América: la invasión silenciosa

Stella Calloni

 

 

América Latina continúa atravesada por heridas que no cierran, como el genocidio de la conquista, la colonización y la recolonización posterior. Sólo en el siglo XX las intervenciones  y las dictaduras sembradas a lo largo del continente por Estados Unidos dejaron millones de víctimas, con las secuelas del proceso de dominación, expoliación y exterminio, que hasta hoy perduran.

 

Casi un millón de muertos por la acción represiva de las dictaduras,  a lo que se  suman otros millones por  los crímenes de la miseria como son las hambrunas o las enfermedades curables, y la violencia de la desigualdad y la injusticia son algunas de las consecuencias.

 

Ahora en los nuevos planes de recolonización, que  pueden reconocerse en los trazados  del Consenso de Washington en los años 90 y el proyecto del Área para el Libre Comercio de las Américas, que intentan imponernos, por una parte y por la otra el geoestratégico esquema militar, político y económico del Plan Colombia de los años 2000-sólo para nombrar los más conocidos por nuestros pueblos- podemos advertir lo  que se nos prepara para el siglo XXI.

 

En este contexto la tarea de los organismos de Derechos Humanos se diversifica  y se multiplican los esfuerzos por la recuperación de la memoria y la verdad histórica.

 

Esto es parte de la repuesta  estratégica de nuestra región a los nuevos planes imperiales toda vez que las “construcciones democráticas” que continuaron a las dictaduras del siglo XX fueron planeadas en las mismas oficinas en que anteriormente se organizó el esquema dictatorial de los terrorismos de Estado que devastaron a Nuestra América.

 

Castradas de posibilidades, acotadas, las democracias del siglo XXI, sobreviven con grandes dificultades, a pesar de lo cuál se advierte un cambio sustancial en el mapa político regional, que en los últimos tiempos encendió las luces de “alerta roja” cuando funcionarios de Estados Unidos advirtieron al presidente George W.Bush que América Latina se les estaba yendo de las manos.

 

Pero entre las dificultades de nuestras democracias está el tema de la impunidad. No hay democracia posible sin el juzgamiento y castigo para los responsables de delitos de lesa humanidad entre los que se cuentan los hacedores de los planes económicos que correspondieron a las viejas y nuevas doctrinas de Seguridad de Estados Unidos. Las estrategias de dominación en estos tiempos son sutiles- aunque ya no tanto- y han permitido una invasión silenciosa en toda la región.

 

Durante el gobierno de Ronald Reagan en los años 80 se renovaron las estrategias hacia nuestra región y llevaron a la creación de nuevas instituciones y a la  proliferación de supuestas Organizaciones No Gubernamentales (ONGs),  que como las tropas, los grupos de choque, las fuerzas especiales o los especialistas en guerras sucias en el plano militar, se aplican a otros terrenos de la vida política de nuestros pueblos.

 

En estos momentos, septiembre de 2007,  se está denunciando el entramado de un plan para ejecutar un golpe contra el presidente de Bolivia, Evo Morales. Esto era esperado desde el mismo momento en que el pueblo boliviano derrotó en las urnas otros golpismos de Estados Unidos, que intentaron- especialmente mediante los “golpes blandos” de los medios  de comunicación a su servicio- impedir el triunfo de Evo a fines de 2005.

 

Y es en estos momentos cuando organizaciones indígenas de  Ecuador denuncian los planes golpistas contra Evo Morales y se mencionan a esas supuestas ONG estadounidenses como la Agencia para el Desarrollo Internacional (U.S. Agency for International Development, USAID) que financia al National Endowment for Democracy (NED), que no son sino la “cara social” de la CIA estadounidense. Esto nos demanda hacer un recorrido sobre la invasión silenciosa que estamos viendo alrededor nuestro.

 

Suena extraño por ejemplo que la NED conocido aquí como  la Fundación  (de Financiación) para la Democracia,  responsable de una serie de acciones de desestabilización, golpismo y  armadas, en diversos lugares del mundo y en América Latina, aparezca como  benefactora de algunas organizaciones humanitarias. La NED, como las brujas, está en todos nuestros países.

 

El papel de la NED quedó en evidencia en diversos episodios de desestabilización e intervenciones y “golpes suaves” en Latinoamérica y en su intento de controlar organismos humanitarios, surgidos en la lucha por la justicia en la región.

 

Un ejemplo de los juegos sucios de esas supuestas “ONGs” estadounidenses es ese intento de apoderarse y controlar a los organismos de derechos humanos, lo que es un viejo sueño de Washington.

 

Las “reconciliaciones” que se proponen desde esas ONGs están pensadas no para la justicia sino para la impunidad encubierta. Y todos sabemos que con impunidad, sin independencia real, sin soberanía, ninguna sociedad atrapada puede emprender el camino de una paz segura.

 

Recientemente trascurrió en Chile la Conferencia Internacional "Memorialización y Democracia",  que tuvo el apoyo-entre otras Organizaciones - de la NED, la Oficina Internacional de la Fundación Ford, el Open Society Institute, el Goethe Institute (de Santiago); el Ministerio de Bienes Nacionales (Chile) y otros.

 

Organizada por el centro Internacional de Justicia Trasicional, la Coalición Internacional de Museos de Conciencia en sitios Históricos y Flacso de Chile  el mismo planteo realizado allí en el marco de varias conferencias alrededor de un esquema de transición  y un difuso tratamiento sobre reconciliaciones, fue trasladado luego a Argentina.

