El Medio Oriente: Israel, Palestina, Hamás y Hezbolá

 Alejandro Torres Rivera

 Octubre del  2006

           

             Breve introducción

            Estas notas persiguen poner a disposición del lector algunos elementos que le permitan entender la situación presente en Palestina y el Líbano, el rol que han jugado los estados de Israel y Estados Unidos en esta crisis, así como una breve mirada a la configuración de las fuerza políticas en la región. Se trata, como indicamos, de meras notas para la formalización de una discusión más profunda que esperamos pueda darse oportunamente.

           

            Antecedentes históricos: Palestina

            De acuerdo con el profesor Jesús Delgado Burgos en un ensayo escrito recientemente y circulado por correo electrónico titulado Palestina: una aproximación necesaria, el nombre de esta región deriva del término “Falastín”o “Filastín”, por ser la región en la cual en el período comprendido entre los años1200-1000 a. c. se establecieron las poblaciones filisteas. Se trata de una región que comprendía la región entre los estados de Siria y Egipto.

            Esta región originalmente fue poblada por tribus semitas que se establecieron allí hace aproximadamente 50 mil años. Fue dominada más adelante por los hebreos y más tarde por los persas entre los años 539-232 a. c. El territorio fue también objeto de conquista por Alejandro Magno pasando a ser una colonia griega. En el año 63 a. c. la región fue a su vez conquistada por el general romano Pompeyo pasando a estar bajo la tutela de Roma. Fue el Emperador Adriano, quien bajo su mandato, ordenó la expulsión de los judíos de Jerusalem.

            La fecha del año 63 a. c. se toma como punto de partida para el establecimiento del carácter árabe de la región. Con la caída del Imperio Romano de Occidente, la región formó parte del Imperio Bizantino; fue foco de luchas y combates, de conquistas y reconquistas durante el período de la Cruzadas hasta que en 1516 pasó al dominio del Imperio Otomano.

            Tras la derrota de Turquía en la Primera Guerra Mundial, la región de Palestina pasó a formar parte del territorio bajo mandato británico. Lo que hoy conocemos como Líbano eventualmente pasó a colocarse junto con Siria bajo mandato francés.

            En 1947, cuando Inglaterra entrega su mandato sobre Palestina, la Organización de las Naciones Unidas aprueba un Plan para la partición del territorio con el propósito de crear allí dos estados políticos: Israel y Palestina.

            Desde 1882 se había iniciado un movimiento a escala mundial dirigido a establecer un estado judío en la región. Para entonces, apenas vivían en la región 20 mil judíos. Para el año 1917 más del 90% de la población de Palestina era árabe. Se estima que entonces el número de judíos establecidos en el territorio era de 56 mil, la mayor parte de ellos inmigrantes. Para entonces los palestinos eran dueños del 97.5% de las tierras, mientras que los judíos poseían el 2.5%.

            Para 1925 el número de judíos había ascendido a 122 mil mientras que para 1932 eran 355 mil.

            Cuando Inglaterra entrega su mandato a la ONU, los judíos eran dueños del 6% de las tierras de Palestina. Al crearse el estado de Israel, sin embargo, la ONU le asignó un 54% del territorio de Palestina a los judíos. Para 1948 ya la población judía del estado de Israel había alcanzado la cifra de 758,700, intensificándose el proceso migratorio durante los años siguientes. Entre 1948 y 1956 llegaron al territorio otros 826,000 judíos, mientras que entre 1956 y 1975 llegaron 735 mil. El proceso de inmigrantes hacia el estado del Israel hasta el presente nunca se ha detenido.

            Cuando se produce la creación del estado de Israel en 1948, se desata el primer conflicto bélico como resultado de la negativa de los países árabes de la región en reconocer el estado de Israel. El resultado de esta primera guerra fue que Israel pasó a ocupar el 80.48% del territorio de la antigua Palestina. Miles de palestinos fueron despojados de sus hogares y forzados a emigrar hacia otros países en calidad de refugiados.

            A este primer conflicto del estado de Israel con sus países vecinos le siguió otro en 1956 cuando con la ayuda de Francia e Inglaterra Israel atacó a Egipto, principalmente sus instalaciones en la Península de Sinaí. Eran los días en que Egipto había determinado nacionalizar el Canal de Suez y tanto Inglaterra como Francia se oponían a tal medida. Como resultado de estos combates Israel aseguró el control de la Franja de Gaza.

