ha tenido visitas familiares?

Gerardo Hernández: Bueno, yo he recibido a algunos familiares recientemente, mi madre y mi hermana han podido venir, pero en el caso de mi esposa, mi esposa por diecinueve años, ella no ha podido venir a visitarme porque constantemente se le ha negado una visa para venir. Por eso no he podido verla en los últimos diez años.

 

CB: Usted fue condenado por varias causas, una de ellas el tratar de obtener secretos militares de los EEUU tratando de infiltrarse en una base, y por actuar como un agente no registrado para un gobierno extranjero. ¿Puede usted explicarnos qué estaba usted haciendo en primer lugar en la Florida?

Gerardo Hernández: Bueno, en primer lugar yo estaba reuniendo información acerca de los grupos terroristas que acostumbraban a operar en la Florida. Estas son personas que han logrado tener campos de entrenamiento en organizaciones paramilitares y que van a Cuba a realizar sabotajes, poner bombas y todo tipo de agresiones. Y ellos tienen impunidad, entonces, en un cierto momento, Cuba decidió enviar algunas personas para reunir información acerca de esos grupos y enviarla a Cuba para prevenir esas acciones, y en el año 1998 Cuba le pasó al FBI algunas informaciones relativas a esos grupos, esperando que el FBI hiciera algo contra ellos, y, desafortunadamente, lo que hicieron fue arrestar a las personas que habían reunido esa información. Yo fui acusado de conspiración para cometer espionaje. En nuestro juicio, que duró siete meses, estuvieron tres o cuatro generales retirados del Ejército de los EEUU, quienes testificaron que no había nada relacionado con espionaje en este caso, pero el juicio fue en Miami y nosotros no podíamos tener un juicio justo. Nosotros fuimos declarados culpables, pero hubo una conspiración porque el gobierno dijo: “Espera un minuto, ellos no cometieron espionaje, pero tratarán de hacerlo alguna vez”, es decir, en esto consiste la conspiración para cometer espionaje, pero ninguna información secreta, nada relativo a la seguridad nacional de los EEUU, fue recopilado o trasmitido.

 

CB: Pero, ¿usted reconoce que estaba trabajando como un agente para un gobierno extranjero y en una de las declaraciones de su defensa usted dice que usted estaba trabajando con documentos falsos, documentos de identidad falsos?

GH: Sí, yo lo reconocí, sí.

 

[CB: Pero es una cuestión bastante seria haber estado haciéndolo, ¿no?

GH: Sí, lo es, pero existe algo llamado “defensa de necesidad”, que dice que si [con el fin de prevenir una acción errónea,], con el fin de evitar un delito, usted puede violar la ley, y eso es algo que uno puede entender. En mi caso, sí, yo había falsificado el documento de identidad, yo estaba trabajando para un gobierno extranjero, pero no para afectar los intereses de los EEUU, sino para defender al pueblo cubano del terrorismo.

 

CB: Y los delitos que usted estaba tratando de detener, ¿cuáles eran exactamente esos delitos?

GH: Bueno, por ejemplo, en 1997 una bomba explotó en un hotel de Cuba y mató [a Fabio Di Celmo], un turista italiano, y en el año 1976, como usted conoce, una bomba explotó en un avión cubano y setenta y tres personas fueron asesinadas. Y estos son solo dos ejemplos de ataques terroristas cometidos contra Cuba. Cualquier persona que viva en Miami, que vea la TV u oiga las estaciones de radio locales] sabe qué es Comandos F-4, y sabe qué es Alpha 66 [y sabe qué son los Hermanos al Rescate.

 

CB: ¿Y puede usted explicarme qué son esos nombres?