 

Aquí hubo respuestas adversas por parte de organizaciones de Derechos Humanos, que luchan desde hace años como víctimas directas con definiciones muy precisas en temas de justicia, y construcciones efectivas para una paz verdadera, que permita resistir a las nuevas formas de violencias coloniales y neocoloniales.

 

La NED  se presenta a sí misma como “una organización privada sin fines de lucro creada en 1983 con el fin de fortalecer las instituciones democráticas alrededor del mundo, a través de esfuerzos no gubernamentales”.

 

De acuerdo a sus datos “está gobernado por un directorio independiente y no partidario”. Con los fondos anuales que recibe del Congreso (de EE.UU.), otorga cientos de subvenciones para sostener grupos pro-democráticos (supuestamente) en África, Asia, Europa Central y Oriental, América Latina, y la ex Unión Soviética”.

 

La “idea” que  guía a la NED “es que la libertad es una aspiración humana universal que puede ser realizada a través del desarrollo de instituciones, procedimientos y valores democráticos. La democracia no puede alcanzarse a través de una simple elección, y no es necesario que esté basada en el modelo de los Estados Unidos o de otro país particular (...). Sosteniendo este proceso, la NED ayuda a fortalecer el vínculo entre los movimientos democráticos locales en diversos países, y el pueblo de los Estados Unidos, vínculo basado en el compromiso común con el gobierno representativo y la libertad como estilo de vida”.

 

Curiosa nueva interpretación de la “democracia” que, según dice la NED, “no puede alcanzarse a través de una simple elección”. Los tiempos cambian, sin duda, y los sucesos de América Latina en los últimos años están indicando al poder mundial que su caballito de batalla (las elecciones) ya no son tan seguras como en otros tiempos.

 

Hay una reflexión básica. Si de la “visión democrática” de los gobiernos estadounidenses se trata, basta con mirar hacia Afganistán o Irak en estos últimos años para entender cuál es el concepto que tienen los gobiernos estadounidenses sobre lo que es una democracia.

 

En el caso de Irak estamos asistiendo a un genocidio en pleno siglo XXI, donde en cifras conservadoras se habla de casi un millón de muertos desde que Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel y otros “aliados” invadieron ese país en abril de 2003.

 

Todos los argumentos planteados fueron falsos, pero no hubo organismo internacional capaz de detener los crímenes de lesa humanidad que se cometen contra una población inerme y que tiene todo el derecho a la resistencia.

 

El presidente de Estados Unidos George W. Bush llama “democracia” a la invasión y ocupación de un país, a las nuevas legislaciones supuestamente diseñadas para “combatir el terrorismo”. Considera un elemento “democrático” a la tortura, a las cárceles secretas, a los campos de concentración, a centros clandestinos de detención, como el de Guantánamo. De acuerdo a sus planteos estos tormentos se aplican en “beneficio de las mayorías amenazadas”. La tortura es así ahora un camino para “salvar” a la democracia.

 

La nueva estrategia estadounidense “para consolidar la democracia” en Irak plantea desde 2006  la “solución final”, es decir el asesinato masivo de la población y especialmente de aquellos sectores como jóvenes y niños que puedan ser la semilla de futuras resistencias.

 

El modelo de democracia que Estados Unidos nos ha ofrecido en América Latina fueron dictaduras impuestas desde los tiempos de su expansión, la siembra de dictadores una y otra vez, interrumpiendo y derrocando a los gobiernos populares y democráticos o aquellos incluso que sólo disentían de sus planes en la región.

 

En realidad la  NED es la continuación de las acciones secretas de la CIA estadounidense, y elemento básico en las estrategias de dominación y recolonización trazadas por Estados Unidos.

 

Esta institución se plantea como una prioridad -en el esquema de la llamada Guerra de Baja Intensidad (GBI;  contrainsurgencia típica de los años 60, en su nueva versión)- “ayudar” a los cambios planificados en la invasión neoconservadora y fundamentalista del reaganismo y sus sucesores.

 

Al declarar Reagan  a la Unión Soviética como «el Imperio del Mal» decidió avanzar sobre la “contención” en los terrenos diplomáticos y militar, como lo planteó el Documento de Santa Fe 1 y planteó una nueva vía, encomendando a la CIA organizar y movilizar a grupos afines a Washington detrás de la máscara de “sociedad civil” y con fondos suficientes para desestabilizar al “enemigo”.

 

Como los escándalos e injerencia de la CIA  en diversos lugares, como el golpe de estado en Chile contra el presidente Salvador Allende en 1973 o sus actuaciones en Centroamérica, merecieron una cantidad de investigaciones en el propio Congreso, el Consejo de Seguridad Nacional (CSN) se decidió a elegir una vía nueva para lo cuál se creó la NED. Fue la “cara social” de la CIA, bajo disfraz de una fundación democrática.

 

Sólo basta con conocer la conformación del Consejo que administra los fondos de la NED para saber de qué se trata esta fundación, donde además de los Partidos Republicano y Demócrata, están nada menos que la Cámara de Comercio estadounidense y el sindicalismo de la AFL-CIO, sobre los que se conocen viejos lazos con la CIA.

 

El financiamiento de la NED es aprobado por el Congreso de Estados Unidos y figura en el capítulo del presupuesto del Departamento de Estado destinado a la Agencia para el Desarrollo Internacional, United States Agency for International Development (USAID).