            En 1967, en lo que vino a ser una guerra relámpago, nuevamente Israel va a la guerra contra sus vecinos árabes logrando capturar amplios territorios en la Península del Sinaí pertenecientes a Egipto; en las Alturas de Golán pertenecientes a Siria; y la Margen Occidental del Río Jordán perteneciente al Reino de Jordania. Hacia 1973 se producirá otra guerra de la cual una vez más Israel saldrá victoriosa.

 

            Antecedentes históricos: Líbano

            Antiguamente conocido como Fenicia, fue un territorio donde convergían las civilizaciones de Egipto, Mesopotamia y Grecia. A la caída del Imperio Romano de Occidente, pasó a formar parte del Imperio Bizantino. Durante los siglos VI y VII de nuestra era el territorio fue dominado tanto por persas como por árabes. Durante las Cruzadas existió como reino cristiano. En el siglo XVI pasó a integrar el Imperio Otomano. En 1860, sin embargo, aprovechando un conflicto religioso interno, Francia intervino en la región. Luego de la Primera Guerra Mundial Francia continuó ejerciendo su tutela del territorio recibiendo de la Sociedad de Naciones en 1920 tal mandato, el cual se extendió sobre Líbano y Siria.

            Durante la Segunda Guerra Mundial y estando el Líbano bajo el mandato del Régimen fascista de Vichy, fuerzas inglesas y de la “Francia Libre” ocuparon el territorio “liberando” así al Líbano en 1941. En 1943 se organizó un estado político al proclamarse su independencia con un gobierno de unidad árabe-cristiano.

            Durante los conflictos iniciales de Israel con otros vecinos árabes, el Líbano mantuvo una posición relativamente moderada. Si bien pasó a convertirse en uno de los países receptores de refugiados palestinos por ser un territorio fronterizo en su porción sur con Israel, luego de la Guerra de 1973 y particularmente como  resultado del incremento en los refugiados y del desarrollo interno de milicias árabes, y cristianas que disputaban el poder político, entre 1975-76 surgió una guerra civil entre diferentes facciones.

            En 1982 se produjo contra el Líbano una invasión militar por parte de Israel dirigida a terminar con la presencia de palestinos  que desde el interior del Líbano incursionaban contra su territorio. Se desarrollaron también matanzas de miles de refugiados en campos de refugiados como fueron Sabra y Chatilla donde fueron masacrados por milicias libanesas cristianas con el apoyo logístico de Israel, miles de personas (hombres, mujeres y niños) en los patios de sus casas, dentro de sus hogares, en las calles y plazoletas. La penetración militar de Israel llegó hasta la misma capital de Líbano, luego de lo cual, con la intervención militar de Siria en el Líbano, llegó a acordarse un alto al fuego. Eventualmente fue evacuada la ciudad de Beirut. Las milicias palestinas agrupadas en la Organización para la Liberación de Palestina cuyo cuartel general operaba desde el Líbano también fue evacuada hacia el Norte de África. Los enfrentamientos entre las fuerzas armadas de Israel y milicias árabes en la frontera, sin embargo, continuaron.

 

            Chiitas y Sunis: ¿política o religión?

             En el Medio Oriente y Asia Central existen dos grandes corrientes en el pensamiento musulmán o la fe islámica. Estas dos corrientes son la Suni y la Chiita. Desde un punto de vista étnico, se denominan “sunis” a los musulmanes de origen árabe, mientras que se denominan “chiitas” a aquellos de origen persa. Ambos son musulmanes y se rigen por el Corán. Para algunos estudiosos, sin embargo, lo que realmente les diferencia a unos de otros no es tanto el elemento étnico sino el significado político que le dan a la comunidad y al papel del Estado. Mientras para los sunis debe haber separación entre el Estado y la religión musulmana, es decir, profesan su fe dentro de un estado secular; para los chiitas, el Estado debe ser uno teocrático. Se trata de un Estado en el cual convergen en una misma unidad la fe con el proyecto político y social.