Sí, ellos son los que acostumbraban a ser llamados grupos paramilitares. Yo los llamo grupos terroristas.] Algunos de los grupos que mencioné tienen campos de entrenamiento en Everglades, visten ropa de camuflaje y poseen armas y entrenan para el día que ellos vayan a “liberar a Cuba”, y ellos acostumbraban a ir a Cuba e incendiar edificios e intentar organizar un sabotaje interno, y todo tipo de acciones. Esta es una información pública, cheque los periódicos de Miami y podrá verlo. Usted podrá ver que ellos han estado involucrados y van a Cuba y hacen algunos disparos y al regresar son recibidos como héroes, y, por ejemplo, en nuestro juicio, nosotros presentamos varios testigos, nosotros citamos a los guardacostas y citamos al FBI y presentamos evidencia sobre la impunidad que tienen estas personas. Nosotros, por ejemplo, le preguntamos al oficial de guardacostas, “¿Es verdad que ese día usted interceptó un grupo que estaba dirigiéndose a Cuba con varias armas y explosivos?” “Sí, es verdad” “¿Es verdad que usted solo recogió las armas y dejó libres a los hombres?” “Sí” “¿Por qué?” “Bueno, porque nos dijeron que estaban pescando langostas”. Algo parecido sucedió en nuestro juicio. Y este no es un caso aislado. Existe una larga relación de agresiones terroristas contra nuestro país. Entonces el pueblo cubano tiene el derecho de defenderse contra las acciones terroristas. Esperamos que el gobierno de los EEUU hará algo, pues ellos dicen que tienen una guerra contra los terroristas, pero, ¿cómo es que ellos van a permitirles a estos terroristas operar libremente en Miami? [Recientemente, solo hace un mes., el hombre que organizó la explosión en el avión cubano, que mató a setenta y tres personas, fue puesto en libertad y ahora está libre en Miami.

 

CB: Existe un cargo muy polémico por el cual usted fue sentenciado, y es la razón por la cual está cumpliendo una condena tan larga: el derribo de dos aviones civiles de los EEUU, por parte de Cuba, en 1996. ¿Jugó usted algún papel relacionado con estos hechos?

GH: ¡No, absolutamente no! Pero usted tiene que comprender lo que realmente sucedió: la persona que lideraba esos aviones se llama José Basulto. Él fue operativo de la CIA en los años 60, estuvo infiltrado en Cuba para hacer sabotaje. Después de eso, en 1962, él regresó a Cuba desde la Florida y disparó con un cañón contra un hotel cubano, regresó a Miami y fue recibido como un héroe. Ya él tenía una larga historia de terrorismo contra Cuba, y en un momento de su vida, él dijo “Está bien, ahora yo voy a ser un humanitario, yo quiero tomar ese pequeño avión y volar hasta el territorio cubano sin ninguna autorización y tirar volantes y propaganda”, y lo hizo como dieciséis veces. Y Cuba envió a los EEUU dieciséis notas diplomáticas, que fueron presentadas en nuestro juicio, planteando una queja a los EEUU y diciendo, “Esa gente está violando las leyes internacionales, las leyes de los EEUU, las leyes de Cuba”. Y Cuba acostumbraba a decir “No lo hagan más, están poniendo en peligro a nuestra propia aviación, a nuestra población, todo”.

 

CB: Esto puede haber sido un error, y estoy seguro que ha habido muchas discusiones diplomáticas acerca de ello, pero en lo que yo estoy interesado es en saber qué hizo usted relacionado con estos hechos.

GH: ¡Nada! Yo estaba en Miami y el avión fue derribado en aguas cubanas, a mucha distancia de donde yo me encontraba.

 

CB: Entonces, ¿usted no envió ninguna información que habría ayudado al gobierno cubano a derribar los aviones?

