Terrorismo de derecha en Puerto Rico

Raúl Álzaga Manresa
 

 

A dos meses del asesinato de Carlos Muñiz Varela, el 4 de junio de 1979, el Superintendente de la Policía de Puerto Rico, Desiderio Cartagena, declaraba a la prensa que “desconocía información oficial sobre el terrorismo de derecha en Puerto Rico”. El 2 mayo de 1979, y luego de haber enterrado a Carlos Muñiz Varela el día antes, el Secretario de Justicia de Puerto Rico, Miguel Jiménez Muñoz, declaraba que existía “el llamado terrorismo de derecha, pero sin evidencia para acusar a ninguna persona u organización en particular”, también recalcaba que ese terrorismo era “importado de Miami” y que la “semilla del terrorismo viene de afuera”. Por otro lado, el Jefe de los Fiscales en el Departamento de Justicia, Pedro Colton Fontán, declaraba que en el país se habían registrado actos que “tienden a sospechar de que existe aquí el terrorismo de derecha”. En las tres declaraciones de estos altos funcionarios se manifiesta su interés en negar o minimizar la existencia del terrorismo de derecha en Puerto Rico.

De la investigación hecha para este artículo a la fecha de estas declaraciones habían ocurrido en el país al menos 106 atentados terroristas de derecha, con el costo de la pérdida de vidas de varias personas, más la destrucción de propiedades. Pero esa actitud aún persiste.  Tan reciente como el 3 de octubre de 2006, cuando el  director de la oficina del FBI en San Juan, el agente especial Luis Fraticelli, declaraba que ellos, el FBI, habían tenido que enfrentarse a más de un centenar de “incidentes terroristas” llevados a cabo por los grupos armados independentistas, desde que el FBI llegó a Puerto Rico en 1931.

Para el director del FBI, los 124 atentados terroristas de derecha llevados a cabo en Puerto Rico desde el 12 de mayo de 1898 cuando la armada norteamericana sembró el terror en San Juan con su bombardeo marítimo, causando la muerte y daños materiales a la propiedad, hasta el asesinato de Filiberto Ojeda Ríos, el pasado 23 de septiembre de 2005, los 124 atentados terroristas de derecha no ameritaban ser mencionados en su conferencia de prensa. Es claro que ese tema es tabú, además de tener un pobre récord e interés en la investigación de los mismos. De los 124 atentados terroristas de derecha, el FBI sólo ha intervenido, de acuerdo a nuestro estudio, en cinco de ellos, logrando sólo tres arrestos y tres sentencias de “inocencia técnica”.

La lista adjunta de atentados fue motivada por la lectura reciente de un artículo titulado, “La responsabilidad de la CIA en el crimen de Barbados” escrito por los investigadores Manuel Hevia y Andrés Zaldívar. En dicho artículo los autores elaboraron la tesis de que fue desde la oficina de detectives, fundada en Venezuela por Luis Posada Carriles en 1974, luego de su expulsión de la DISIP (Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención) venezolana, que se orquestó y planificó, con Orlando Bosch y otros, una campaña terrorista contra todo objetivo cubano en América Latina. Esta operación duraría hasta el arresto de ambos, luego de la voladura del avión de Cubana de Aviación, en octubre de 1976, cuando éste despegaba del aeropuerto de Barbados en ruta a La Habana, siendo el primer acto de terrorismo aéreo en la historia de la aeronáutica civil y en donde perdieron la vida 73 pasajeros.

En dicho artículo los investigadores mencionan dos hechos terroristas ocurridos en Puerto Rico al igual que unos 40 actos terroristas llevados a cabo en 14 países de Centroamérica, el Caribe y Suramérica entre 1974 y 1976, tiempo que duró la agencia de detectives de Posada Carriles.

En un inicio en las investigaciones hechas para los años 80, se recopiló una lista de 21 atentados terroristas de derecha entre 1971 a 1980 y se encontró que en el período de 1974 a 1976 más de dos atentados terroristas habían ocurrido en Puerto Rico con posibles vínculos con Posada y sus asociados.