             Un escrito reciente de Vali Nasr, Profesor de la Escuela Naval Posgraduada, publicado en la revista Foreign Affairs de julio/agosto de 2006, titulado When the Shiites Rise, nos ofrece  desde el punto de vista de la composición étnica, el siguiente cuadro de la población chiita en varios países musulmanes:

 

País                              % Chiita                       Total población             Población Chiita

Irán                              90%                             68.7millones                  61.8 millones

Paquistán                      20%                             165.8 millones              33.2 millones

Iraq                              65%                             26.8 millones                17.4 millones

India                             1%                               1095.4 millones           11.0 millones

Azerbaijan                    75%                             8.0 millones                   1.0 millones

Afganistán                    19%                             31.1 millones                   5.9 millones

Arabia Saudita             10%                             27.0 millones                   2.7 millones

Líbano                         45%                             3.9 millones                     1.7 millones

kuwait                         30%                             2.4 millones                        730,000

Bahrin                         75%                             700,000                             520,000

Siria                             1%                               18.9 millones                     190,000

EAU                            6%                               2.6 millones                       160,000

Qatar                           16%                             890,000                            140,000

 

            Como puede verse en la región que se aproxima al Medio Oriente los estados con mayor por ciento de población chiita a la luz del total de su población son Irán, Iraq y el Líbano.

            En la lucha contra el Estado de Israel, las guerras que se han librado por parte de los estados musulmanes han estado principalmente encabezadas por países cuyas poblaciones son  esencialmente sunis. Este es el caso de Jordania, Siria y Egipto. La población palestina, a su vez, es predominantemente suni. Sin embargo, los estados más comprometidos con el fundamentalismo islámico como, es la República Islámica de Irán, con quien han tenido hasta el presente sus mayores encontronazos militares ha sido con un país musulmán, predominantemente chiita en cuanto a población, aunque su anterior gobierno estuviera bajo el control suni. Este fue el caso de Iraq durante el gobierno de Saddan Hussein.

            De lo anterior podemos deducir que, a la hora de examinar los conflictos en el Medio Oriente y Asia Central, debemos tomar como punto de partida tres premisas esenciales: (a) conflictos entre diferentes tipos de países musulmanes donde el elemento distintivo entre las partes es su aproximación étnica y la manera en que profesan su fe musulmana; (b) conflictos entre el mundo musulmán y el Estado de Israel y su política en la región; (c) conflictos entre el mundo musulmán y Occidente. En el primero destacan los conflictos entre musulmanes chiitas y sunis; en el segundo, los conflictos del Islam frente al Sionismo; en el tercero, los conflictos del Islam frente a las potencias occidentales encabezadas por Estados Unidos y los países desarrollados.

 

Abundancia de recursos y limitaciones:

            La región de la cual hablamos tiene ciertos recursos naturales abundantes de los cuales depende el mundo occidental y tiene a su vez recursos naturales limitados de los cuales dependen sus poblaciones para subsistir. Tal es el caso del petróleo y el agua. Quienes controlen tales recursos naturales controlarán de manera política, económica y militarmente la región.

            a. El petróleo

            Iraq posee el 14% de las reservas de petróleo en el mundo. Irán, Kuwait y Arabia Saudita poseen el 11%, 12% y el 33% respectivamente de las reservas mundiales de petróleo. Entre estos cuatro países se encuentra el 60% de las reservas mundiales conocidas de petróleo. Lo anterior se expresa, para cada país, en la cantidad de 100 billones, 92.9 billones, 97.1 billones y 257.6 billones de barriles de petróleo.

            De estas reservas y de otras menores localizadas en otros países de la región depende la economía de Estados Unidos en un 23%, la de Europa en un 40% y la de Japón en un 79%.

            b. El agua:

            Del agua que está disponible en el planeta, el 97.5% es agua salada. Del restante 2.5%, el 68.7% se encuentra congelada en glaciares, el 30.1% se encuentra en depósitos subterráneos, el 0.8% está en “permafrost” y solo el 0.4% se encuentra en la superficie o en la atmósfera.

            Del agua que está en la superficie y en la atmósfera, el 67.4% se encuentra en lagos, el 12.5% mezclada con el terreno, 9.5% en la atmósfera, 8.5% en pantanos y 0.8% en lo que se conoce como biota. Tan solo el 1.6% del agua “dulce” se encuentra en los ríos.