 

“La mayoría de las figuras históricas de las acciones clandestinas de la CIA han sido en algún momento miembros del  Consejo Administrativo o de la dirección de la NED, entre ellos Otto Reich, John Negroponte, Henry Cisneros o Elliot  Abrams. Actualmente la preside Vin Weber, ex-representante  republicano por Minnesota, fundador de la ultraconservadora asociación Empower America y buscador de fondos para la campaña de George W. Bush en el 2000. Su director ejecutivo es  Carl Geshman, un ex-trotskista convertido en responsable del   Partido Socialista de Estados Unidos (Social Democrats, USA) y miembro de la corriente neoconservadora”, como investigó Thierry Meyssan, periodista y escritor, presidente de la Red Voltaire con   sede en París, Francia. (1)

 

Para   mantener la ilusión de que se trata de una organización  “privada”, la NED recibe también donaciones de tres asociaciones, que son a su vez financiadas indirectamente por  contratos federales: la Smith Richardson Foundation, la John  M. Olin Foundation y la Lynde and Harry Bradley Foundation.

 

Los administradores de los fondos son los que deciden las acciones supuestamente “democráticas” contra los países elegidos como “enemigos”, “contendientes” o “rebeldes”.

 

La NED fue muy importante a la hora de convocar y unir bajo la presión del financiamiento y la corrupción a la oposición interna en Nicaragua para luchar “democráticamente” contra el sandinismo  a la vez que era partícipe en el entramado del ejército mercenario de la Contra nicaragüense.

 

Ubicado el blanco contra el que se emprende la guerra por diversos frentes, la NED se encarga de reflotar partidos y políticos fantasmas, a los que financia para conformar las famosas organizaciones: léase Coordinadora Democrática, Cruzadas Civilistas, como la de Panamá, predecesora de la brutal invasión militar de Estados Unidos en diciembre de 1989, y las que hoy surgen como hongos en la Venezuela, gobernada por el Presidente Hugo Chávez, otro “hombre del mal” para Washington.

 

Los integrantes de la NED, bajo sus disfraces de “democráticos” conforman frentes abiertamente desestabilizadores, negocian con los medios de comunicación del sistema, presionan a algunos políticos remisos, arman estructuras políticas que financian y corrompen, en función de la “seguridad nacional” de  Estados Unidos.

 

Cumpliendo esos mandatos de una seguridad nacional fascista, se hace “necesario” desaparecer del escenario a “enemigos” simplemente remisos a cumplir las órdenes de la metrópoli y por otra parte amar ficciones de políticos, uno de  cuyos mejores  ejemplos fue la ex presidenta de Panamá, Mireya Moscoso.

 

Todo al mejor estilo de la mafia, cuyos elementos básicos se pueden advertir a flor de piel en los entramados imperiales de estos tiempos.

 

Creada para la lucha contra el comunismo en el esquema de la Guerra Fría, la NED contradictoriamente aparece en todo su esplendor cuando desaparece la Unión Soviética.

 

“Mientras pretende dedicarse a la  promoción de la democracia, no hace más que someter Estados reproduciendo en estos los intereses contradictorios de la clase dirigente estadounidense. (...) Desde ese punto de vista, la NED es probablemente la principal responsable de la crisis de las democracias en el mundo: no ha  cesado de falsear los mecanismos institucionales y de asimilar la democracia a una ‘buena administración’ en nombre de los  pueblos y suplantando a estos”. (Thierry Meyssan (2).

 

“Por otro lado, la utilización de institutos con diversas etiquetas políticas, esconde a la opinión pública el origen de  los fondos y los móviles que determinan que estos sean atribuidos. En numerosos Estados, los beneficiarios de estas ´ayudas´ son manipulados sin que se den cuenta, incluso cuando los individuos que han negociado la atribución de estos fondos  están perfectamente concientes de los canales a los cuales se “integran”, agrega este analista .

 

Los cuatros institutos satélites de la NED que cita Meysand son: Centro Americano para la Solidaridad de los Trabajadores (American Center for International Labor Solidarity - ACILS), presidido por John J. Sweeney, en su calidad de secretario general de la central sindical AFLC-CIO; Centro para la Empresa Privada Internacional (Center for International Private Entreprise - CIPE), dirigido por Thomas J. Donohue, en su calidad de presidente de la Cámara de  Comercio de Estados Unidos, o sea como «patrón de los    patrones»;  [2]  Instituto Republicano Internacional (International Republican Institute - IRI), presidido por  el senador John McCain, perdedor de las elecciones primarias del 2000 ante George W. Bush, actualmente principal defensor parlamentario de la guerra global contra el terrorismo; Instituto Nacional Democrático para los Asuntos Internacionales (National Democratic Institute for International Affairs - NDI), presidido por la ex-secretaria  de estado Madeleine K. Albright.

 

El sistema “de institutos satélites está inspirado en lo establecido por Estados Unidos, como ‘ejército de ocupación’, en Alemania con la Friedrich Ebert Stittung, la Friedrich  Naunmann Stiftung, la Hans Seidal Stiftung y la Heinrich Boell Stiftung, utilizadas como retransmisores financieros en aquel  país en lugar de los propios institutos alemanes”, añade.

 

Siguiendo el mismo principio, “la NED encontró corresponsales en diversos Estados aliados, miembros de la OTAN o de la  antigua ANZUS, entre ellos: la Westminster Foundation for Democracy (Reino Unido), el International Center for Human  Rights and Democratic Development (Canadá), la Fondation Jean Jaurès y la Fondation Robert Schuman (Francia), el International Liberal Center (Suecia), la Alfred Mozer  Foundation (Holanda).

