Escándalo entre terroristas en Miami                                                                 ¿Y ahora, que hará el FBI?

Jean-Guy Allard

 

Sin mencionar una sola vez la palabra terrorismo, pero extendiendo una multitud de detalles que confirman una conspiración flagrante para cometer actos terroristas, además de la comisión de tales actos, la prensa oficialista de Miami ha publicado hoy, después de más de un año de espera, los escandalosos hechos implicando a la FNCA que la prensa cubana denunciaba este martes.

El Miami Herald, con un trabajo de un conocido redactor de su versión en español, revela cómo José Antonio "Toñín" Llama, ex director de la Fundación Nacional Cubano Americana, "reconoció que él y otros miembros de la jerarquía de esa organización crearon un grupo paramilitar para acometer actos de desestabilización en Cuba y eliminar al gobernante Fidel Castro".

Las palabras "actos de desestabilización" y "eliminar" resultan eufemismos en la Florida mafiosa, para actos de terrorismo y asesinar.

UN HELICÓPTERO, 10 AVIONES, SIETE BARCOS Y EXPLOSIVOS

El diario oficial miamense confirma, con una entrevista al contrarrevolucionario, que la FNCA, un grupo arropado por todas las administraciones norteamericanas desde su creación por Jorge Mas Canosa, adquirió un helicóptero de carga, 10 aviones ultralivianos con control remoto, siete embarcaciones y abundante material explosivo con el objetivo explícito de realizar acciones terroristas.

Según Llama, aquellos planes no pudieron desarrollarse por la imprevista captura, por la Guardia costera norteamericana, en 1997, del yate La Esperanza frente a Aguadilla, en Puerto Rico. La embarcación se dirigía hacia la isla venezolana de Margarita con el objetivo confeso de asesinar al Jefe de la Revolución, quien iba a participar allí en una Cumbre Iberoamericana.

Dueño del yate, Llama fue acusado con los tripulantes de conspiración para asesinar al Presidente de Cuba. Sin embargo, todos los acusados fueron exonerados en diciembre de 1999 por un jurado complaciente, por "falta de pruebas".

El Herald no precisa que esta causa amañada fue manejada por Héctor Pesquera, el oficial corrupto del FBI que sería luego recompensado con la jefatura de la policía federal en Miami, y que arrestara, entretanto, a los compañeros cubanos infiltrados en grupos terroristas miamenses. El diario no precisa tampoco que uno de los terroristas detenidos, Juan Bautista Márquez, mientras estaba en libertad bajo fianza, fue detenido por tráfico de 360 kilogramos de cocaína y tratar de comprar otros 2 220 kilogramos de droga.

Tanto la FNCA como el Cuban Liberty Council se negaron a contestar preguntas del Herald sobre este tema particularmente explosivo. El director ejecutivo de la Fundación, Alfredo Mesa, calificó de "intento de extorsión y difamación'', la denuncia de Llama, mientras Ninoska Pérez Castellón, directora y portavoz del CLC, dijo que el caso se encontraba "en manos de abogados''.

El periódico reconoce que "con anterioridad, el Gobierno cubano había lanzado reiteradas acusaciones sobre los presuntos planes armados de la Fundación".

Precisa el autor del texto que "las revelaciones sobre la creación y el equipamiento logístico de ese organismo paramilitar secreto son parte de una investigación iniciada por El Nuevo Herald el pasado año y que ahora emergen por primera vez". Sin embargo, no explica el porqué de este silencio, que se habría prolongado indefinidamente si en Cuba no se hubiera publicado el material que Llama se veía reducido a difundir con recursos rudimentarios, en la calle.

LOS CONSPIRADORES, DESDE ALEMÁN HASTA ZÚÑIGA

Llama recordó que la conspiración criminal se fraguó durante el congreso anual de la FNCA celebrado en Naples, Florida, en junio de 1992. Según él, fue el puertorriqueño Miguel Ángel Martínez, quien "lanzó la idea".

Una veintena de directivos participaron en el delito conspirativo y designaron a José "Pepe'' Hernández y a Mas Canosa para que escogieran a los integrantes del grupo terrorista.

``En el congreso con directores y fideicomisos, celebrado al año siguiente (1993) en Puerto Rico, los escogidos comenzamos a reunirnos y a reparar en todo lo que hacía falta comprar'', confesó Llama al Herald.

El periódico nombra "entre los integrantes del grupo" a Elpidio Núñez, Horacio García y Luis Zúñiga, Erelio Peña y Raúl Martínez, de Miami; Arnaldo Monzón Plasencia y Ángel Alfonso Alemán, de Nueva Jersey, implicado en el caso La Esperanza; Fernando Ojeda, Fernando Canto y Domingo Sadurní, de Puerto Rico.

Por razones desconocidas, no menciona a otros conspiradores denunciados por Llama: José "Pepe" Hernández, también implicado con él en el caso de La Esperanza; Luis Prieto, Miguel Ángel Martínez, Fermín Pernas y Luis Botifol.

Curiosamente, en la denuncia de José Antonio Llama no aparecen los nombres de tres prominentes jefes de la Fundación: el médico Alberto Hernández, el terrorista ampliamente fichado Roberto Martín Pérez y su esposa, la locutora Ninoska Pérez Castellón.