Al revisar casi toda la prensa de las décadas de los 70 y los 80, no nos imaginábamos que la lista sería tan grande. Pensé que iba a poder documentar de 40 a 50 actos terroristas. Cual no fue mi sorpresa cuando al avanzar en la lectura, como el que va a pescar, se fueron sumando a la lista muchos más.

Cuando íbamos ya por el incidente 84, se nos hace llegar por un entrañable hermano y compañero, un estudio titulado Lucha por la independencia de Puerto Rico: Cronología de la represión 1961-1980, escrito por Domingo Vega Figueroa, el estudio contiene 303 incidentes de represión, que incluye atentados terroristas.

No se imaginan la frustración que sentí cuando luego de invertir muchas semanas y horas en este proyecto, apareciera esa lista. Por suerte en mi lista había 34 incidentes terroristas que no aparecen en la lista de los 303 incidentes. Además de haber podido ampliar la lista a 124 incidentes terroristas de derecha llevado a cabo en Puerto Rico desde 1898 al 2005. Esta lista la consideramos parcial, ya que hay muchos incidentes llevados a cabo por el propio Estado (Policía, Agencias de Inteligencia y Fuerzas Armadas) bajo la cobertura de actividades de izquierda e independentistas. Sólo hemos documentado algunas como ejemplo de lo que afirmamos.

Para efecto del análisis se agrupan por sus características algunos de los incidentes en períodos de años en particular. Los hemos agrupados en tres períodos: 1971 al 1973, 1974 al 1976 y 1978 al 1980.

En el primer período de 1971 al 1973, ocurrieron 42 atentados, dirigidos principalmente contra el periódico Claridad, la Impresora Nacional, propiedades de independentistas, oficinas de uniones obreras y comités de partidos políticos de la independencia PSP (Partido Socialista Puertorriqueño) y PIP (Partido Independentista Puertorriqueño).  Es un período donde se usa la bomba incendiaria (coctel molotov), el atentado a tiros y la bomba de tipo niple. 

Consideradas de alto poder solamente fueron: la bomba al cubano Alberto Rodríguez Moya, el 22 de enero de 1973; la bomba que destruyó casi todo el cuarto piso de la Facultad de Estudios Sociales de la Universidad de Puerto Rico, el 11 de marzo de 1973; y la potente bomba en las afueras del Coliseo Roberto Clemente mientras se llevaba a cabo un juego de baloncesto entre Cuba y Venezuela el 16 de septiembre de 1973. Éstas marcan una transición hacia una actividad terrorista más agresiva y peligrosa.

Es en este período donde por primera vez se acusa ante los tribunales a un exiliado cubano de nombre Luis Fathel Catasú por tirotear las oficinas del Comité Central del PIP, el día después de un extraño incidente de posible atentado o secuestro que le sucediera al presidente de ese partido, Rubén Berríos Martínez.

 Es también en este período cuando por primera vez se atenta contra la vida y propiedad de un exiliado cubano, Alberto Rodríguez Moya, por éste diferir de la línea oficial de las organizaciones cubanas de derecha exiliadas en Puerto Rico.

Además la bomba puesta en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico, indica por su magnitud, que pudo haberse usado explosivos sólo disponibles en los arsenales de las fuerzas armadas norteamericanas (explosivos C-3 o C-4).  Este es el primer incidente de terrorismo de derecha donde interviene el FBI sin resultado alguno.

En este período van a estar muy activos los grupos anexionistas y pro norteamericanos, A.U.P.E. (Asociación Universitaria Pro-Estadidad), dirigidas entre otros, por los actuales convictos federales y ex-representantes a la Cámara de Representantes insular, Edison Misla Aldarondo, Granados Navedo y Freddy Valentín. Los miembros de “Acción Progresista” donde se destaca el ex-senador Juan A. Palerm, miembros del R.O.T.C.(Reserve Officers Training Corps) de la Universidad de Puerto Rico, y de ex-veteranos de la guerra en Vietnam.

En el segundo período, de 1974 al 1976, ocurrieron 24 atentados, que aunque en menor  número que el período anterior, son indiscutiblemente más dañinos y mortíferos. Hay un cambio dramático en la fuerza explosiva de las bombas usadas en este período.