 

En ocasión de su vigésimo aniversario, la NED hizo un balance de su acción, del que se desprende que este organismo financia  y dirige actualmente más de seis mil organizaciones políticas y sociales a través del mundo.  Y entre sus creaciones figura el sindicato “Solidarnosc” en Polonia, la “Carta de  los 77” en Checoslovaquia y “Otpor” en Serbia. “También se congratula en haber montado tanto la radio B29, como el periódico Oslobodjenje en la antigua Yugoslavia y un montón de  nuevos medios independientes en el Irak “liberado”. (Informe general 2006).

 

La NED organiza  conferencias con los intelectuales,  y forma cuadros políticos y sindicales, en el mundo entero.

 

Además de su presupuesto de 50 millones de dólares y los otros financiamientos señalados,  se agregan a esta cantidad principal  numerosos co-financiamientos destinados a las operaciones que organiza. Estas participaciones exteriores, por millones de dólares al año, provienen principalmente del Departamento de Estado, del Departamento del Tesoro y, discretamente, de la CIA.

 

El 20 de enero de 2004, durante su discurso  sobre el estado de la Unión, el presidente George W.Bush anunció que duplicaría el presupuesto de la NED y concentraría “sus nuevos trabajos en la promoción de elecciones libres, del libre intercambio, de la  libertad de prensa y de la libertad sindical en el Medio  Oriente”.

 

Se trata para la Casa Blanca, de acompañar su acción militar en la región con una injerencia creciente en la   vida interna de ciertos Estados.

 

Hay algo muy importante por destacar en este análisis y es el hecho de que “la mayoría de los neoconservadores son personalidades trotskistas que se aliaron a la CIA contra el                  estalinismo”. Esta corriente ´idealista de izquierda´, antiguamente estructurada en torno al parlamentario demócrata  Henry Scoop Jackson, se unió al Partido Republicano y ejerce  hoy influencia intelectual sobre la Casa Blanca y el Pentágono, como surge de la investigación de Meyssan  y de intelectuales de Estados Unidos.

 

“Mucho de lo que hoy hacemos, lo hacía ya hace 25 años la CIA de manera encubierta”, dijo  Allen   Weinstein, historiador y primer presidente de la NED como mencionó , el periodista Hernando Calvo Ospina, en Le Monde Diplomatique, en julio de 2007, en su artículo: “Del Caribe, a Afganistán, pasando por Europa. Cuando una respetable Fundación toma el relevo de la CIA”.

 

 

 

Golpes suaves.  Jugar con fuego: la NED en Venezuela

 

La NED ha sido denunciada por su trabajo en el golpe de estado contra el Presidente Hugo Chávez el 11 de abril de 2002, como surge de documentos del gobierno estadounidense,  logrados por intermediación del  Freedom of Information Act (FOIA). En ellos se prueba la conexión entre organismos financiados por el Congreso de Estados Unidos y los golpistas venezolanos.

 

Lo actuado en Venezuela mereció un trabajo de investigación comparativo con la misma situación desarrollada en Chile, desde 1964, cuando la figura del ex presidente Salvador Allende apareció con fuerza en el escenario chileno.

 

Las investigaciones del Congreso de Estados Unidos develaron en 1975 que la CIA gastó tres millones de dólares cuando intentó desviar el curso de las elecciones presidenciales de 1964 en Chile.

 

En 1970 fue lo mismo, pero no logró su objetivo y entonces comenzó la guerra sucia sin cuartel cuando Salvador Allende al frente de la Unidad Popular resultó triunfador. La CIA ordenó entonces el secuestro del general constitucionalista René Schneider, que no había aceptado las propuestas de Washington para  frenar la asunción de Allende. Esto se produce el 22 de octubre de 1970.

 

Schneider herido gravemente entonces  muere el 25 de octubre. Los documentos desclasificados indican que Henry Kissinger dio la orden al general Roberto Viaux Marambio de actuar para impedir que el Congreso confirmara el triunfo de la Unidad Popular. El asesinato de Schneider fue una de esas acciones y sería el anticipo del horror que vendría después.

 

Entre 1970 y 1973 la CIA gastó más de ocho millones de dólares  para desestabilizar a Allende. En 1975 todo esto fue conocido públicamente  cuando el Comité Selecto del Senado de Estados Unidos en Actividades de Información, encabezado por el senador Frank Church, investigó lo actuado en Chile y estableció que la CIA había utilizado los fondos para llevar adelante un conjunto de métodos ilícitos destinados a desprestigiar a Allende y fomentar la oposición a su mandato, lo que culminó con el golpe de estado de 1973 (y 17 años de dictadura).

 

La investigación determinó  que el ex presidente Richard Nixon en su intervención en Chile no sólo utilizó “actividades clandestinas extensivas”, sino que fueron combinadas con acciones encubiertas, presiones económicas abiertas y encubiertas, utilizando la propaganda para mostrar a Salvador Allende como “un líder violento y represivo”, entre otras actuaciones ilegales y criminales (“Informe del Comité Selecto para Operaciones de Estudios gubernamentales con relación  a actividades de inteligencia del Senado”,18 de diciembre de 1975, pag. 175).

 

Hubo tantas similitudes en lo actuado para derrocar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en abril de 2002, que hay textos comparativos, donde se advierten además  nuevos métodos que provienen de otras experiencias de intervención en la región.