            En países como Arabia Saudita y todos aquellos que conforman la península arábiga, existe una clara escasez de ríos que permitan atender las necesidades de la población. Se depende en gran medida de procesos de desalinización del agua de mar o de la extracción de agua del subsuelo. Un artículo publicado en la revista Foreing Affairs en su edición de mayo/junio 2001, bajo la firma de Michael T. Klare y teniendo como título The New Geography of Conflict, se indica que para el año 2050, se estarán utilizando al máximo los recursos disponibles en estos países– en referencia a la región del Medio Oriente y Asia Central– por lo que se anticipan conflictos entre aquellos países que comparten un mismo recurso.

            Los principales recursos hidrográficos compartidos en la región mencionada son los siguientes: (a) Río Nilo (Egipto, Etiopía y Sudán); (b) Río Jordán (Jordania. Israel, Iraq, Líbano y Siria); (c) Río Tigris y Eúfrates (Irán, Iraq, Siria, Turquía); (d) Río Indo (Afganistán, India y Paquistán); (e) Río Amu Darya (Afganistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbeksitán).

            Durante los pasados quince años Estados Unidos ha venido asumiendo el control de estos países o estableciendo acuerdos y alianzas económicas y militares con países donde se encuentran estas fuentes hidrográficas. En el caso del Río Nilo, al presente Egipto es uno de los aliados de Estados Unidos en todo lo relacionado con su política en el Medio Oriente. Egipto es a su vez el segundo país en la región en recibir mayor ayuda militar de Estados Unidos. Ni Etiopía ni Sudán cuentan con los recursos ni la capacidad para impedir el flujo del agua del río hacia Egipto.

            En el caso del Río Jordán, el Reino de Jordania mantiene una relación amigable, discreta, con Estados Unidos y de distensión con Israel; Israel controla las Alturas del Golán que pertenecen a Siria, desde el cual accede a sus fuentes de agua y mantiene el control sobre el margen occidental del Río Jordán y con él, del Valle del Jordán; igualmente. Israel mantiene también una fuerte presencia militar en la frontera con Líbano que le asegura fácil acceso a los abastos de agua en esa región.

            En el caso de los ríos Tigris y Eúfrates, la ocupación militar de Estados Unidos en Iraq y su presencia militar en Kuwait y el Reino de Arabia Saudita le aseguran fácil acceso y control de sus abastos. La relación política de Estados Unidos con Turquía también favorece su acceso a las cuencas originarias de dichos ríos. No ocurre así en cuanto a Siria.

            En el caso del Río Indo, actualmente Estados Unidos mantiene una presencia militar en Afganistán mientras que ha fortalecido extraordinariamente sus vínculos con Paquistán.

            En cuanto al Río Amu Darya, la ocupación militar de Afganistán y los acuerdos alcanzados por Estados Unidos con algunas ex repúblicas soviéticas vecinas hoy le facilita el control de la zona.

            Es importante señalar, que en la región, tanto Israel como India y Paquistán tienen capacidad militar nuclear mientras que Irán tiene el potencial de desarrollarla.

 

            El desarrollo del fundamentalismo islámico en Palestina y Líbano

            Las derrotas militares sufridas por los países árabes en las guerras libradas contra Israel, particularmente en las últimas dos –en 1967 y 1973–, fueron interpretadas por amplios sectores de la comunidad islámica como un castigo de Alá por el alejamiento del pueblo musulmán respecto a sus preceptos y su fe. El triunfo del fundamentalismo de la revolución iraní en 1979 y la creación de la República Islámica de Irán sirvieron de estímulo a otros movimientos islámicos en los diferentes países árabes.

            Luego de estas derrotas, se creó en Palestina en 1973 el Primer Centro Islámico. Surgió como una mezquita en torno a la cual se estableció una clínica, un club deportivo, una escuela para enfermeras, un comité para la caridad, un salón para realizar festejos y un centro para ayuda a la mujer. En 1978 se creó en Gaza la Universidad Islámica. En los territorios ocupados proliferaron las mezquitas (llegando a haber cientos de ellas) y otras iniciativas islámicas comunitarias.

            Mientras se iba desgastando el prestigio de la Organización para la Liberación de Palestina (fundada en 1974 y reconocida por la ONU como la representante legítima del pueblo palestino), venía desarrollándose el Movimiento de Resistencia Islámica conocido como HAMAS. Esta organización, desarrollando gran parte de su trabajo entre la población palestina refugiada, fortaleció su trabajo y militancia a través de su participación en la Intifada o levantamiento popular en los territorios ocupados y su vinculación con el trabajo de los refugiados en las comunidades y campamentos donde conviven.