Las bombas colocadas en el Colegio de Abogados, que no explotó, la de los consulados de Argentina, Perú y Venezuela, la bomba a la Revista Avance y la del Teatro Modelo de Río Piedras, son ejemplos de que la derecha había elevado su nivel de agresividad y capacidad.

A estos atentados hay que sumarle: el incendio a la Impresora Nacional; el tiroteo al periódico Claridad (éste con el saldo de cinco heridos, uno grave); la bomba que explotó (se encontraron otras bombas que no llegaron a explotar antes del comienzo del acto) en el acto político del PSP, en la Plaza de Mayagüez, el 11 de enero de 1975, mientras se conmemoraba el natalicio de Eugenio María de Hostos (con el saldo de 2 muertos y 12 heridos); el secuestro y desaparición del líder Nacionalista,  responsable por el operativo contra el Congreso norteamericano, Julio Pinto Gandía; y el no menos dramático asesinato de Santiago, “Chagui”, Mari Pesquera, el 24 de marzo de 1976, mientras su padre, Juan Mari Bras, era candidato a la gobernación de Puerto Rico por el PSP.

 En todos estos atentados sólo se conoce de la intervención del FBI en el atentado contra el consulado venezolano, el cual sospechamos fue producto de la presión por parte del Cuerpo Consular ante el Departamento de Estado en Washington D.C. por los reiterados atentados contra representaciones consulares en Puerto Rico.

En este período también se colocó una potente bomba en la oficina de la línea aérea colombiana Avianca, la cual no hizo explosión. El periódico El Mundo, de febrero de 1975, brindó en sus páginas la primera y única foto pública disponible de una bomba. La bomba se encontraba en un envase de cartón tipo caja, de color negro, para guardar botellas de whisky, con su mecha y detonante, y por fuera decía en inglés y en letras blancas “TNT -One Pound-Dangerous”   Se indica en el artículo que la bomba es de fabricación militar. Esta es la primera  clara evidencia de participación de elementos vinculados a las fuerzas armadas norteamericanas en el terrorismo de derecha en Puerto Rico. En 1980 con la bomba al Colegio de Abogados se volverá a reafirmar esta evidencia, con el arresto por parte del FBI del teniente de la marina de guerra norteamericana, Alex La Cerda, el cubano exiliado René Fernández del Valle y el armero de Vieques, Roberto López González.

En dicho período hubo claros intentos de asesinatos al administrador del periódico Claridad, Domingo Vega Figueroa, y al Secretario General del PSP, Juan Mari Bras, con la colocación de bombas debajo de sus carros o enfrente a sus residencias.

En el intento de incendiar por tercera vez la Impresora Nacional y tirotear las facilidades del periódico Claridad, resultó herido uno de los atacantes de nombre José Felipe “Aipe” Díaz Olmo, veterano de la guerra en Vietnam, y empleado en la alcaldía de San Juan bajo la administración anexionista de Carlos Romero Barceló (1972-1976).  Díaz Olmo estaba estrechamente vinculado al anexionista PNP (Partido Nuevo Progresista).  A este individuo nunca le fueron radicadas acusaciones.  Díaz Olmo aparecería años más tarde trabajando para el consulado norteamericano en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil, y testigos lo ubicaban, haciendo trabajo de colaboración con las autoridades de inmigración brasileñas en el aeropuerto internacional Santos Dumond de Río de Janeiro.

El 15 de mayo de 1974 ocurre un incendio en la mueblería Almacenes Delta, cuyos propietarios son de origen cubano. Luego de este ser investigado por las autoridades policiacas, sin ningún resultado, aparece el FBI acusando a los dueños y al oficial policiaco, Braulio Donato, de la División de Explosivos, por conspiración y encubrimiento de este incendio. Resulta que el FBI había conseguido el testimonio de un miembro de la organización de la derecha cubana, Grupo Pragmatista, William Salón, para formular los cargos. Lo más interesante de este caso es que los autores pertenecían a esta organización terrorista cubana de Miami -Grupo Pragmatista-  los cuales serían responsables en Miami del asesinato de Luciano Nieves, un cubano que planteaba algún tipo de acercamiento con la oposición dentro de Cuba, ni tan siquiera con el gobierno de Cuba. Éste será el primer hecho documentado que se tiene de un trabajo conjunto entre terroristas cubanos, comerciantes cubanos y miembros de la policía de Puerto Rico.

