Productos agrícolas: de lo especulativo y lo real

 

30 de octubre de 2008

 

Katia Siberia García

 

El control sobre lo que Gustav y Ike nos han dejado en la tierra se impone. Y precisamente ahora, que disponemos de menos alimentos, aspirar a mayor equidad no es solo política consecuente sino orden apremiante.

Ante tales circunstancias el país evalúa disposiciones para mitigar desabastecimientos, al tiempo que están en vigor desde el martes medidas organizativas para evitar especulaciones y garantizar una distribución más equilibrada.

No serán momentos de mercados abarrotados y con variedad, pues si en agosto la comercialización de viandas y hortalizas en general fue de 5 millones de quintales; en septiembre, solo llegó al millón.

Ese solo dato bastaría para ilustrar la contracción que hoy exhiben los mercados.

Al respecto, Granma conversó con el viceministro de Comercio Interior, Francisco Silva Herrera, acerca de los mercados de oferta y demanda (hoy con algunos productos regulados).

Para comprender la magnitud del asunto, Silva se permite unas aclaraciones.

Las ventas hasta agosto, en los mercados de oferta y demanda de todo el país, desde el punto de vista físico, representaban apenas un 5,4%, explica.

"Las mayores concentraciones de productos siempre han estado en los mercados agropecuarios estatales (MAE) y en puntos de venta (unos 15 000 en total). De oferta y demanda sólo existen 164; incluso, hay provincias que poseen uno, como Guantánamo, o tres como Granma. El municipio especial de Isla de la Juventud no tiene ninguno, por ejemplo, y en la que mayor cantidad de ese tipo funcionan es en Ciudad de La Habana, con 40".

El Estado se esfuerza por incrementar el abastecimiento, pero el recorrido del surco a la tarima se torna enrevesado, máxime cuando se combaten ilegalidades que estimulaban, de algún modo, estos suministros. Las cuantiosas pérdidas que hemos sufrido agravan la situación.

La producción, necesariamente, deberá ir a uno o a otro tipo de mercado. Pero transcurrirá un tiempo para poder estabilizar la oferta que había. Ese es un reto mayor.

En ese transcurso habrá que velar que no se creen "otros" mercados: en las esquinas, en las casas, en los lugares no establecidos para la venta, donde la gente viola precios y regulaciones. Habrá que combatir. Y habrá que mantener el abastecimiento, algo que hoy afecta a nuestros mercados, asegura Silva.

Sobre ello, dijo el Viceministro, hoy se plantean alternativas y se buscan soluciones.

Algunos concurrentes a estos establecimientos consideran el topado de los precios necesario y justo. Otros han rechazado la medida aludiendo a pérdidas, pero no es que pierdan, es que van a ganar por debajo de lo que habían calculado, pues los precios máximos fijados, aún son altos, señala.

Todavía queda mucho por hacer. Hay desorden en la forma de comercializar, la declaración jurada es por peso, y a veces se vende por unidad. Un grupo multidisciplinario recorre diariamente los mercados para detectar estas y otras violaciones. La dirección de inspección, auditores y cuadros del MINCIN revisan las medidas para proteger al consumidor. Al mismo tiempo cada provincia puso a disposición de sus clientes un teléfono donde se atienden irregularidades y dudas.

Más allá del control que el paso de los huracanes nos ha obligado a intensificar, el Viceministro alerta sobre falsas expectativas.

Es difícil que pueda abundar un producto fuera de temporada, y no puede existir una situación normal en los mercados después de inmensos daños en la agricultura. Lo poco que hay, hay que compartirlo.

Tomado del diario Granma