La Cuarta Flota de Estados Unidos y sus repercusiones para la región

 

Alejandro Torres Rivera

 

 

 

          Allá para el mes de diciembre de 1946, concluida la Segunda Guerra Mundial y de cara al inicio de la Guerra Fría, la Junta de Jefes de Estado Mayor de Estados Unidos establecieron una “directiva organizativa” que llamaron Plan de Comandos Unificados (“Unified Command Plan-UCP”). Una vez tal directiva fue aprobada por el presidente de Estados Unidos, el Plan se encargó de proveer una guía común a los comandantes de los diferentes Comandos de Combate entonces existentes; establecer sus misiones, funciones y estructura de sus fuerzas; y finalmente, delinear  las áreas geográficas sobre las cuales tales Comandos ejercerían sus responsabilidades militares.

 

          Mediante lo dispuesto en el Título 10, Sección 161 de las Leyes de Estados Unidos, al Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se le fijó la obligación, de que en períodos no mayores de dos años, revisara las misiones asignadas a los Comandos, estableciera la estructuración de sus fuerzas y formulara las recomendaciones de aquellos cambios que estimara necesarios proponer al Secretario de la Defensa, de manera que éste lleve ante la atención del Presidente de Estados Unidos tales propuestas y recomendaciones.

 

          El Comando del Caribe (CARIBCOM) fue creado de conformidad con lo antes dicho en el año 1946. El Comando del Atlántico (LANTCOM), por su parte, fue creado en 1947. En su origen, y hasta su posterior modificación en 1950, el Comando del Caribe tenía asignada, como parte de su “Área de Responsabilidad”, a América Central, América del Sur y la Cuenca del Caribe. En 1950, las aguas del Mar Caribe fueron transferidas al Comando del Atlántico; y posteriormente, en 1956, las islas del Mar Caribe, pasaron a formar parte del Comando del Atlántico.

 

           No fue sino hasta 1963 que el Comando del Caribe adoptó el nombre de Comando Sur (SOUTHCOM).

 

          Para el año 1983, el Comando del Atlántico (LANTCOM), pasó a llamarse “U.S. Atlantic Command” (USLANTCOM). Estas siglas fueron  modificadas en 1993 cuando se le designa como USACOM. Sin embargo, este cambio de 1993, a diferencia de los anteriores, conllevó también un cambio en las tareas asignadas. Entonces, además de la responsabilidad naval por el Océano Atlántico, el Área del Caribe, y otras áreas; a dicho Comando se le asignó la función de “entrenar, integrar y proveer fuerzas”, asignándole la responsabilidad por el desarrollo de ejercicios conjuntos de la mayor parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos en dicho país y los oficiales asignados a las fuerzas de tareas conjunta. También se le asignó a dicho Comando proveer de fuerzas conjuntas, entrenadas y en estado de disponibilidad de combate inmediata, para su desplazamiento a cualquier parte del mundo según lo determinara el “National Command Authority”.

 

          En la revisión que se efectuara en 1995 del UCP, se determinó transferir a la jurisdicción del Comando Sur la responsabilidad que había sido antes delegada al Comando del Atlántico. Se fijo como fecha para la transferencia de funciones el año 1997, lo que supuso, en el caso de Puerto Rico, pasar a forma parte de la jurisdicción del Comando Sur a partir de ese año. Para ello se estableció un período de transición de dos años, el cual tomó como base el fin de la presencia militar de Estados Unidos en la Zona del Canal de Panamá a partir del año 1999.

 

          Así las cosas, como resultado de los cambios implantados, Puerto Rico recibió la transferencia a nuestro suelo de: la Guarnición del Comando Sur (USARSO), la cual se ubicó en el Fuerte Buchanan; la transferencia a la Estación Naval de Roosevelt Roads de las Fuerzas Navales del Comando Sur (USNAVSO); y finalmente, la transferencia, también a la Base Naval de Roosevelt Roads, del Comando de Operaciones Especiales del Comando Sur (SOCSOUTH). A partir de entonces, en Puerto Rico, tanto las unidades de la Guardia Nacional como las de la Reserva, pasaron a formar parte, en calidad de fuerzas auxiliares, del Comando Sur.