 

Esto surge del referido “informe estadounidense” y de  investigaciones como la realizada por “Venezuela Information Office” con sede en Washington, dedicada a investigar sobre estas nuevas intervenciones de Washington.

 

En la publicación “La Política Estadounidense sobre Chile y Venezuela” editada en Washington, en el 2005, se  establece que desde el 2000 la National Endowment for Democracy (NED), financiada por el Congreso de Estados Unidos, había invertido más de 4.3 millones de dólares para las organizaciones antigubernamentales en Venezuela.

 

Este financiamiento -como se demostró- iba directamente  a las personas y organismos involucrados en el golpe de estado fallido de 2002.

 

Pero además otros fondos estuvieron dedicados a la presión económica y a trabajar en los medios venezolanos y en sus aliados del mundo contra el gobierno de Venezuela.

 

Esto transformó en un espejo lo actuado en Chile en los años 70, como el uso de propaganda masiva, imágenes falsificadas, las presiones de todo tipo, entre ellas la financiera e institucional. La creación de la NED en el gobierno de Reagan tuvo como finalidad instalarse en los países fomentando desestabilizaciones y golpes de estado “blandos” y “duros” con fondos entregados supuestamente “en defensa de la democracia”.

 

A diferencia de Nixon que públicamente tenía un discurso diplomático para ocultar sus proyectos, el presidente George W. Bush, imbuido de la impunidad de estos tiempos, exhibe abiertamente su política de agresión contra Venezuela.

 

Así el gobierno del presidente Hugo Chávez es señalado como “un eje del mal” y  por lo tanto como un objetivo de “cambios”. Es decir Venezuela es un “blanco” para desestabilizar, agredir e incluso invadir en nombre de “la democracia” en su acepción imperial.

 

De hecho la NED sostiene en sus  principios, que no basta con que un presidente haya sido elegido en elecciones libres para ser considerado “democrático”. Ese cambio de discurso es muy importante en las nuevas estrategias. Antes decían que los ex dictadores Anastasio Somoza o Alfredo Stroessner, eran democráticos “porque los elegía el pueblo” (en ambos casos el pueblo era prisionero y víctima de esas feroces dictaduras).

 

En Venezuela el gobierno de Estados Unidos celebró y apoyó el golpe del 11 de abril de 2002 públicamente y fue el único país en el hemisferio que reconoció al gobierno golpista de Pedro Carmona Estanga lo que violó-sin ninguna consecuencia- la famosa Carta Interamericana de la OEA.

 

Y no sólo eso sino que acusó al gobierno de Hugo Chávez de su propio derrocamiento. El 12 de abril de 2002 durante una reunión de prensa en la Casa Blanca, el vocero Ari Fleischer  dijo- entre otras cosas- que “se sabe que la acción promovida por el gobierno chavista provocó esta crisis.  Los resultados de estos acontecimientos son que el presidente Chávez ha renunciado a la presidencia”. Aunque esto nunca había sucedido y nadie podía mostrar una renuncia oficial.

 

Pero los propios medios estadounidenses como The New York Times en su edición del 14 de abril de 2002, establecieron que el derrocamiento de Chávez se venía preparando desde meses antes por los grupos de empresarios, civiles, medios de información  y sectores militares, todos ellos financiados por Estados Unidos, de acuerdo con el diagrama de financiamientos de la NED y la USAID.

 

El 21 de abril de 2002, el diario The Observer de Londres mencionaba fuentes de información de la OEA que hablaron de reuniones previas de “Bush con Carmona y otros líderes del golpe”.  El Comité de Relaciones Exteriores del Senado ante tantos elementos y denuncias se vio obligado a iniciar una investigación  y aunque esta fue muy breve se estableció que la NED, el Departamento de Defensa (DOD) y otros programas de asistencia estadounidense “proveyeron el entrenamiento, el apoyo institucional y otras formas de sustentación a las organizaciones e individuos involucrados en el deshaucio breve del gobierno de Chávez”. Usaron la palabra “deshaucio” en reemplazo de “golpe de estado”, pero de hecho reconocen la intervención.

 

La NED financió asimismo el paro general (en realidad patronal) que había intentado el derrocamiento de Chávez. Y lo mismo hizo cuando se produjo el golpe y el paro petrolero. En diciembre de 2002, Estados Unidos y sus aliados de la oposición venezolana convencieron a los gerentes de la estatal PDVSA, opositores a Chávez, de la necesidad de cerrar la empresa y exigir “nuevas elecciones presidenciales”. De esta manera se paró por completo la producción y exportación de petróleo, llevando a una dramática situación y pérdida de millones de dólares, cierre de pequeños negocios e incertidumbre en todo el país. A esto se agregó un criminal sabotaje contra las instalaciones de PDVSA.

 

Para dar una dimensión de lo que Washington se proponía, es preciso recordar que Venezuela es  uno de los proveedores primarios de petróleo a Estados Unidos, pero la Casa Blanca apoyó el paro petrolero con la seguridad de que esto acabaría con Chávez.

 

“A través de la NED se financió a grupos involucrados en el paro, a la vez que el gobierno de Bush transmitía el mensaje de la oposición venezolana llamando a un cambio inmediato de gobierno y  luego a nuevas elecciones”, señala  la publicación Venezuela Information Office.