También durante este período vivían en Puerto Rico tres personajes con un amplio historial de actividades terroristas en América Latina, aunque no serían los únicos como ellos que vivían en la Isla para esa fecha. Su presencia podría ser mera coincidencia, o no, en la agresividad del terrorismo de derecha en el país. El más conocido de estos es Félix Rodríguez Mendigutía. Su historial empieza cuando con apenas 17 años de edad se inscribe en la conspiración batistiana-trujillista organizada en República Dominicana durante los primeros meses de 1959, por la organización batistiana La Rosa Blanca. Los participantes en esta frustrada conspiración contrarrevolucionaria fueron capturados a las afueras de la ciudad de Trinidad, Cuba, al estarlos esperando miembros de las fuerzas armadas cubanas cuando su avión aterrizó.  Por suerte para Rodríguez, él no formó parte de este primer grupo habiendo permanecido en los campamentos de Santo Domingo.   Después Rodríguez se inscribió en los teams de infiltraciones, entrenados por la CIA, para preparar las condiciones dentro de Cuba, previo a la invasión de Playa Girón. Estos seis teams de cinco  personas cada uno, tenían el propósito de organizar grupos de inteligencia y sabotaje dentro del país.  Muchos de estos infiltrados fueron capturados, aunque nuevamente Rodríguez, tuvo suerte y logró asilarse en la embajada de Venezuela en La Habana. Tiempo después entrenó en Fort Benning, estado de Georgia,  donde luego de derrotada la invasión norteamericana por Playa Girón y de ser liberados los invasores, el gobierno norteamericano entrenó a un grupo de éstos, para insertarlos en el ejército norteamericano.  Eventualmente se graduaron  210 de ellos y pasaron a formar parte de ese ejército con el rango todos de segundos tenientes, entre ellos Félix Rodríguez.

Más tarde, ya trabajando para la CIA, Rodríguez  fue enviado a Venezuela para colaborar con la DISIP, en la lucha contra la guerrilla venezolana, y en 1967 es enviado a Bolivia para ayudar en la captura del Comandante Ernesto Che Guevara.  Capturado el Che, Félix Rodríguez mantiene que conversó con él y le tomó lo que se considera ser la última foto que se tiene del Che vivo.  Rodríguez alega no haber podido evitar su asesinato.

En aquel tiempo a Venezuela  llega también Luis Posada Carriles, el “Agente Basilio”, para realizar el mismo trabajo que  Rodríguez, con la diferencia de que Posada permaneció en Venezuela, llegando a dirigir una sección de la DISIP. En 1985, cuando Posada escapa de la prisión en Venezuela, donde estaba preso por su responsabilidad en la voladura del avión de Cubana en octubre de 1976, Rodríguez lo recibió con los brazos abiertos en la base aérea de Ilopango, en El Salvador, para coordinar el abastecimiento de armas a los contra nicaragüenses.  Todo esto con el auspicio de la CIA.

En una entrevista que Rodríguez diera años después a un programa de radio en Puerto Rico, éste confesó que trabajó para la CIA en el Caribe, durante los años de 1974 y 1975, “que pasaba mucho por Puerto Rico” y que en 1976 “me retiraron del Caribe por motivos de seguridad”, porque “me habían amenazado de muerte”.

Nuestras fuentes nos indican sobre su estrecha amistad con Waldo Pimentel Amestoy, dueño de la tienda Lámparas Quesada, en San Juan, en donde para esa misma fecha se crea junto a Julio Labatut Escarra y José ‘Pepe” Canosa Rodríguez, la  conocida organización clandestina Los Amigos para la Democracia.

