Junto a Posada, dos veteranos de la CORU protegidos por el FBI

Jean-Guy Allard

 

Documentos del FBI obtenidos por el Archivo Nacional de Seguridad de la Universidad de Georgetown, a solicitud de los amigos y familiares de Carlos Muñiz Varela, demuestran que la policía federal norteamericana estuvo perfectamente al tanto, en aquel período, de las actividades del terrorista Reinol Rodríguez, cuya vinculación con el asesinato del joven cubano radicado en Puerto Rico aparece ahora bien documentada.

Rodríguez pertenece, con Pedro Remón, ambos veteranos de la CORU, al pequeño grupo de paramilitares que rodean al terrorista internacional Luis Posada Carriles, en Miami, tal como lo confirma un reportaje reciente en la prensa norteamericana.

En un cable clasificado como "confidencial" del FBI, fechado del 22 de abril 1977, de la oficina de San Juan, Puerto Rico, al Director del cuerpo policíaco informa que, según fuentes, Reynol Rodríguez González ha recibido explosivos del llamado Frente de Liberación Nacional de Cuba (FLNC), grupo terrorista vinculado a la CIA, además de acumular un verdadero arsenal de armas. Nada indica que el FBI realizara la más mínima intervención para arrestar e inculpar al peligroso criminal, principal sospechoso, con Remón, del asesinato del joven Muñiz.

Carlos Muñiz Varela, nacido en Cuba y llevado a Estados Unidos a la edad de 7 años en la criminal Operación Peter Pan,  fue tiroteado desde un carro en marcha el 28 de abril de 1979, mientras se dirigía a casa de su madre, y murió dos días más tarde. El joven cubano dirigía entonces la Agencia de Viajes Varadero, en la capital puertorriqueña,  y se dedicaba a organizar visitas de emigrados a Cuba en el marco de un proceso de acercamiento político.

El documento desclasificado explica cómo Reynol o Reinol (como varios terroristas, usa ambos ortógrafos para intentar “perderse” en los ficheros) Rodríguez, además de almacenar explosivos C3 proveídos por el FLNC, "posee las siguientes armas que fueron transportadas por cargo aéreo en distintas fechas desde Miami a San Juan hace unos años".

No hace falta precisar que el transporte de tales mercancías por avión es altamente ilegal y no puede realizarse sin un nivel de cobertura correspondiente a servicios de inteligencia.

 En la mencionada lista de armas aparecen "dos ametralladoras M-2 adaptadas para usar a la vez municiones de M-1 y de M-2; dos metralletas automáticas FAL; un fusil de calibre 50…"

El documento precisa además que "hace aproximadamente seis meses Rodríguez recibió un cañón de 20 mm de Miami que supuestamente esperaba utilizar contra un barco cubano que viaja entre Isla Mona y Puerto Rico".

Y concluye el informe: "adicionalmente, Rodríguez posee aproximadamente 50 libras de explosivos C3 y de TNT". Una cantidad suficiente para provocar una masacre.

Los documentos que demuestran  la total inercia del FBI ante conspiraciones contra Cuba e incluso una complicidad evidente con sus autores, fueron obtenidos por los amigos y familiares de Carlos Muñiz gracias a la colaboración establecida con el National Security Archive (NSA) de la George Washington University.

A pesar de la desclasificación de tales informaciones, el FBI nunca ha hecho lo necesario para ubicar está importante cantidad de armamento que puede perfectamente permanecer entre las manos de elementos terroristas, en puerto Rico o en territorio norteamericano.

Otro documento, fechado del 4 de marzo de 1982 y con el código J-97-97-2, dice lo siguiente: "En 1982, en una audiencia del Subcomité sobre Seguridad y terrorismo del Comité Judicial del Senado de Estados Unidos, el Agente Especial Sergio Piñón, del Departamento Judicial (estatal) de la Florida, ha afirmado que este Departamento ha recibido varios informes no confirmados de fuentes según las cuales Cuba considera a Reinol Rodríguez responsable del asesinato de Carlos Muñiz".

Amigo y colaborador de Muñiz, Raúl Alzaga, en una detallada investigación que realiza del caso Muñiz Varela cuyos resultados publicó en Internet bajo el titulo "Cerrando el Cerco" (www.areitodigital.com), señala el "autoatentado" que Reinol Rodríguez se hizo el 6 de junio de 1979 para despistar a quien lo sospechaba… "ya que el FBI lo había visitado ese mismo día para advertir que debería de cancelar una conspiración para matar a dos personas".