Tres de los conspiradores, Arnaldo Monzón Plasencia, Raúl López y Manuel "Nolo'' García, han fallecido.

La compra de los aviones teledirigidos y de los otros equipos militares se realizó bajo la cobertura de las firmas Nautical Sports Inc, registrada en la Florida, y Refri Auto, radicada en República Dominicana, señala el reportaje.

Llama mostró a El Nuevo Herald las evidencias de transacciones que conserva en su casa del suroeste de Miami.

Asegura que aportó 1 471 840,35 dólares de sus propios fondos "para financiar el proyecto" y considera que la enorme cantidad de dinero le fue estafada por varios directores de la Fundación.

Los explosivos se compraron a través del connotado terrorista Raúl López, quien era propietario de una firma autorizada al efecto, algo normal en la Florida mafiosa. Pepe Hernández ordenó a López que solicitara un préstamo en el Ready State Bank, de Miami, para estos fines.

Un mecánico, Eulogio Amado "Papo" Reyes, confirmó al Herald que ensambló los aviones, mientras José "Pepín'' Pujol, terrorista fichado y capitan del Santrina, confesó que la Fundación lo utilizó desde 1993 como asesor para comprar embarcaciones.

El diario revela que Pujol acaba de ser citado por un Gran Jurado de El Paso, Texas, que investiga la entrada ilegal en Estados Unidos del terrorista Luis Posada Carriles —que el autor nombra "militante anticastrista".

Según Llama, los explosivos fueron lanzados desde una embarcación al fondo del mar, "en un arrecife cerca de Bahamas" por "Nolo'' García, cuando una lancha patrullera bahamense se aproximó al yate de Núñez, donde se encontraba.

El cisma en la FNCA, ocurrido en el 2001 a unos días del 11 de septiembre, se conoció cuando algunos fundadores del grupo comandado por Jorge Mas Canosa, como su ex presidente Alberto Hernández, su ex tesorero Feliciano Foyo, la ex vocera Ninoska Pérez Castellón y los directores Diego Suárez, Horacio García, Elpidio Núñez y Delfín Pernas, se negaron a presentarse a una convención anual convocada en Puerto Rico.

José Antonio Llama, quien tampoco viajó a Puerto Rico, acusó entonces a Mas Santos —a quien hoy exonera— de caudillismo.

10 DE OCTUBRE DEL 2003: BUSH ABRAZA EFUSIVAMENTE A ZÚÑIGA

El escándalo que estalla ahora en Miami pone de relieve las estrechas relaciones que existen entre Washington y la fauna terrorista de Miami, un hecho muchas veces denunciado por la prensa cubana.

El terrorista Luis Zúñiga Rey, ahora denunciado por Llama y cuya participación en actos de terrorismo fue señalada muchas veces desde La Habana, fue recibido el 10 de octubre del 2003 en los jardines de la Casa Blanca por George W. Bush, quien lo abrazó efusivamente ante las cámaras de la televisión.

Anteriormente, Mel Martínez, hoy senador y entonces alto oficial de la administración, había participado el 10 de octubre del 2001, en la reunión donde se anunció la creación del CLC, en el Biltmore Hotel, de Coral Gables, al lado del propio Llama y de varios de los conspiradores que denuncia, entre otros Alberto Hernández, Ninoska Lucrecia Pérez Castellón, Horacio García, Elpidio Núñez y Luis Zúñiga Rey.

En claro: apenas un mes después del 11 de septiembre, Mel Martínez apadrina a un grupo de terroristas cubanoamericanos.

Por otro lado, Llama fue el responsable del Buró España de la FNCA y se encargó de desarrollar las relaciones entre el Partido Popular español y la FNCA. Participó en Madrid en una reunión que tuvo lugar en la sede del PP, calle Génova, en la que estuvieron Guillermo Gortázar, José María Aznar y Jorge Mas Canosa. En noviembre de 1995, Aznar se apareció en Miami donde confraternizó con los dirigentes de la FNCA. Llama animó luego la creación en España de una sucursal de la FNCA dirigida por Gortázar y a la cual se sumará Carlos Alberto Montaner, terrorista prófugo de la justicia cubana y hoy comentarista del Miami Herald. Aznar llevó a Miami hasta a los reyes de España, a quienes reunió con Mas Santos, Pepe Hernández y el propio Llama.

Sin embargo, el escándalo surgido en Miami con la dramática confesión de un alto dirigente de la mafia cubanoamericana, apunta hacia el FBI, tantas veces denunciado desde Cuba por su grosera tolerancia del terrorismo, cuando Estados Unidos pretende librar una guerra al terror.

¿Qué hará ahora el FBI? ¿Realizará por fin una profunda y esperada investigación de esta fauna criminal que, por sus relaciones con las más altas esferas del poder, pretende disponer de patentes de corso para violar la ley? ¿Aprovechará para indagar sobre la forma por la cual cinco jóvenes cubanos fueron injustamente perseguidos, arrestados y condenados precisamente por haber penetrado los círculos terroristas del sur de la Florida?

 Tomado del diario Granma