Otro personaje que vivió en Puerto Rico desde 1972 hasta su asesinato el 25 de octubre de 1976, fue Aldo Vera Serafín. Vera tenía otra trayectoria.  Venía de las filas del  Movimiento 26 de Julio, específicamente de las células de acción y sabotaje en la ciudad de La Habana, y adquirió fama por sus habilidades en la preparación y colocación de todo tipo de bombas. En Puerto Rico fundó una organización llamada La Cuarta República, formada entre otros por Rolando Cruz Pino, dueño de una mueblería en Bayamón y José Miguel Gómez. Para la época mantenía estrecha relación con la gente de Orlando Bosch y Posada Carriles. Se le señala como la persona que posiblemente fabricó y colocó la bomba en Ciudad Universitaria, el 22 de octubre de  1976, la cual, al explotar en momentos en que la desactivaban, provocó la pérdida de extremidades a los cuerpos de dos agentes de la División de Inteligencia de Puerto Rico, el actualmente juez, Jesús Cabán Soto, y de Miguel Candelario Camacho.

El tercer personaje que vivió en Puerto Rico para esa época es Orestes Ruiz, también estrechamente vinculado al grupo de Orlando Bosch. El 23 de julio de 1976, Ruiz junto a Gaspar Jiménez Escobedo y Gustavo Castillo intentaron secuestrar al cónsul cubano en Mérida, Yucatán, Daniel Ferrer, resultando muerto su acompañante en ese momento, Dartañan Díaz Díaz. Fueron arrestados Ruíz y Jiménez, logrando escapar Gustavo Castillo.  Casualmente Gustavo Castillo sería arrestado en enero de 1977 por las autoridades federales norteamericanas para su extradición a México, nada menos que en Bayamón, Puerto Rico.

Unas semanas después de la explosión de la bomba del 11 de enero de 1975 en la Plaza de Mayagüez donde murieron dos personas y otras  doce resultaron heridas, las FALN (Fuerzas Armadas de Liberación Nacional), organización clandestina puertorriqueña que operaba en Estados Unidos, colocó una potente bomba en la Frances Tavern en Wall Street, Manhattan, causando la muerte de cuatro personas e hiriendo a otras.

A partir de ese momento se reduce dramáticamente la frecuencia de las actividades terroristas de derecha en el país. Cuatro fueron los incidentes en el resto de 1975, cuatro en el 1976 y otros dos en 1977, aunque hay que señalar lo grave del secuestro y desaparición, por primera vez, de un luchador por la independencia, en la figura de Julio Pinto Gandía, el 18 de septiembre de 1976, y el asesinato, también por primera vez, el 24 de marzo de 1976, del hijo de un dirigente independentista, como fue el caso de Santiago “Chagui” Mari Pesquera, hijo del entonces candidato a la gobernación Juan Mari Brás.

En el tercer período de 1978 a 1980 ocurrieron 32 atentados de terrorismo de derecha, incluyendo más de un asesinato político. La participación de grupos de derecha, formados por exiliados cubanos, estará presente también en este período.  La participación documentada de elementos de la marina de guerra norteamericana, que aunque sospechada desde antes, en actividades terroristas, se confirman con el arresto del teniente Alex de La Cerda. 

Entonces comienza la modalidad de realizar actividades terroristas por la derecha atribuyéndoselas a supuestas organizaciones de izquierda, y se documenta que en este período, más que en otros, que la División de Inteligencia de la Policía de Puerto Rico logró organizar y controlar organizaciones de izquierda clandestinas para que llevaron a cabo acciones terroristas logrando esta manera poder penetrar a otras organizaciones, como fue el caso con el Ejército Popular Boricua-Macheteros.

Las bombas a las agencias de viajes Girasol (dos atentados) y Viajes Varadero (tres atentados); al Ballet Nacional de Cuba en la Universidad de Puerto Rico; a la empresa Publish Record; al Canal 11 de televisión; y el asesinato de Carlos Muñiz Varela apuntan claramente a exiliados cubanos de extrema derecha vinculados al semanario La Crónica,   a elementos del CORU (Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas), y a Omega 7, estas dos últimas organizaciones terroristas de la derecha cubana. 