Entre las víctimas de este nuevo complot se encontraba el propio Alzaga.

En conferencia de prensa, junto al conocido terrorista Antonio Veciana, Rodríguez denunció entonces su "atentado" como una "represalia" por la muerte de Carlos Muñiz.

Alzaga señaló en varias oportunidades el parecido de Rodríguez con el personaje de una foto del "Comando Cero", el jefe de la organización clandestina terrorista que se responsabilizó por el asesinato del joven Muñiz al hacer una llamada a la radioemisora WDCN, de Miami, el 30 de abril de 1979.

Otras dos personas serían ejecutadas después de la muerte de Muñiz: Eulalio Negrín, cubano residente en Nueva Jersey, y miembro del Comité de los 75, el 25 noviembre del 1979, y Félix García Rodríguez, funcionario cubano de la Misión Cubana ante Naciones Unidas, el 11 de septiembre de 1980. Pedro Remón, hoy reunido con Reinol Rodríguez, es el autor comprobado de ambos crímenes.

Aunque el asesinato del joven puertorriqueño se lo atribuyó la organización Comando Cero y la de Eulalio José Negrín y Félix García Rodríguez, Omega -7, muchos están convencidos de que ambas organizaciones fueron las mismas y que integraban la CORU.

Otro documento secreto desclasificado del FBI del 16 de agosto de 1978, con la referencia 2-471, identifica a Reinol Rodríguez, vinculado a Frank Castro y a Antonio Veciana, como jefe de la CORU en Puerto Rico y de un llamado Ejército Latino Americano Anticommunista (ELAC).

La Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU) fue creada a iniciativa de George Bush padre, entonces Jefe de la CIA, el 11 de junio de 1976, en Bonao, en la República Dominicana, en una reunión de jefes terroristas cubanoamericanos encabezada por el agente CIA  Frank Castro, apoyado el veterano agente Sacha Volman.

Ahí están terroristas tales como Posada Carriles, Guillermo Novo, Ricardo Morales Navarrete, así como el agente chileno-americano Michael Townley. Allí mismo se ordena el asesinato de Orlando Letelier y la destrucción de un avión de pasajeros cubano. En los diez meses que siguieron a su creación, la CORU reivindicará unos cincuenta actos terroristas desde Nueva York hasta Buenos Aires.

La periodista venezolana Alicia Herrera, en su libro Pusimos la bomba... y qué, sobre la destrucción en vuelo de una avión cubano, señalaba ya cómo el terrorista miamense Orlando Bosch, jefe de la CORU, se jactó, además de otros crímenes, del asesinato de Carlos Muñiz.

Se conoce hoy el hecho de que Frank Castro, al irse de Caracas, unas horas antes de que estallara el avión, viajó directamente a Puerto Rico, a reunirse con su amigo Reinol, antes de regresar a su base de Miami.

En el 2003 y el 2004, Rodríguez estuvo presente en Panamá en los procedimientos contra Luis Posada Carriles, acusado de actividades terroristas, donde actuaba ya de confidente del viejo cabecilla, con varios privilegios de acceso concedidos tanto por la corte como por las autoridades penitenciarias. Visitó libremente, en varias oportunidades, a Posada y sus cómplices, incluyendo a Pedro Remón, en su cárcel de Panamá, al igual que Nelsy Castro Matos y Santiago Alvarez, asustados por una denuncia a Interpol.

Reynol Rodríguez y Pedro Remon, hoy vinculados a la red criminal de Luis Posada Carriles, viven en Miami beneficiándose de la total impunidad otorgada por el FBI a los terroristas cubanoamericanos en esa ciudad.

Hace unos días, la conocida revista norteamericana Salon revelaba como Posada Carriles participó, escoltado por Rodríguez y Remón, en a una actividad pública de Alpha 66 en el restaurant Miami Havana de la localidad de Westchester, al suroeste de Miami. La revista identifica entonces al "protector" de Posada como Jefe militar del grupo terrorista.

Escandalosamente, el FBI de Miami, que arrestó con tanta eficiencia el 12 de septiembre de 1998 a cinco antiterroristas cubanos infiltrados en los círculos terroristas vinculados a Posada y que ha destruido el expediente del viejo asesino en agosto de 2003, no sólo sigue tolerando sino dando cobertura a las actividades de sus protegidos.

 

 

Jean-Guy Allard es periodista. Se especializa en asuntos relacionados con el terrorismo.