 

          En el proceso de la revisión del UCP de 1995, surgieron discrepancias entre los intereses que impulsaba el Comando Sur, hegemonizado por fuerzas de tierra, frente a aquellos que promovía la Marina de Guerra de Estados Unidos desde el Comando del Atlántico. El resultado final en dichas discrepancias fue la transferencia al Comando Sur de la jurisdicción sobre las aguas del Mar Caribe y sus islas, por considerar que ello le ofrecía este Comando una mejor oportunidad para mejorar las relaciones con las marinas de guerra y fuerzas armadas de América Central y América del Sur; así como también, una mejor interacción del Comando Sur con agencias federales en lo concerniente al manejo de asuntos bajo la jurisdicción de estas agencias con países de América Latina, particularmente en operaciones anti narcóticos, tráfico de armas y migración.

 

          Desde la revisión del Plan Unificado de Comandos de 1999, Estados Unidos ha venido incluyendo, como parte de sus discusiones sobre la estructuración de los comandos, la llamada “seguridad interna” o defensa del “Homeland”. Luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en su territorio, lo que era parte del área de responsabilidad asignada al Comando de Fuerzas Conjuntas, a partir de abril de 2002, se le asignó tal responsabilidad a un nuevo Comando: el Comando del Norte.

 

          El Comando del Norte tiene asignada la responsabilidad por asegurar la seguridad interna de Estados Unidos, la cual lleva a cabo en coordinación con un nuevo Departamento creado luego de 2001 el cual hoy es  conocido como el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos (“Homeland Security Department”).

 

          El área de responsabilidad delegada al nuevo Comando del Norte cubre desde Canadá hasta México.

 

          Como recordamos, en mayo de 2003 fueron cerrados los polígonos Interno, de Guerra Submarina y Anti Submarina en  Vieques, junto con el Polígono de Guerra Electrónica. Permanecieron  abiertos el Polígono Externo (Norte y Sur). Eventualmente en el año 2004,  fue cerrada también la Estación Naval de Roosevelt Roads, que era donde estaban localizadas las fuerzas navales del Comando Sur. y el Comando de Operaciones Especiales. Tanto éstos como la sede del Comando Sur se encuentran localizados en estos momentos en Florida.

 

          En Puerto Rico se ha vivido la experiencia de una reducción significativa de lo que eran las operaciones militares que desde nuestro país se desarrollaban. No faltan quienes hayan indicado que el valor estratégico de Puerto Rico, desde el punto de vista de su importancia militar en la región, ha diminuido. Algunos avizoran que tales modificaciones pueden estar acompañadas, de cara al futuro,  de cambios en el marco de las relaciones políticas entre nuestro país y Estados Unidos. Otros sectores, aún a partir de tal reducción en la intensidad de las operaciones militares, sostienen, de un lado, que aún sigue existiendo importancia militar de Estados Unidos en Puerto Rico; a la par que también sostienen que los intereses económicos de Estados Unidos en el país, donde las empresas multinacionales tienen ganancias netas anuales que exceden los $34 mil millones de dólares, hacen improbable un cambio de contenido en marco de las relaciones coloniales vigente.

 

          Los más recientes desarrollos en América Latina, entre ellos el proceso revolucionario en Venezuela; el desarrollo de otros procesos políticos donde la izquierda, como fuerza política y social es cada vez más presente, como son hoy los cambios en los gobiernos de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, Ecuador, Bolivia y Nicaragua; así como las políticas de integración latinoamericana frente a proyectos imperialistas como es el ALCA o los acuerdos económicos de Tratados de Libre Comercio; junto con la iniciativa brasileña de un Consejo Suramericano de Defensa; o más recientemente, el Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas, todos estos elementos sirven de marco a la decisión de Estados Unidos en restablecer, a partir del 1 de julio de 2008, la Cuarta Flota en nuestra región.

 

          La Cuarta Flota tendrá a su cargo la aviación naval, submarinos, buques de guerra y transporte, portaviones y buques anfibios, así como la conformación de las agrupaciones navales de combate del Comando Sur, las cuales estarán operando en la región del Caribe, Centro y Sur América. Se ha designado como Contra Almirante a cargo de este nuevo Comando al anterior comandante del Comando Naval de Fuerzas Especiales, Joseph D. Kerman.