 

Esto a pesar de que el presidente Chávez había ganado en forma clara y por fuerte mayoría, no sólo las elecciones en 1998 sino luego de la aprobación de la nueva Constitución de 1999, donde otra vez se llamó a elecciones para que el presidente surgiera ya convalidado por el nuevo esquema constitucional.

 

El 13 de diciembre de 2002, el representante del Departamento de Estado norteamericano, Richard Boucher, respaldó la demanda de la oposición. “Creemos que convocar a elecciones tempranas es una solución para esta crisis y que los venezolanos deberían buscar una forma concreta para tenerlas... sería el tipo de solución ... Usted podría decir que es nuestro objetivo...pensamos que esa es la manera de solucionar (la crisis)”, durante una conferencia de prensa en Washington.

 

Así se estableció que la NED fue y es  imprescindible para suministrar recursos millonarios a la oposición venezolana.

 

En el informe ordenado por el Senado  para investigar el papel estadounidense en el golpe de 2002, se revela la cantidad de fondos anuales que utiliza la NED y aunque esta quiso negar- en un informe enviado a al OEA en abril de 2004 -su intervención, esto surgió en una cantidad de documentos desclasificados.

 

En la investigación publicada por “Venezuela  Information Office” en agosto de 2004 en Washington, también se demostró que varios de los beneficiarios directos de la NED jugaron un papel público inocultable durante el golpe, tanto partidos, agrupaciones, como personas. Incluso se repartieron cargos en el gobierno breve de Carmona, después que este abolió la Asamblea Nacional y la Corte Suprema y beneficiados por la NED fueron también testigos en la “ceremonia de juramento” del golpista.

 

Se cita entre ellos  a Leopoldo Martínez, Ministro de Finanzas Públicas en el gobierno golpista y dirigente del Partido Primero Justicia, que recibe entrenamiento y apoyo del Instituto Republicano Internacional (IRI), a su vez  beneficiario directo de la NED.

 

El  IRI había recibido 300 mil dólares en marzo de 2002 para actividades que involucraban a Primero Justicia y 116 mil dólares en febrero de 2003 para continuar funcionando y otra vez involucrando a ese movimiento.(Grant Number 2002-022/7279. International Republican Institute, Quaterly Report, July-September 2002).

 

También Leonardo Carvajal, Ministro de Educación del gobierno golpista, Director de la Asamblea de Educación, continuaba recibiendo fondos directos de la NED en 2003, bastante después del golpe y un sueldo directo como parte de esa financiación.

 

En septiembre del 2000, el grupo de Carvajal recibió de la NED, 55 mil dólares, y en octubre del 2002 otros 57 mil adicionales” (Grant  Agreement Number 2002/4210, National Endowment for Democracy, October 1, 2002).

 

Pero también en este entramado existe un beneficiario de la NED que firmó el decreto del golpe. Fue Rocío Guijarro, Directora del Centro de Diseminación de Información Económica (CEDICE). Su firma figura junto a la de Pedro Carmona,  tal y como se demostró cuando la Asamblea Nacional venezolana investigó el golpe de 2002.

 

Entre los beneficiarios directos de NED que fueron testigos del juramento de Carmona figuran  María Corina Machado de la organización  “Súmate”, que siguió beneficiándose de los fondos de la NED. En septiembre 2003 recibió 53, 400 dólares y sigue bajo financiamiento.

 

Existe una larga lista de asalariados de la NED, pero en este caso sólo se citan algunos ejemplos.

 

De la misma manera La Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), que colaboró con los paros  patronal y  petrolero y el Golpe de Estado,  recibió dinero de la NED en una donación de 154 mil 377 dólares que provenían del Centro Americano para la Solidaridad con los Trabajadores (ACILS, también llamado Solidarity Center).

 

Este organismo es el sucesor del Instituto Americano para el Desarrollo Laboral Libre (AIFLD) que desde hacía años patrocinaba  a la CTV.

 

“LA CTV estuvo directamente involucrada en la planificación y organización del Golpe. Durante los meses que precedieron, el Secretario General de la CTV, Carlos Ortega, formó una alianza política estrecha con el líder de Fedecámaras (empresarial) Pedro Carmona (presidente golpista) y juntos demandaron reiteradamente el derrocamiento de Chávez” (“Las viejas amistades mueren lentamente”, Volumen 13, Nro. 2. junio de 2004).

 

El 13  de septiembre de 2002, ACILS o Solidarity Center, recibió (de la NED) más de 116 mil  dólares para continuar trabajando con la CTV, y el financiamiento se extendió hasta marzo de 2003. En los nuevos datos que surgen el apoyo financiero continúa inalterable y aumentado.

 

De la misma manera la Coordinadora  Democrática, creada por impulso de Washington para reunir a toda la oposición contra Chávez, fue financiada a través de una serie de donaciones del Centro para la Empresa Privada (CIPE), que es directamente  beneficiado por la NED y lo mismo sucedió con CEDICE. El proyecto financiado por Estados Unidos facilitó la creación del “Plan Consenso País”, que en los años 2004-2005 estaba sindicado como una plataforma básica para unir a la oposición venezolana.

 

Así los mismos vinculados al golpe de estado del 2002, estaban detrás de la plataforma “Construyendo Consensos para una Agenda Nacional”.  La NED ha financiado  y financia a los partidos y movimientos opositores a Chávez, cada vez más públicamente.

 

La abogada estadunidense Eva Golinger y su equipo de trabajo mostraron esta serie de documentos  desclasificados y  se encontró  “evidencias de que las dos organizaciones principales que financian a   la oposición son el National Endowment for Democracy  (NED) y el U.S. International Agency for Development  (USAID)”.

