Apuntes para un retrato

 

 Salvador Capote

 

 

 

 

Radio Mambí huele a humedad de escombros, a moho de muros derruídos, a maderas carcomidas, a espadas, yelmos y armaduras oxidados,  a orín verdoso y duro de antiguas monedas falsas, a códices apócrifos arruinados, a hojas amarillas de anacrónicas agendas, a museo de reliquias, a bazar de anticuarios, a polvo arrumado en los rincones,  a pátina del tiempo. Radio Mambí huele a viejo.

 

Radio Mambí hiede a rancio, a cuartel de Guardia Rural, a palma-cristi, a carne quemada en hoguera de Inquisición, a gangrena social, a momias y momios desenfardelados, a metamorfosis camaleónicas, a tufo paleolítico, a vaho de cavernas, a herrumbre de manecillas de reloj un 31 de diciembre detenidas.

 

Radio Mambí suena a envejecimiento prenatal de las noticias, a radioescuchas nonagenarios, a voces cascadas y chillonas, a comentarios maliciosos y pedantes, a telaraña en los micrófonos, a reciclaje de mentiras, a exabruptos con celulitis, a histerismos con patas de gallina, a verbosidad patética y mediocre,  a nostalgias de asilo santovénico, a  sombreros de pajilla, a mundo aburrido de bodrios, a mezquinas venganzas de tarados, a babosería reaccionaria, a pujos de brontosaurio.

 

Radio Mambí suena a pensamiento escuálido, a oquedad de la palabra,  a elitismo narcisista, a pesadilla medieval, a caza de brujas, a oscurantismo histórico expatriado,  a conciliábulos impúdicos, a combatiente vertical enfurruñado, a escondrijo de crápulas, a santificación de terroristas, a obsesiones macartistas enfermizas, a bufonerías palaciegas, a manual del perfecto cubanólogo, a ruido antifonal, a veneno en el aire, a pus en las ondas.

 

Radio Mambí proyecta componendas de manengues, triquiñuelas de sargentos políticos, añoranzas de procónsul yanqui, aspiraciones inconfesables,  pucherazos en las urnas, oportunismo de plattistas, trueque de la patria por baratijas y artefactos, guaperías yaterenses trans-Canal de la Florida,  genuflexiones de cipayos, cheques de USAID, arrugas en el alma.

 

Radio Mambí es, en fin, frustración  rechoncha, rencor con dentadura equina, necedades con barbilla.