 

          La sede de la Cuarta Flota será Mayport, Florida. Dentro de su agenda de trabajo, al igual que lo hizo en el pasado la Segunda Flota, se encuentra el desarrollo de ejercicios navales y anfibios conjuntos con buques y fuerzas armadas de otros países latinoamericanos. Estos ejercicios, conocidos desde 1959 como UNITAS incluyen, además, otros ejercicios navales bilaterales como son “Teamwork South”, desarrollado con la armada chilena; “Silent Force Excercise” (SIFOREX), desarrollado con la armada peruana en el cual participan submarinos; “CD Operations”, del cual participa la Guardia Costanera y otros medios navales utilizados por Estados Unidos desde las llamadas “Forward Operation  Locations” (FOL’s); PANAMAX, ejercicio desarrollado con otras fuerzas navales para la llamada protección de los accesos al Canal de Panamá; operaciones contra el narco terrorismo, y otros ejercicios denominados por Estados Unidos como ejercicios de ayuda humanitaria  como son, “Nuevos Horizontes”; y actividades de las cuales participa la armada estadounidense de relaciones públicas, todo ello enmarcado dentro de la defensa de la llamada seguridad de Estados Unidos en la región.

 

          La Cuarta Flota fue creada originalmente por Estados Unidos en el año 1943. Su propósito fue defender a dicho país y la región de las incursiones de buques de la armada alemana, principalmente de submarinos, durante la Segunda Guerra Mundial. Luego de la Guerra, en 1950, fue desactivada pasando sus funciones a la Segunda Flota.

 

           La  activación de la Cuarta Flota en estos momentos representa la respuesta de Estados Unidos al desarrollo de los procesos políticos y económicos en América Latina.

 

          Aunque a nivel oficial, voceros del Comando Sur señalan que la creación de esta nueva Flota no conllevará un incremento en las operaciones militares de Estados Unidos en la región; aquí en Puerto Rico, donde producto del desarrollo de la lucha de nuestro pueblo, la presencia militar de la Marina de Guerra de Estados Unidos tuvo una reducción sustancial, comienza a avizorarse un uso más intenso de las facilidades militares de Estados Unidos en Puerto Rico en función de este cambio.

 

          Fidel Castro Ruz, en un escrito del pasado 4 de mayo de 2008 indica sobre la creación de la Cuarta Flota lo siguiente:

 

          “Lo real es que la decisión de restablecer la IV Flota se anuncia en la primera semana del mes de abril, casi un mes después que el territorio de Ecuador fuera atacado con bombas y tecnología de Estados Unidos y por presión suya, matando e hiriendo a ciudadanos de diversos países, lo cual causó profundo rechazo entre los líderes latinoamericanos en la reunión del Grupo de Río que tuvo lugar en la capital de la República Dominicana.

 

          Peor aún: el hecho de produce cuando es casi unánime el rechazo a la desintegración de Bolivia promovida por Estados Unidos. Los propios jefes militares explican que tendrán bajo su responsabilidad a más de 30 países cubriendo 15.6 millones de millas cuadradas en las aguas adyacentes de Centro y Suramérica, el mar Caribe y sus 12 islas, México y los territorios europeos en este lado  del Atlántico.”

 

          Nos parece que la Cuarta Flota viene a significar en estos momentos un cambio o giro en la mirada de Estados Unidos hacia América Latina. Durante los pasados años, el centro de la atención de Estados Unidos ha estado enfocado en las guerras que viene librando dicho país en Iraq y Afganistán. Los procesos políticos de integración latinoamericana ocurridos en los pasados años junto con el desastre militar de las aventuras Iraq y Afganistán centran una vez más la atención de Estados Unidos sobre nuestra región. El azufre del que nos hablaba el Presidente Chávez hace unos años aún se percibe... para que no se nos olvide.

 

San Juan, 11 de junio de 2008

 

 

Alejandro Torres Rivera, abogado laboral puertorriqueño, es profesor del Instituto de Relaciones del Trabajo de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, y Secretario de Educación Política del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano de Puerto Rico.  Es un querido asiduo colaborador de nuestra revista.