 

De acuerdo a la investigación el trabajo de la NED en Venezuela comenzó durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, cuando todo estaba enfocado sobre Nicaragua.

 

Pérez ofreció a Venezuela  como un lugar  para poder  “filtrar el dinero estadounidense destinado a la  Coordinadora Democrática Nicaragüense (la coalición antisandinista) y mantenía estrecha comunicación con la CTV, por su relación con AFL-CIO, hasta más o menos finales de los años 90, “cuando comenzaron a financiar a más organizaciones de la   sociedad civil”.

 

Pero realmente fue en el 2001 cuando aumentó sustancialmente el financiamiento de la NED a organizaciones en Venezuela, todas del sector opositor.

 

“Del 2000 al 2001, la cantidad de financiamiento se incrementó de 200 mil dólares a 877 mil (cuatro veces más). Desde el 2002, han  estado dando más de un millón de dólares anuales a grupos vinculados con la oposición. En abril de 2002, el Departamento de Estado autorizó un fondo especial de un millón de dólares para la NED solamente para sus proyectos en Venezuela, pocos días después del fracasado golpe de estado. Y la NED luego distribuyó este dinero a las mismas organizaciones que habían participado en el golpe”, señalan los investigadores.

 

En tanto la USAID estableció en junio de 2002  una 'Oficina de Transición', con base en la Embajada de Estados Unidos en Caracas, para “supuestamente ayudar a resolver la crisis política que vivía el país”

 

De acuerdo a los datos, en el primer año de funcionamiento de USAID el Congreso  estadounidense “destinó más de dos millones de dólares para ese trabajo. El año siguiente (2003) subió su presupuesto a seis millones, en el 2004, se agregaron  cuatro millones y en el 2005 ya había solicitado cinco millones más, a pesar de que supuestamente la oficina necesitaría solo dos años para cumplir su misión”.

 

En Venezuela la NED financia alrededor de 15 organizaciones y partidos políticos como Súmate, CEDICE, Asamblea de Educación (hasta el 2003), Liderazgo y Visión, la CTV, Primero Justicia, Proyecto Venezuela y Consorcio Justicia. La USAID ha financiado también a Súmate, Liderazgo y Visión, Fedecámaras y otros.

 

También, la NED y la USAID financian a dos organizaciones estadounidenses que fueron establecidas para filtrar los fondos a partidos políticos en otros países: son el International Republican Institute (IRI) y el National Democratic Institute (NDI). Todos estos organismos recibieron cifras millonarias, para apoyar a la oposición política de Chávez  en la campaña del referendo revocatorio, donde triunfó el presidente venezolano.

 

Precisamente el presidente Chávez fue quien impuso este referendo en la nueva Constitución Bolivariana de 1999. La desinformación sobre este tema es tan asombrosa que hay periodistas, incluso de buena fe, que mencionan que Chávez convocó al referendo  por instancias de los presidentes de Brasil y Argentina, Luis Inácio –Lula- da Silva y Néstor Kirchner.

 

En los años 2005 y 2006 crecieron los aportes a la NED y la USAID para  tratar de derrotar a Chávez, vía electoral y no lo lograron. Esta información fue obtenida  recurriendo al Freedom of Information Act (FOIA), o Ley de Libertad de Información, la misma que permitió acceder a documentación para demostrar la participación del gobierno estadounidense y la CIA en el  golpe contra el gobierno de Salvador  Allende, en Chile (1973).

 

 

El caso Bolivia

 

Las recientes denuncias sobre la preparación de un golpe de estado en Bolivia contra el presidente Evo Morales, no debe sorprender en este escenario. Washington hizo lo imposible para impedir el triunfo de Evo Morales, el primer presidente indígena en suramérica, quien triunfó  a fines de 2005. Por estos días la acción del golpismo se incrementó y como lo denuncian los servicios de inteligencia de Bolivia, el golpe está siendo implementado por la USAID  y su beneficiador la NED. En Bolivia también ambas organizaron  varios movimientos y están financiando a los sectores oligárquicos unidos en la llamada “Nación Camba”, “Podemos” y otros similares, espejos todos de lo actuado en Venezuela.

 

También esto fue denunciado por el Ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana y por investigadores de Estados Unidos.

 

El plan incluye, entre otros, entregar millones de dólares a organizaciones, periodistas, columnistas, partidos políticos derechistas y opositores, en el mismo estilo que usaron y usan en Venezuela.

 

Se trata de lograr el fracaso de la Asamblea Constituyente apoyando a la llamada "Juventud Cruceñista" y similares, como fuerza de choque-tal y como ha sucedido en el pasado- para crear una confrontación entre distintos estados bolivianos. En su accionar impulsan  movimientos por las autonomías, paros "cívicos", movilizaciones permanentes en las siete regiones, en todos los casos con apoyo de "violencia callejera" y se trabaja al interior de las Fuerzas Armadas.

 

Existen planes incluso de provocar y originar víctimas, las cuáles servirán como bandera de lucha para acusar a Evo Morales de “represivo”, “autoritario” y de implantar una dictadura.

 

El ataque contra el presidente Morales deberá incrementarse en los periódicos locales y también instalarse  en los medios que mayoritariamente maneja Estados Unidos en el mundo.