La bomba colocada en las oficinas de Acción Democrática que dirigía Franklin Delano López fue la primera acción documentada de un aparente grupo independentista Comité Patriótico Anti-Anexionista que se atribuyó dicho atentado. Curiosamente fue el Senador Nicolás Nogueras, PNP, (Partido Nuevo Progresista --anexionista) el que entonces acusó al Partido Popular (autonomista) como autor de dicho atentado. Sería Nogueras el mismo que acusara a Fidel Castro por el asesinato de Carlos Muñiz Varela. Franklin Delano López estaba muy vinculado al presidente Carter, mientras éste realizaba acercamientos con Cuba.

Documentos que fueron considerados por la Comisión de lo Jurídico del Senado de Puerto Rico, que en 1991 investigaba la etapa de encubrimiento en los sucesos del Cerro Maravilla, indicaban que la Policía de Puerto Rico, llegó a identificar a dos exiliados cubanos, como los posibles autores de dicho atentado. También ya la Comisión de lo Jurídico había descubierto las diferentes acciones terroristas llevadas a cabo por “Los Comandos Revolucionarios Armados” y el Frente Armado Antiimperialista, como grupos controlados y dirigidos por la División de Inteligencia de la Policía de Puerto Rico.

El caso más dramático de este período, y que posteriormente ayudó a descubrir muchas otras cosas, fue la emboscada y fusilamiento de dos jóvenes independentistas, Arnaldo Darío Rosado y Carlos Enrique Soto Arriví, en el Cerro Maravilla, el 25 de julio de 1978, los cuales fueron llevados al sitio por el “encubierto”, miembro de la División de Inteligencia, Alejandro González Malavé, con el propósito de hacer  volar unas torres de comunicaciones, con carbón y salsa “barbeque”.

La colocación de la bomba en el Colegio de Abogados, el intento de asesinato al segundo hijo de Juan Mari-Brás, Raúl Mari Pesquera, cuando éste despegaba de la isla de Vieques piloteando un vuelo de Vieques-Airlink, y la bomba a Viajes Varadero, también en enero de 1980, son las últimas intervenciones investigativas de que se tenga conocimiento por parte del FBI. El resultado, al igual que en las otras dos anteriores, fueron un fiasco.

En la investigación al atentado a Viajes Varadero, el laboratorio del FBI en Washington D.C., utilizó procedimientos inapropiados, invalidando la evidencia,y el Fiscal Federal Daniel López Romo negó la autorización para acusar a un sospecho de los hechos.

En el caso del atentado al Colegio de Abogados y en el de Raúl Mari, fueron acusados con el testimonio de un agente infiltrado del FBI, el teniente de la marina de guerra norteamericana y portavoz de prensa, Alex de la Cerda, el cubano y miembro de la agrupación Abdala, René Fernández del Valle, y el dueño de una armería en Vieques, Roberto López González. Luego, en el juicio, fueron defendidos por el ex-secretario de justicia durante la administración del gobernador, Luis A. Ferré, el Licenciado Blas Herrero. Los acusados fueron declarados inocentes y “aquí paz y en el cielo gloria.”

Las conclusiones de este artículo se las dejamos al lector y sólo aspiramos a contribuir a colocar algunas piezas en el rompecabezas que aún queda por armar. En la medida en que ese rompecabezas se arme, más cerca estaremos de poder hacer justicia.

Desearíamos que alguno de los afectados, como la Facultad de Estudios Sociales, el consulado de Venezuela en Puerto Rico, el Colegio de Abogados, entre otros, usaran el mecanismo del FOIA (Freedom of Information Act) para que solicitaran toda la documentación que pudiera tener el Departamento de Justicia federal y el FBI sobre los atentados terroristas cometidos contra ellos.

Nuestro agradecimiento a Domingo Vega Figueroa, ya fallecido, y Ricardo Fraga del Valle por sus aportaciones acumulativas a este trabajo. A los licenciados Alejandro Torres Rivera y Edgardo Pérez Viera por sus importantes aportaciones.  Al compañero Erasto Zayas por las correcciones. A los empleados y estudiantes de la Colección Puertorriqueña de la Universidad de Puerto Rico por su colaboración y ayuda.

Raúl Álzaga Manresa es fundador de la Revista Areito. Es un  asiduo colaborador de nuestra revista.