            La OLP, que tomó partido en la Primera Guerra del Golfo con Saddan Hussein, fue deteriorando su ascendencia entre la población palestina. Aún así, durante este conflicto (1991) la OLP era la principal portavoz del pueblo palestino y la organización Al Fatah, fundada por Yasser Arafat, su principal exponente.

            Durante el mes de octubre de 1991 se llevó a cabo en Madrid la Conferencia Internacional de Paz donde participaron diversos países árabes, el Estado de Israel, y los palestinos a través de la delegación jordana. Este encuentro llevó eventualmente en 1993  a la Conferencia de Oslo donde se suscribieron varios acuerdos, entre los cuales estaba el reconocimiento recíproco entre Israel y la OLP; un protocolo de entendimiento para la creación de un auto gobierno palestino; y se estableció un proceso de transición de cinco años creándose así la Autoridad Nacional Palestina en la Franja de Gaza. En 1996 se llevaron a cabo elecciones en las cuales fue electo Presidente de la ANP, Yasser Arafat.

            El reconocimiento del Estado de Israel, la continuación de la ocupación de los territorios palestinos por Israel, la continuación de la política de nuevos asentamientos judíos en suelo palestino, la incapacidad de la ANP para detener los abusos del Ejército de Israel en los territorios ocupados, la ausencia de mejoramiento en las condiciones económicas de la población y la falta de capacidad de la ANP para resolver algunas de las necesidades básicas de la población, junto con la corrupción denunciada de sus funcionarios, fortalecieron más a HAMAS proyectándolo como alternativa del pueblo palestino en lucha. En las elecciones de 2006, se produjo el triunfo electoral de HAMAS.

 

            Después del triunfo de HAMAS, ¿qué?

            James Petras, en un artículo titulado La estrategia de EE UU e Israel: Líbano e Irán, publicado por el periódico electrónico Rebelión, analizando de manera conjunta la situación de HAMAS en la Franja de Gaza y de HEZBOLÁ en el Líbano, indica lo siguiente:

            “Paralelamente a la invasión de Líbano y Gaza, coordinada entre EE UU e Israel, Washington y el lobby judío se ocupaban del frente diplomático, intentando conseguir la aprobación de la ONU a un boicot multilateral a Irán por su legal programa de enriquecimiento de uranio. En el caso de Gaza, el lobby judío consiguió el apoyo unánime de la Casa Blanca, del Congreso y de los medios de comunicación al ponerle a HAMAS, movimiento electoral, la etiqueta de organización terrorista. Paradójicamente, el Presidente Bush dio su apoyo a “elecciones libres” los territorios palestinos, así como a la decisión de HAMAS de presentarse a elecciones. Después del reconocimiento de Bush de la naturaleza “libre y democrática” del proceso electoral en Palestina, el lobby presionó al Congreso y a Casa Blanca a fin de cortar toda ayuda y todo contacto con el Gobierno de HAMAS, democráticamente elegido. A su vez, la Casa Blanca presionó a la Unión Europea para que adoptase una posición similar. Israel bloqueó todas las rutas comerciales y se negó a entregar al nuevo Gobierno Palestino los impuestos que les correspondían. Israel actuó con el fin de asfixiar la economía palestina mientras el lobby judío conseguía el apoyo de EE UU a las políticas de Israel.

 

            En sus seis meses de criminal campaña, Israel llevó sus incursiones armadas a gaza y Cisjordania hasta el homicidio deliberado de civiles, familias y niños cuando participaban en actividades tan inocentes como una merienda en la playa. Estas grotescas provocaciones israelíes tenían por objetivo llevar a HAMAS, un gobierno democráticamente elegido, a terminar con su alto al fuego unilateral, proclamado 17 meses antes. Un ataque palestino destinado a inutilizar un emplazamiento de tanques israelíes cercano a la frontera con Gaza y la captura de un soldado israelí sirvieron de pretexto para la invasión en gran escala de Gaza. El Gobierno israelí ordenó la destrucción sistemática de la mayor parte de la infraestructura vital de la zona: sistemas de tratamiento de aguas, plantas eléctricas, sistemas de alcantarillado, carreteras, puentes, hospitales y escuelas, a la vez que arrestaba  a los líderes electos de la Autoridad Palestina, tanto de la rama ejecutiva como de la legislativa. Israel mató más de 250 palestinos en los primeros dos meses de su campaña “Lluvia de Verano” contra Gaza e hirió a más de 5,000 (“en su mayor parte civiles”, Hareetz, 4 de septiembre de 2006). Tras la debacle de Líbano, Israel lanzó una campaña masiva de “búsqueda y destrucción.”

