REYNALDO GONZÁLEZ

(síntesis de dos mensajes):

 Cualquiera diría que al refrescar la imagen nada constructiva de Luis
 Pavón
 se trata de una reivindicación de sus ímprobas bondades. No creo que sea
 pura coincidencia. Existe una tendencia en pensar que las víctimas de un
 atropello -en este caso un error histórico, aunque la palabra se haya
 banalizado- aumentan el crimen padecido. Se ve así desde los que
 cometieron
 el crimen y desde el silencio de indolentes acunados en sus posiciones.
 Ocurre con el holocausto de los hebreos por el nazismo. Al homenajear al
 culpable -directo o instrumentalizado- de un error enorme, de los que no
 se
 curan con timonazos, se está sancionando favorablemente sus hechos, su
 culpa. La televisión y sus responsables -los que residen en L y 23 y los
 distantes- han dado un paso alevoso, despectivo hacia el padecimiento de
 los
 protagonistas de la cultura cubana que fueron sumergidos en el desprecio
 y
 condenados al ostracismo en un período cuyas torceduras todavía no se han
 curado. Se silencia la voz de los ofendidos y se le devuelve la voz a la
 cara mostrable de los hechos. Su reivindicación es nuestro
 escarnecimiento.
 Tienes razón, Jorge Ángel, en todo eso hay algo más que torpeza e
 insensibilidad, o inadvertencia. ¿Demoraremos en ver a Carlos Aldana
 nuevamente dictando "orientaciones" a "las partes blandas de la
 sociedad"?
 ¿Vuelven "los duros"? ¿Cuántos creadores de verdad, que aportan a la
 cultura
 cubana, no han sido reconocidos todavía por la televisión mientras
 reciclan
 sus "protagonistas", sacados de un troquel tiránico, siempre agazapados a
 la
 espera del turno del revanchismo? ¿Es la televisión un ente aparte de la
 cultura cubana? Te autorizo a utilizar estas opiniones.

 Algo haremos, con prontitud, para ponerlo en manos de quienes dirigen la
 cultura desde el Ministerio correspondiente y desde el Partido. El
 montaje
 de la "entrevista" fue muy elaborado, las imágenes, que como se ha dicho,
 "dicen más que mil palabras", colocaban a Pavón en un altar patriótico.
 Quienes orquestaron esto quizás pasan por alto los sufrimientos, las
 desapariciones, el horror de un período cruel, ensañado, que no se ha
 ventilado en su virulencia y en sus consecuencias ulteriores. Cada cual
 ve
 la feria como le fue en ella. Siempre he pensado que Pavón cumplió
 órdenes,
 pero con un placer de torturador nazi, en el afán de situarse como
 "poeta" -ya conocemos a otro "poeta", Aldana, quien nos vio y trató como
 a
 blandengues y manejables, y que fue demasiado lejos--, y otros, de
 aquella
 época, incluidos los que ahora, con la misma furia, desde la otra orilla
 agreden a la revolución y no cesa en demeritarla. Pudiéramos sacar
 cuentas
 de cuántos de los privilegiados de la época aldánica o del pavonato están
 hoy en la trinchera opuesta: sencillamente, los más connotados. Lo que
 ahora
 ocurre es un ultraje a la memoria de Virgilio Piñera y Lezama Lima y
 otros
 que murieron sin ser reivindicados. Véanse las fechas, algo que echa
 abajo
 la teoría de un período breve. El reconocimiento a este hombre, que ahora
 como la vieja dama de la pieza teatral "enseña sus medallas", ha
 soslayado,
 con un truco demasiado explícito, el período en que él manicheó como un
 dictadorzuelo colonial la cultura cubana y los destinos de sus hacedores.
 Las fotos en que se exhibe con los líderes de la revolución se han puesto
 como una rehabilitación, una sacralización. A él, que a tantos demonizó.
 Ha
 sido, por la latencia de esta posibilidad, quizás como gato escaldado,
 que
 durante años he alegado por una revisión ecuánime y fuerte de lo sucedido
 en
 aquellos años negros y su secuela. No quiero pensar que la ocasión
 regrese.
 Y creo que rápidamente debemos impedirlo. La insensibilidad e insolencia
 con
 que el icrt lleva demasiado lejos sus compromisos, de la clase que sean,
 evidentemente, no son los compromisos y las ideas de la actual política
 cultural. Debo entenderlo como intento de revivir la más nefasta época
 que
 ha vivido la cultura cubana.