V Congreso Internacional Cultura y Desarrollo

Andrés Gómez

 

Bajo un sofocante calor, que en las palabras inaugurales del escritor Reynaldo González –Premio Nacional de Literatura de Cuba— parecen ser dos no uno, tuvo lugar en La Habana un magno evento del conocimiento: el V Congreso Internacional Cultura y Desarrollo, en Defensa de la Diversidad Cultural, el cual sesionó en el Palacio de Convenciones de esta capital, desde el lunes, 11 de junio, al jueves, 14 de junio de 2007.

Contó este congreso con la presencia de más de 714 participantes de 65 países.  Entre estos se encuentraban distinguidos intelectuales, escritores, investigadores, profesores y estudiantes. Además se encuentraban presentes ministros y vice ministros de cultura más de una docena de países de la América, África, Asia y Europa, y representantes de varios organismos internacionales.

La fundamental razón de ser de estos encuentros es la grave preocupación que la voluntad unidireccional de las grandes potencias, especialmente los Estados Unidos, a través del dominio de la información y de poderosísimas industrias culturales intentan establecer ciertos modelos de vida “a través del sojuzgamiento de la fecunda creación nacida del imaginario popular”. En estas circunstancias, mantiene el Llamamiento de este congreso, “la cultura se convierte en razón de resistencia y de voluntad participativa.  No se trata de diseñar un discurso único, continúa el documento, sino de descubrir la dinámica real en la multiplicidad de nuestras voces, nacidas en ámbitos diferentes, de prácticas contrastantes y complementarias.”

Co-auspiciaron este notable esfuerzo, además del Ministerio de Cultura de Cuba, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Organización de Estados Iberoamericanos, el Convenio Andrés Bello, el Sistema Económico Latinoamericano (SELA), la Asociación de Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica, el Centro Regional para el Desarrollo del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), la Casa de las Américas y la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Los aspectos científicos y profesionales del programa se diseñaron “en correspondencia con el interés de propiciar el intercambio de experiencias, buscar formas de cooperación y mostrar resultados de investigaciones recientes”.

Las ponencias, debates, presentaciones y exhibiciones tomaron lugar en foros que se clasificaron en plenarias, paneles, mesas redondas, cursos, talleres, mesas, y presentaciones de videos, fotografías, carteles y cuadros.

 En estos foros, de manera simultánea, excepto durante las plenarias, se trataron diferentes aspectos de vitales asuntos como son: el patrimonio cultural inmaterial y material; la diversidad y la resistencia cultural; el sistema de enseñanza artística; asuntos relacionados con la tecnología y la informática; industrias culturales y cambios tecnológicos; las cuestiones relacionadas con las lenguas de los pueblos autóctonos; las tradiciones orales; redes globales, industrias y diversidad cultural; la música, las canciones y bailes inmemoriales; publicaciones, programas y proyectos culturales comunitarios nacionales, regionales y locales; los libros y las bibliotecas; así como sobre las diferentes estrategias para la colaboración y la integración sobre estos y otros aspectos de la cultura.

En estos diversos foros entonces se presentaron a reflexión temas específicos como pudieraron ser: la diversidad y resistencia cultural en el estado de Río de Janeiro, Brasil; las culturas originarias de América del Norte y su diversidad, genocidio y resistencia; lenguas y tradiciones orales, ¿diversidad en peligro?; portales culturales en Ámerica Latina y el Caribe; identidad y diversidad en las expresiones de la música cubana actual desde el Jazz; una mirada antropológica a la diversidad del desarrollo cultural cubano; redes contrahegemónicas: experiencias y alternativas; gestión y manejo del patrimonio cultural vivo, nuevos enfoques y reflexiones; ¿choque de civilizaciones o diálogo entre ellas?; estrategias para la colaboración e integración en el cine y el audiovisual en el Caribe; contribución económica de la cultura; revistas culturales cubanas; internet y diversidad cultural, ¿realidad o quimera?; estudios sobre prácticas y consumos culturales; revitalización de centros urbanos, el caso de la ciudad de Río de Janeiro; financiamiento público de las actividades culturales; la diversidad de expresiones culturales, realidades y necesidades; industrias culturales y cambios tecnológicos; el chovinismo de la lengua rusa en Rusia; reunión iberoamericana de observatorios culturales; cine indígena: las cámaras de la diversidad; bibliotecas del Sur: por una cultura de paz; entorno y desarrollo de las bibliotecas públicas cubanas de 1959 a 1989; la educación superior en América Latina y el Caribe: de los documentos a la acción; sistemas sexo/género “Matriarcales”: los Bijagós (Guinea Bissau) y los Zapotecas (México), y otros.

La tarde del último día ofreció dos Conferencias Magistrales.  La primera fue impartida por el Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal Spengler, la cual trató de manera brillante sobre aspectos esenciales de las razones de ser y los logros del proyecto de renovación de La Habana antigua.

La segunda conferencia, de una manera más informal aunque igualmente brillante, trató sobre la estrategia para la eliminación de todas las formas de discriminación por identidad de género y orientación sexual en Cuba, y como parte esencial de estos objetivos las reformas a hacerse en el Código de la Familia cubano.  Esta segunda conferencia fue impartida por Mariela Castro Espín, por muchos años directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX). 

 Este asunto de fundamental importancia para la sociedad cubana contemporánea incluye las operaciones de cambios de sexo y la modificación de los documentos de identidad a los transexuales. Estos cambios han sido ya presentados a dos Comisiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular: la Comisión de la Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y la Comisión de la Atención a la Juventud, la Niñez y la Igualdad de los Derechos de la Mujer. También han sido en su totalidad presentados para su consideración y aprobación al Buró Político del Partido Comunista de Cuba.

 Este notable congreso por su naturaleza y objetivos ha sido una experiencia fundamental que enriquece el conocimiento de todos en el que en él participaron y obliga a la reflexión y al compromiso para rescatar, mantener y fortalecer la diversidad cultural de la humanidad.