            La política ensayada por el Estado de Israel en los territorios de Gaza y Cisjordania, particularmente aquella dirigida contra HAMAS a quien al igual que HEZBOLÁ consideran una organización “terrorista” fue aplicada también en la incursión de Israel al Líbano.

 

            La invasión al Líbano

            La campaña contra HEZBOLÁ en el sur de Líbano tiene como pretexto, las operaciones de las milicias organizadas por HEZBOLÁ (Partido de Dios) de orientación chiita, organización ésta que mantiene lazos de solidaridad con la República Islámica de Irán. Como en los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania por parte de HAMAS, las milicias de HEZBOLÁ forman parte de la organización político militar que ha venido operando en el Líbano y se ha constituido en baluarte de la lucha del pueblo palestino y árabe. Cuando Israel invadió el Líbano en 1982 estas milicias le hicieron frente y no fueron nunca derrotadas militarmente. Cuando se produjo la evacuación de las milicias de la OLP del Líbano, las milicias de HEZBOLÁ permanecieron en territorio libanés. A lo largo de los años se han hecho fuertes en la región sur del Líbano y desde allí libran una guerra de resistencia islámica contra Israel.

             Como HAMAS en los territorios ocupados en Palestina, HEZBOLÁ se ha convertido en una organización que atiende y resuelve la inmensa mayoría de los problemas cotidianos del pueblo palestino y la población chiita en el Líbano. Cuentan no solo con buen armamento, sino que muchos de sus combatientes tienen excelente entrenamiento militar.

            La campaña militar contra HEZBOLÁ, como ocurrió con la lanzada contra HAMAS, tiene como meta frenar el desarrollo del fundamentalismo islámico en la población palestina, y contribuir al aislamiento de Siria e Irán y destruir aquellas organizaciones islámicas que se plantean la lucha contra el Estado de Israel. La excusa utilizada por el Estado de Israel fue la captura de dos soldados israelíes por parte de HEZBOLÁ en operaciones militares llevadas a cabo. No era la primera vez que algo así ocurriera. Entre Israel y HEZBOLÁ se habían dado en el pasado intercambios de prisioneros dado el hecho de que Israel mantiene en cárceles situadas dentro de su territorio a miles de militantes islámicos.

             Si bien mediante la invasión al Líbano las fuerzas armadas de Israel no alcanzaron plenamente sus objetivos militares y políticos que consistían en destruir a HEZBOLÁ, sí alcanzaron otros objetivos de muerte trazados como son la destrucción de más de 15,000 hogares y la muerte de más de 1,100 seres humanos, la mayoría no combatientes; la destrucción de la infraestructura civil del Líbano; el bloqueo ilegal de sus puertos y carreteras y la creación de una zona desmilitarizada dentro del territorio libanés a pesar que el ordenamiento internacional establece que tal zona desmilitarizada debe colocarse dentro del país agresor y no dentro del país agredido.

            Se ha debatido sobre el desarrollo y resultado de la campaña militar de Israel sobre el Líbano. Para algunos como reseña Manuel Freytas, la incursión militar israelita y la férrea resistencia demostrada una vez más por HEZBOLÁ representa en términos estratégicos, una derrota para Israel y “un giro de 180 grados en su política de ‘disuasión’ hacia el mundo árabe parcticada hasta ahora en el Medio Oriente: presentarse como una potencia invencible”. De lo anterior, indica el autor, Israel se movió a una serie de acciones criminales contra la población civil que rayaron en el genocidio como mecanismo para forzar una salida diplomática a la crisis en la que se habían sumido, obligándole a pasar de un “Plan A” a un “Plan B”.