 

Está previsto en los planes contar con el apoyo de algunos intelectuales de las universidades, miembros del Poder Judicial, con periodistas pagados, algunos grupos sindicales, que ayudarían a acelerar el derrocamiento de Evo Morales. Incluso en el plan figura azuzar enfrentamientos entre comunidades indígenas, e incluir-tomando el modelo de algunos grupos de una llamada izquierda ultraradical, que en Venezuela se unieron a la derecha pro-estadunidense y siguen trabajando con ellos en la actualidad- la búsqueda de una figura indígena para contraponer a Evo, con un discurso violento y “superevolucionario”, que confunda en el mundo.

 

El plan esta dirigido al derrocamiento del presidente Morales y luego impedir la asunción del vicepresidente actual y, como en Venezuela, hablar de “una transición” manejada desde algunos sectores del Congreso para llamar a nuevas elecciones.

 

En Bolivia se conoce que las demandas por autonomías departamentales, fueron promovida y financiada por la élite económica de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, que es el sector elegido para los financiamientos de la NED y la USIA, así como otras ONGs”.

 

Ahora se denominan “Comando Camba” de la Media Luna. Sin embargo la historia boliviana demuestra que estos ahora “autonomistas” ejercieron hasta la llegada de Evo Morales al gobierno el control absoluto del gobierno central, en diferentes épocas, hasta convertir  a Bolivia en uno de los países más corruptos y pobres del mundo. Lo más increíble es que ahora, caracterizándose como “demócratas”, autonomistas que según ellos intentan salvar a los departamentos “excluidos por el centralismo paceño", le declaran la guerra civil al Estado boliviano. El racismo perverso, los intereses económicos, nuevamente pueden llevar a Bolivia a una tragedia, después de haber sometido a ese país a dictaduras brutales, que se sucedían sin mayor “problema democrático” para sus autores y   beneficiarios.

 

Empresarios y latifundistas, secundados por sus prefectos, comités cívicos de la  Media Luna y la agrupación política PODEMOS, entre otros  convocaron  a la desobediencia civil, demandando autonomías departamentales sin ningún control social. Pero lo que en realidad combaten los “autonomistas” del Comando Camba, “son los consensos en la Comisión de Tierra Territorio y Recursos Naturales, los informes de la Comisión Visión de País y las  competencias para los diferentes niveles de gobiernos autonómicos que se debatían en la Comisión de Autonomías de la Asamblea Constituyente. Ellos saben que por la vía del debate y el consenso democrático están  perdidos. Por eso renuncian al debate y optan por el combate”.

 

“La guerra civil declarada por el Comando Camba es en defensa de sus latifundios y privilegios” advierte Juvenal Quispe, periodista boliviano. Por su parte el legislador y periodista Antonio Peredo Leigue alerta que junto a la conspiración para “matar al indio de mierda” como llaman al presidente Morales, se “riega el rumor de un golpe que ya está preparado y sólo falta uno o dos pretextos que lo justifiquen. Tampoco puede faltar la insistencia en que habrá una inflación desatada; las transnacionales aprovechan para declarar, con mucha seriedad, que invertirán cuando desaparezcan las señales de inseguridad económica en el país.

 

Si se echa un vistazo a la realidad, nada de esto tiene consistencia. No hay condiciones para que suceda una u otra cosa; en realidad, para que ocurra todo, porque se trata de que se produzcan estos acontecimientos en forma sucesiva”.

 

Según Peredo es “la teoría del dominó, tan grata a la ‘inteligente’ CIA. Basta derribar una ficha, para que las demás caigan. Pero en su plan, hay un factor que no podemos ignorar. Se trata de repetir  una mentira, hasta hacerla realidad. Es que, de tanto escuchar el mismo rumor, terminamos por no darle ninguna importancia, lo que permite que siga difundiéndose sin desmentidos. Nos cansamos de demostrar su falsedad y dejamos que sigan propagándola. Porque hay grupos, los que tienen el poder económico, que creen en estos rumores; peor aún, contribuyen a hacerlos ciertos”.

 

Desde hace más de un año se registra la existencia de un panfleto convocando a matar al presidente Evo Morales. Pero llamó la atención que hayan circulado miles de copias impresas, enviadas a correos electrónicos, y a mandos policiales y militares. “Parece indicar que, esta vez, la apuesta es mayor”. Peredo analiza que si se tratara sólo de asesinar al presidente, “no se haría tanta difusión. Lo que buscan es que se redoblen medidas de seguridad; intentan, con eso, que haya reacciones enérgicas y, si es posible, que haya una víctima. En esas circunstancias, puede desatarse el resto de la trama”. Los golpistas tienen otros incentivos y es que como no han robado durante estos casi  dos últimos años encontrarían dinero en las arcas y acusarían al presidente Morales del faltante.

 

Y de inmediato recurrirían a eliminar todas las medidas de cambio social. De esta manera Peredo alerta a la población sobre la utilización de la cuestión de la autonomía “y el traslado de sede de gobierno” banderas agitadas, “no con el afán de satisfacer demandas, reivindicaciones o anhelos. Se trata de mantener un clima tenso como caldero en el que vaya cociéndose su tenebroso plan. No hay que permitirles llevarlo adelante”.

 

Entonces llama a mantener la calma y no caer en esos juegos. Pero también sería bueno tomar el toro por las astas e investigar a las famosas fundaciones extranjeras “por la democracia” que en todos nuestros países hacen el mismo trabajo: desestabilizar y preparar el camino de la recolonización. //