El fiasco de Radio/TV Martí ya costó más de 500 millones

Jean-Guy Allard

 

Mientras Estados Unidos acumula los déficit y los expertos pronostican un peligroso agravamiento de la crisis presupuestaria, el fiasco de Radio y TV Martí —que ni se ve—, ya ha superado los 500 millones de dólares del dinero del contribuyente.

Desde su creación en 1985, el Office of Cuba Broadcasting (OCB) —el barco madre de Radio y TV Martí— ha constituido un mecanismo de corrupción al cual varios políticos no fueron ajenos, como tendrá que constatar la Comisión del Congreso que debe investigar próximamente, a iniciativa de los representantes Bill Delahunt y Jeff Flake, esa filial de la Voz de América.

Sin embargo, la Comisión no tendrá otro remedio que observar, al analizar el historial de esta criatura de la CIA, que a lo largo de sus 22 años de existencia ha tenido como único resultado el de ofrecer sinecuras y financiamiento a fanáticos de cepa batistiana vinculados al Clan Bush, que toleran, predican o patrocinan el uso del terror contra Cuba.

Un reporte publicado hace precisamente un año por el Consejo de Asuntos Hemisféricos (COHA), un respetado think tank basado en Washington, señalaba cómo varios intentos de reducir los suntuosos presupuestos de la OCB chocaron contra las "estruendosas recriminaciones y hasta las amenazas abiertas de los políticos letales de Miami" encabezados por los hermanos Diaz-Balart y Ileana Ros-Lehtinen.

Los accesos de rabia del trío de politiqueros quizás se expliquen por una "brillante estrategia" basada sobre las contribuciones que reciben, analiza COHA.

"Por el medio de un proceso alquímico, cientos de miles de dólares en contribuciones privadas de campaña a la Casa Blanca y a miembros del Congreso son convertidos en cientos de millones de dólares de fondos públicos para programas aprobados por el Congreso que se usan para financiar a grupos anticastristas".

 

CUANDO UN CORRUPTO REEMPLAZA A OTRO

Así fue también cómo, cuando el corrupto Salvador Lew renunció a su puesto de director de la OCB después de innumerables denuncias, su padrino George W. Bush escogió para reemplazarlo a Pedro Roig, el actual director, tan corrupto como su predecesor.

Con una calma ejemplar, Lew explicó su partida por unos problemas de salud, sin la menor alusión a un informe del Inspector General quien señalaba la contratación indiscriminada de una serie de sus socios, que se caracterizaban todos por sus lazos con la dictadura de Fulgencio Batista.

Se supo entonces que entre los más distinguidos beneficiarios de decenas de palancas distribuidas por Lew, se encontraban:

• Olga Connor, columnista del Nuevo Herald, quien "cobró" por dos programas culturales, de una hora cada uno, la "humilde" cantidad de 45 770 dólares;

• Armando Pérez Roura, connotado miembro de los grupos Alpha 66 y Unidad Cubana;

• El ahora fallecido Rafael Díaz-Balart, ex viceministro de Gobernación de la sanguinaria dictadura de Fulgencio Batista y el propio padre de los congresistas ya mencionados;

• Nancy Pérez-Crespo, eminente cabecilla miamense quien compartía el micrófono con su amiga Ninoska (Lucrecia) Pérez-Castellón, hija y esposa de terroristas batistianos, y directora del terrorista Cuban Liberty Council.

 

SU REFERENCIA: ERA SOCIO DE MAS CANOSA, "EL GATO" Y POSADA

Para conseguir el puesto, pagado con 132 000 dólares al año, Pedro Roig no tiene mucho que ofrecer aparte de sus lazos de amistad con Jorge Mas Canosa, fundador de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) y de Radio Martí que George Bush (padre) apadrinó desde que era alto funcionario y luego director de la CIA.

A principio de la década del 60, Roig y Mas se habían entrenado a la guerra sucia en las instalaciones secretas de la Operación 40 de la CIA, en Fort Benning, con Luis Posada Carriles, el terrorista internacional, y Félix "El Gato" Rodríguez Mendigutía, el oficial CIA que ordenara el asesinato del Che.

Nacido en Santiago de Cuba, como Mas Canosa, Roig llegó de niño a la Florida en 1960 y de inmediato se sumó a todas las conspiraciones batistianas que abundaban entonces en las filas de los emigrados.

Un sondeo hecho a solicitud del propio Gobierno de EE.UU., reveló hace unos meses que la audiencia de la emisora de radio en Cuba es la más baja de su historia. En cuanto a TV Martí, el propio Salvador Lew reconocía ya, años atrás, que está virtualmente "fuera del aire".

Sin embargo, el colmo fue revelado recientemente por el Chicago Tribune: años después de su despedida por corrupto, Lew sigue en la lista de los miembros de la Junta directiva de la OCB… tal cómo un tal Charles Tyroler, un official de inteligencia en la administración Reagan que falleció en 1995.

Por su parte, Luis Zúñiga Rey, directivo del CLC y amigo personal de George W. Bush, recibe anualmente 100 000 dólares como miembro de este mismo órgano fantasma.

El diario de Chicago contó cómo Pedro Roig ha contratado al sobrino de su esposa como jefe de personal mientras paga a un ex cliente suyo como guionista de un show humorístico. Lo que Roig no negó.

El disparate del año, en el 2006, fue la compra de un avión militar EC-130, con 10 millones de dólares, cuya sola función fue confirmar el dogma de la invisibilidad de TV Martí. No se sabe donde fue a parar el costosísimo equipo.

En el curso del año, se descubrió también cómo la OBC pagaba a un importante número de periodistas que, localmente, son los que más trabajan el tema Cuba. Entre estos individuos se encontraban Pablo Alfonso, quien se tragó así 175 000 dólares, y el seudo intelectual y terrorista prófugo Carlos Alberto Montaner, que no niega vivir de subsidios del aparato de inteligencia estadounidense.

El primer disparate del 2007 es sin duda la atribución de $182,500 y $195,000, respectivamente, a Radio Mambí, WAQI-AM (710), y Azteca América, WPMF-TV 38, para la diffusion de la programación de ambas moribundas estaciones. Ambas empresas, por supuesto, están vinculadas a miembros de la mafia local.

Simultáneamente, "El Chema" Miranda, quien era director de Programas de TV Martí hasta noviembre último, confesaba ante un tribunal criminal de Miami haber recibido $112 000 en sobornos de una firma productora que él mismo contrataba.

Por encima de todo, el director de la Oficina de Radiocomunicaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, Fabio Leite, declaró inadmisibles las transmisiones ilegales de radio y televisión desde Estados Unidos contra Cuba.

Se prevé que Radio y TV Martí y su red de socios recibirán 37 millones este año.

A menos que la Comisión Delahunt-Flake llegue a derrumbar este refugio de mafiosos ante sus colegas del Congreso.

 

Jean-Guy Allard, es periodista.  Este artículo fue tomado de Granma Internacional