            James Petras, por su parte, en el artículo previamente citado, ve en la Resolución 1701 sobre un alto al fuego, un adelanto de la estrategia global de Israel y Estados Unidos en la región para aislar a Siria e Irán. Así, nos dice que la Resolución 1701 es “una copia textual de los objetivos estratégicos israelíes de destrucción de HEZBOLÁ, división de Líbano, obtención de la supremacía militar en Líbano y el aislamiento de Irán.”

            Mediante la Resolución 1701 de la Organización de las Naciones Unidas, señala, se alcanzó por parte de Israel un objetivo superior al alcanzado en el año 2004 mediante la Resolución 1559 promovida por Francia y Estados Unidos, donde de demandaba la disolución y desarme de todas las milicias, fueran estas libanesas o no. Así, bajo la nueva Resolución 1701, se hace un llamado al desarme de HEZBOLÁ dentro del territorio libanés y no de las Fuerzas de Defensa de Israel dentro de su territorio; mientras HEZBOLÁ implantó un cese unilateral al fuego, Israel continuó ocupando territorio libanés, se mantuvo desarrollando operaciones  militares y mantuvo por un tiempo adicional el bloqueo de los puertos libaneses.

            En estos momentos, como indica Petras, Israel continúa reservándose el derecho a enviar comandos y fuerzas especiales al interior del Líbano para continuar su faena contra HEZBOLÁ y sus dirigentes, mientras consigue crear un foco de tensión con el envío de fuerzas militares libanesas al sur del país para que persigan los combatientes de HEZBOLÁ.

 

            Comentario final

             En la edición de la revista Foreign Affairs de julio/agosto de 2006 aparece un ensayo escrito por Barry Rubin, especialista en temas sobre el Medio Oriente, titulado Israel’s New Strategy. Se trata de un escrito elaborado aún cuando no se habían desarrollado los sucesos más recientes en el Líbano.

            La premisa teórica de la cual parte el autor es que en Israel está tomando vuelo la teoría de que la nueva política del Estado de Israel debe ser la de reconocer que mantener el control de la Franja de Gaza y del Margen Occidental del Jordán (“West Bank”), no es conveniente a los intereses de Israel. Indica que factores tales como el crecimiento acelerado de la población árabe en comparación con la judía; los recursos que consume para el Estado de Israel darle protección a centenares de colonias de judíos aisladas unas de otras; el fin de la guerra fría; las contundentes victorias de Estados Unidos en Iraq y Kuwait; la pérdida de interés de los países árabes en el tema palestino y el conflicto árabe-israelí; la construcción de un muro entre el Estado de Israel y los territorios de la Franja de Gaza y Cisjordania, definiendo por primera vez una demarcación territorial clara entre ambos países; la pérdida de valor estratégico militar a la luz de los nuevos desarrollos tecnológicos y militares sobre la Franja de Gaza y Cisjordania; la incapacidad como gobierno demostrada por la ANP; y eventualmente, si es que quieren sobrevivir dicha Autoridad Nacional Palestina, el cambio en el discurso radical contra Israel por parte de algunos que todavía hoy se aferran a no reconocer al estado de Israel; todo ello apunta a la necesidad en ese cambio en estrategia. De hecho, el autor señala que el problema que enfrenta la región hoy no es tanto de terrorismo político sino religioso, por lo que el manejo de la situación no debe verse desde el punto de vista de intereses nacionales.

            Ciertamente, si en efecto, como sugiere el autor, estos cambios en la política de Israel hacia los palestinos está ocurriendo, sería lógico entender la estrategia de Israel en reducir al mínimo la capacidad económica de la Franja de Gaza y Cisjordania desde el punto de vista de la destrucción de su actual infraestructura. Esta también sería la lógica detrás de la nueva incursión de Israel sobre el Líbano en su empeño de destruir la infraestructura del país y la de HEZBOLÁ en el Líbano.

            Esta política llevaría a un estado palestino aún más empobrecido que lo que está hoy día facilitando por medio de la dominación económica, el control político que Israel ejerce sobre el pueblo palestino. Después de todo, para el gran capital, la ocupación de los territorios no es ya pre condición a su control político.

            En los próximos meses será necesario ver cuál será el desarrollo de estos debates en Israel ya que podría implicar un nuevo escenario político en la ya compleja situación del Medio Oriente.

 

Alejandro Torres Rivera, abogado laboral puertorriqueño, es profesor del Instituto de Relaciones del Trabajo de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, y Secretario de Educación Política del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano de Puerto Rico.