Maliciosamente, de espaldas a la realidad

28 de junio del 2006

Andrés Gómez

 

 

Aprovechamos la oportunidad que nos brinda la repetición de la perversa acusación por parte del gobierno de Estados Unidos sobre la naturaleza del turismo en Cuba para volver a publicar un artículo de nuestro director, de junio de 2006, sobre estas mismas mentiras incluidas en el informe anual de 2006 sobre el tráfico humano del Departamento de Estado norteamericano.

 

 

 Según un despacho de Prensa Asociada publicado en El Nuevo Herald, cuando se dio a conocer el más reciente informe anual, 2006, del buró del Departamento de Estado de Estados Unidos que se arroga el derecho –que no le corresponde—de juzgar cuestiones relacionadas al tráfico humano en el mundo, John R. Miller, asesor de ese buró, declaró que “Cuba tiene una industria turística operada por el gobierno o afiliada a éste en la cual se promueve la prostitución infantil…que se da muy abiertamente”.

 

Indudablemente la aseveración de este funcionario del Departamento de Estado es parte de una continua, aunque desacreditada, multiforme campaña por parte del gobierno norteamericano y sus criaturas de la prensa de Miami en contra de Cuba. Se vuelve a la carga con la infame acusación de que el gobierno cubano promueve la prostitución infantil. Sería indigno hacerle el juego a esa perversa acusación cuando todos en Cuba saben, incluso los enemigos del gobierno, que es absolutamente falsa. A estos funcionarios de la mentira, así como a sus criaturas de la prensa de Miami, les tiene sin cuidado la verdad. La verdad no es asunto de ellos. Lo de ellos es vivir de la mentira y de la maldad, enajenados siempre de la realidad cubana.

 

Y la realidad es que el gobierno revolucionario cubano siempre ha promovido el bienestar, la educación, la salud y la integridad física y moral de su pueblo, especialmente de los más jóvenes, y entre éstos los niños.

 

A ellos no les importa --además no les importa saber—que actualmente Cuba cuenta con cerca de 332 mil educadores, uno por menos de 36 habitantes, el país que tiene la proporción mayor de educadores por habitantes. No les importa saber que Cuba tiene alrededor de tres millones de estudiantes en todos los tipos de enseñanza  con una población general de 11.2 millones de personas.  Tampoco les importa saber que la matrícula en el curso escolar recién terminado fue de 845,922 estudiantes en la enseñanza primaria, quienes estudiaron en 9,029 escuelas; y que 143,435 estudiantes se graduaron este año de sexto grado. O que en el sector urbano se obtuvo el 86.5% de la matrícula en aulas de hasta 20 estudiantes, y en el sector rural esta fue 95.4%. Que el logro de asistencia de los alumnos fue el 99.1%, y que se logró el 100% de retención en el curso escolar. Como que, además, el país cuenta con 90,867 maestros de primaria.

 

A esos funcionarios y a sus criaturas de la prensa de Miami tampoco les importa saber que según estudios realizados por la UNESCO en el 2004, y recientemente dados a conocer, Cuba lidera en Latinoamérica en la educación primaria. De acuerdo al coordinador de estos estudios, el desempeño de los estudiantes cubanos de tercer y cuarto grados en matemáticas y lenguaje fue tan dramáticamente superior, comparado con el resto de las demás naciones de la región, que los expertos de la UNESCO regresaron a Cuba a reexaminar a esos estudiantes y corroborar los resultados obtenidos.

 

Tampoco a esta gente le importa saber que un reciente informe de la UNICEF (Fondo de Naciones Unidas para la Infancia), titulado Progreso para la Infancia, confirmó que Cuba es el único país de la América Latina y el Caribe que ha eliminado la desnutrición infantil. O que en el planeta muere de hambre cada año más de cinco millones de niños. Como tampoco les importa saber que de acuerdo a los estimados de la ONU bastarían 13 mil millones de dólares anualmente, adicionales a lo que ahora se destina, para lograr salud y nutrición básica para todos los habitantes del Tercer Mundo. Esa cifra parece mucho, especialmente a gente como ellos que, como regla, sólo se preocupan por su propio bienestar, pero que es poco si se compara con el millón de millones de dólares que anualmente se destina en el mundo a la publicidad comercial, los 400 mil millones de dólares que se consume en drogas, especialmente en este país, o los 8 mil millones de dólares que en Estados Unidos se gasta en cosméticos.

 

Siempre me asombra la descomunal hipocresía de esos funcionarios y sus criaturas de la prensa de Miami quienes son parte de una sociedad cuyo sistema insaciablemente promueve la prostitución infantil, por ejemplo, en la Internet, situación que actualmente está fuera de control.  Según mantiene un informe del instituto investigativo, Proyecto Polaris, con fecha de febrero del 2006, titulado El Tráfico Humano y la Esclavitud en los Tiempos Modernos en Ohio (Human Trafficking and Modern Day Slavery in Ohio), “El tráfico humano con los propósitos de la explotación sexual y laboral continúa siendo una gran industria en los Estados Unidos” (…) “Cada año entre 100 mil a 300 mil niños en los Estados Unidos corren un alto riesgo de ser explotados sexualmente con propósitos comerciales”.

 

Además, este informe deja saber que según datos obtenidos en investigaciones llevadas a cabo en el 2005 por la Universidad de Pennsylvania, “Hay diariamente en las calles de Estados Unidos entre 1.3 y 2.8 millones de jóvenes homeless –sin hogar-- que son extremadamente vulnerables al tráfico humano y a la explotación sexual”. Y como si estas desgracias fueran poco, este informe también mantiene que en el estado de Ohio, con una población de un poco más de 11 millones de personas (muy similar a la de Cuba) más de 60 mil niños viven actualmente homeless , de vagabundos, sin hogar, en ese estado. “Muchos”, dice este tétrico estudio, “optarán por prostituirse para poder alimentarse, albergarse, para lograr protección o por otras necesidades, y otros optarán por involucrarse en otras actividades delictivas para poder sobrevivir”.

 

¿No debieran entonces el Departamento de Estado y sus criaturas de la prensa de Miami en vez de levantar falsos testimonios en contra de Cuba preocuparse por cómo resolver la espantosa situación de la prostitución infantil y el tráfico de menores aquí en casa, comenzando, por ejemplo, por Ohio?