Nuestro pan de cada día

5 de julio de 2007

 

 

 

Miami.-  En esta ciudad, por casi medio siglo dominada por los terroristas de la extrema derecha cubano americana y sus consortes, nada que se relacione a los temas referentes a sus asuntos sorprende a nadie.  Esta es una ciudad que por décadas su política se ha vivido al revés, reflejo de lo peor –que ha devenido ser lo ordinario durante los años de esta Administración Bush— de la política exterior y nacional de Estados Unidos.

 

Aquí todos los días, no sólo un domingo o todos los  domingos, como recientemente escribiera Fidel, sino todos los días son aptos --para nosotros son aptos no buenos-- no sólo para leer sino para vivir y sufrir lo que en otros sitios pareciera ciencia ficción.

 

Lo que pareciera ciencia ficción en otros lugares aquí es nuestro pan de cada día.  Aquí, como todos sabemos, el terrorismo más criminal --criminal para cualquier persona decente en cualquier parte del mundo-- es un deber patriótico, es un deber a Dios, a ese Dios que todos los criminales han invocado a través de la historia de la humanidad para que los asista en la consecución de sus nefastas empresas.  Ese Dios al cual invoca en sus plegarias George W. Bush.

 

Por eso éste Bush, el otro que también fue presidente, y también el otro que no ha logrado serlo todavía, son tan buenos consortes de estos terroristas. Todos ellos –los Bush, los otros terroristas y sus demás consortes-- se identifican con los mismos principios y con los mismos fines.

 

Por eso es que uno de esos consortes, quien se ha desempeñado como embajador estadounidense en Venezuela, dejó saber el otro día que el terrorista Luis Posada Carriles, asesino mayor, no será deportado a Venezuela, o sitio alguno, porque no representa peligro para nadie ya que es un frágil ancianito enfermo de cáncer…

 

…Porque es un hombre digno, honesto, bueno, patriota sin par, limpio de toda culpa… virginal. Porque aunque esto último no lo haya dicho el consorte embajador, está implícito en su declaración.

 

Así, pues, Luis Posada Carriles, otro de esos asesinos de inocentes ungidos por los presidentes Bush, seguirá viviendo libre, como sus otros consortes terroristas, aquí en Miami.  Inmunes a la ley y a la decencia. Libres para seguir planificando y ejecutando, como siempre han hecho, más acciones execrables, aquí en Miami, la ciudad donde nosotros, nuestras familias y nuestros hijos vivimos. Esos seres odiosos y malvados son nuestros vecinos. A eso también nos obligan y nos tienen sujetos los que les brindan impunidad y libertad a los asesinos.

 

Mientras tanto sus víctimas se mantienen reclamando justicia.  La justicia que se les debe, que mientras no sea cumplida, será denuncia perpetua contra sus asesinos.

 

Y para complementar esta surrealidad, como estocada sádica a los esfuerzos de los que combaten esa política de terrorismo de Estado, el gobierno de Estados Unidos inventó las acusaciones en contra de nuestros Cinco hermanos: Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González.  Y a través de tortuosos e interminables abusos del proceso jurídico el gobierno federal pretende que se pudran en prisión.  Ellos Cinco también reclaman justicia.

 

Entonces, queriendo cumplir las enseñanzas del Buen Dios reclamando esa justicia que se le debe a las víctimas de estos asesinos y a los Cinco, y denunciando a esos terroristas y a la política que los sustenta y protege, las organizaciones que integran la Alianza Martiana han convocado a una manifestación a tener lugar próximamente frente a las oficinas de la congresista Ileana Ros, consorte mayor de estos terroristas.

 

Acompáñennos todos aquellos hombres y mujeres de buena voluntad ese día a denunciar estos oprobios.

 

Y es así aquí en Miami. Lo que para otros en otros lugares pareciera ser ciencia ficción para nosotros es nuestro pan de cada día. //