GH: No, claro que no. Si usted revisa las informaciones sobre esos días usted verá que José Basulto lo anunció mucho antes del viaje, él dijo: “Nosotros estaremos allá el 24 de Febrero”, todos lo sabían. [Nosotros presentamos en nuestro juicio un memorando de una agencia del gobierno de los EEUU, diciéndoles a su gente: “Estamos preocupados en relación con lo que va a haber allá el 24 de Febrero, algo va a suceder, porque ya Cuba planteó que si ellos lo hacen otra vez, van a ser derribados, entonces sería mejor que nosotros estemos preparados para tal situación. Eso era lo que decía el memo. Yo estaba esperando que algo ocurriría, incluso en nuestro juicio, Richard Nuccio, ex-consejero del presidente Clinton, estuvo en el juicio y dijo: “Sí, aquella organización estaba fuera de control.” Existe una gran disputa acerca de este tema y Cuba dice que le dispararon a los aviones en las aguas territoriales cubanas, los EEUU dice que un avión estaba en las aguas territoriales cubanas, pero que los dos que fueron derribados, estaban dirigiéndose hacia allí, pero estaban en aguas internacionales.] Y el gobierno me acusó a mí de conspiración, y ellos dicen que porque yo sabía que el avión sería derribado en aguas internacionales, lo cual no tenía sentido alguno, era una locura. Pero ellos necesitaban culpar a alguien y me escogieron a mí.

 

CB: Usted tiene pronto una apelación. ¿Cuáles serán las bases de su apelación?

GH: Bueno, nosotros tenemos diferentes puntos en nuestra apelación. El punto principal, el que nosotros realmente queremos y desafortunadamente fue rechazado, es el punto de la sede. Nosotros argumentamos que el juicio en Miami fue injusto. Nuestro juicio se prolongó casi siete meses y hubo más de 100 testigos y el jurado deliberó unas pocas horas y no hizo ni una sola pregunta. Ellos simplemente nos declararon culpables de cada una de las causas, y entonces el juez nos otorgó las sentencias más altas posibles por cada causa.

 

CB: ¿Y usted dice que es por la influencia de la comunidad exiliada cubana en la Florida?

GH: Sí, claro. Durante el juicio, ocurrieron toda clase de irregularidades. Hay personas que filmaban a los jurados y la prensa fue siguiendo a los jurados a sus carros y hubo disturbios, o algunos tipos de protestas, frente a la corte, todo tipo de cosas. También la prensa fue realmente hostil hacia nosotros.

 

CB: Entonces, ¿usted piensa que el jurado fue intimidado, o incluso manipulado, fue tan serio como eso?

GH: Yo pienso que el jurado fue intimidado. Cualquier persona que viva en Miami, o sepa lo que sucede allí, podría entender que nada relacionado con Cuba es normal en Miami. Ahora mismo, por ejemplo, ha sido retirado un libro de las estanterías en Miami, retirado de las escuelas, solo porque en la cubierta aparecen algunos niños cubanos sonriendo y con una mirada feliz. Es un libro para niños titulado “Vamos a Cuba” y ellos lo sacaron simplemente porque hay una frase en el libro que dice “Los niños cubanos estudian y viven igual que tú”, algo más o menos así, solamente por eso, y todos los que conocen la historia de Miami saben que han sido asesinadas personas solamente porque quieren una relación mejor con Cuba. Yo puedo contarle que en la revista La Réplica pusieron bombas como siete veces porque abogaban por mejores relaciones con Cuba. La gente de Miami…usted tiene que vivir allí para entender. La mayor parte de los americanos no tienen idea de lo que está pasando en Miami, es como otro país.

 

CB: El líder cubano Fidel Castro en el pasado ha tomado gran interés en su caso y ha hablado en su favor. ¿ Ha oído usted directamente de él?

GH: Bueno, tuve la oportunidad de hablar directamente con él por teléfono, el día de su cumpleaños, hace dos años. Fue algo inesperado para mí. Yo sencillamente llamé a mi esposa aquel día porque era también el cumpleaños de mi amigo René González. Entonces, cuando yo me di cuenta, le dije a mi esposa, “Felicítalo de mi parte”, y entonces él dijo, “Oh, espera un segundo, yo quiero que él me lo diga”, entonces tuve la oportunidad de hablar con él por unos minutos, lo cual significó una gran experiencia para mí, desde luego.

 

CB: ¿Y qué le dijo él?

GH: Bueno, él dijo que tenía confianza en que la justicia prevalecería, porque él ha estado siempre confiado, que cuando el pueblo americano descubra lo que ha pasado en nuestro caso, cuando el pueblo americano descubra la verdad acerca de nuestro caso, la justicia prevalecerá…todos están confiados acerca de esto.